Incoherencia Habitacional Parte I: la Conferencia

Marc Alloza

El próximo viernes tendrá lugar la vigésima octava Conferencia de Presidentes autonómicos cuyo orden del día, como se indica en la publicación de la Moncloa, recogerá los puntos propuestos por 13 comunidades autónomas. El titular conduce a engaño si se quieren conocer estos puntos puesto que no los recoge el artículo, pero si se puede leer que es la vigésimo-segunda conferencia que convoca Pedro Sánchez, de las que 19 fueron durante la pandemia incluidas 17 por videollamada y todo. Que lo de Conferencia fue idea de Zapatero que entre 2004 y 2009 las convocó 4 veces y que Durante los siete años de gobiernos de Mariano Rajoy este órgano se convocó dos veces. Se percibe que hay un sólo, de solamente, tácito en la frase. Interesantísima información de la que he podido extrae lo de vigésimo-octava del principio porque he sumado (4 + 2 + 22).

En realidad buscaba los puntos de los que discutir, que se entiende dan motivo a la convocatoria o al menos es lo normal cuando se convoca una reunión. Bueno, al menos es lo que hace el presidente de mi escalera cuando convoca una conferencia de propietarios, que hizo también el anterior y que yo también hice a imitación de mis predecesores. Incluso en algunos trabajos se hace también, no digo en todos porque en general la gente, cuando va a trabajar y tiene una reunión es para pasar el rato y echar unas risas con el jefe por lo que ni se pone orden del día ni nada y el asunto es ambiguo tipo reunión y nada, cada uno cuenta lo suyo y no se da uno cuenta que se tiene que ir a casa y las decisiones se toman solas y el trabajo sale sólo también, una maravilla.

Volviendo al tema he buscado a ver si encontraba los puntos en El Gobierno garantiza al PP tratar sus temas en la Conferencia de Presidentes tras el amago de plantón de sus barones de RTVE1, esta vez me he quedado a medias. Me ha quedado claro el toma y daca entre Gobierno y Partido Popular pero los puntos exactamente no del todo. En el otro enlace bien posicionado de Google para la búsqueda “orden del día conferencia presidentes autonómicos”, https://mpt.gob.es/politica-territorial/autonomica/coop_autonomica/Confer_Presidentes.html tampoco he encontrado nada, pero buen sitio para ver el histórico.

En otro enlace de una página de cuyo nombre no puedo acordarme porque tiene “baneado el delivery y el meneo de sus temas sin la bula de sus mercedes” (no me atrevo ni a poner el mensaje original) me quedaba casi claro, pero no lo puedo citar.

En otro he aceptado las cookies “vendiendo” mis datos a no sé cuántos cientos de organizaciones para que luego el artículo sólo fuera para suscriptores y claro para una noticia…

Al final le he preguntado al ChatGpt que me ha dado 4 puntos y cuando le he pinchado a ver si había más, el pobrecillo creo que me ha sacado cosas de otras veces o vete a saber igual sí que son de esta.

Al final creo que los puntos serán:

  • Vivienda
  • Educación – Universidades públicas
  • Financiación autonómica
  • Ocupación
  • Plan energético
  • Inmigración y control de fronteras
  • Inversiones infraestructuras de red ferroviaria
  • Sanidad-Déficit de profesionales sanitarios
  • Primer ciclo de educación infantil
  • Reforma del poder Judicial y de la Fiscalía

Ambicioso, pero como los Presidentes son personas parcas en palabras que van al grano con un estilo directo y sintético a la vez que preciso y didáctico. Personas dialogantes, empáticas y con una enorme capacidad de llegar a consensos en aras del bien del país. No me cabe duda de que los temas los llevaran bien trabajados con algún principio de acuerdo previo. Estoy convencido de que va a ser un éxito, porqué a pesar de lo amplio y complejo de los temas, cuando hay buena voluntad, que la hay, y predisposición a resolverlos que también, nada puede fallar.

Bueno el tema de que quería escribir era acerca de la vivienda, pero el tema de la conferencia se me ha ido de las manos y tendré que hacer dos partes.

El primero de los puntos de la Conference League de Presidentes es la Vivienda. No se descubre nada si se dice que en España hay un problema con la vivienda que viene de antiguo, pero para resumir muy resumidamente nos quedaremos en el siglo XXI. En la primera década de este siglo ya había una conciencia social a todos los niveles de la población de que la vivienda era un enorme problema para toda la población pero en especial para los jóvenes. En las zonas del país la tensión habitacional era, y es, tan insoportable que lleva su caso más extremo: el sinhogarismo. La expansión constructora al extrarradio de las grandes ciudades y la compra de apartamentos y chalets de vacaciones, etc. daba fuelle a la economía de la “España va bien”. Con el cambio de gobierno nadie paró la música hasta que en el 2008 se hizo un stop a nivel mundial y aquí nos estalló la burbuja en la cara.

En el siguiente gráfico se muestra la evolución de las personas sin hogar atendidas en centros asistenciales que tiene publicado el INE con datos de octubre de 2022.

Gráfico INE Encuesta sobre personas sin hogar(últimos datos 10/2022)

Aunque de acuerdo a HOGARSI  serían unas 37.117.

Otro indicador de referencia es la edad de emancipación, que en España sigue creciendo. Si en 2021 era de 29,8, 3 años por encima de la media europea, en 2023 sube hasta los 30,3. A la vista está que las medidas que se han tomado no funcionan. Se ha escrito largo y tendido acerca de posibles soluciones desde muchos colectivos, asociaciones, ONGs, etc. En este mismo blog hay muchos y buenos artículos al respecto pero poco caso o ninguno. Incluso si se le pregunta al chatGpt, la respuesta  bien trabajada y más clara que en los puntos del reunión del viernes. Pese a lo cual espero que este viernes en la conferencia se llegue a consenso y se tomen medidas eficaces.

Un elemento con el que se puede jugar por ejemplo es la vivienda de protección oficial. La descalificación de una vivienda protegida es competencia de las Comunidades Autónomas, como se indica en la web del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana con sus 17 enlaces a las 17 normativas y procedimientos. En la provincia de Barcelona por ejemplo, en 2023 había 72.501 viviendas de protección oficial de las que en 2030 sólo quedaran 36.031 y en 2040 solo 18.830. Las viviendas descalificadas pasaran de haber sido adjudicadas a un precio pretasado dando una oportunidad a una persona o familia, a poderse vender en el mercado a precio libre ayudando a mantener/encarecer el parque de viviendas en general.  La protección de las viviendas VPO, por lo general, en muchas comunidades se levanta a los 15 años y no suele ir más allá de los 30. El típico “pan para hoy, hambre para mañana”. Una buena medida sería que esta protección no prescribiera. En Catalunya, aunque tarde, llegó mediante el (Decreto Ley 17/2019) la práctica totalidad de las viviendas protegidas que se están construyendo y se construirán no podrán ser descalificadas en lo sucesivo, Algo parecido sucede en el País Vasco pero hasta dónde yo tengo entendido en ninguna más.

Pero a pesar de este decreto no todo es coherencia así que en el próximo artículo explicaré la historia de la fábrica de cartón de mi municipio, propuesta de la Generalitat para un solar de mi municipio.

Lo último de la Conferencia es la polémica del pinganillo… Veremos el viernes si sirve de algo o sólo ha sido un gasto para nada.

De Mahoma y Carlomagno

Juanjo Cáceres

El pasado mes de mayo se cumplían 90 años de la finalización, por parte del historiador belga Henri Pirenne, de la obra Mahoma y Carlomagno, cuya publicación tendría lugar algunos años después, de forma póstuma, tras dos revisiones realizadas por su propio hijo, Jacques Pirenne, y por el historiador Fernand Vercauteren.

Se trata de una breve monografía de algo más de 200 páginas, muy leída por diferentes generaciones de historiadores y estudiosos del pasado, que todavía se encuentra en las librerías de nuestro país, ya que forma parte de la extensa colección de obras especializadas, publicadas bajo el sello de Alianza Editorial. Pero como todo en la vida, es un trabajo que el paso del tiempo va dejando atrás, sepultado, primero, por una oleada de trabajos que abordan la misma problemática -el surgimiento de la Edad Media- discutiendo las conclusiones del autor y, después, por la proliferación incesante de libros de cualquier temática, que castigan con la marginalidad a todas aquellas obras que no gozan de una especial protección o prestigio.

Sin embargo, este trabajo marcó un profundo cambio de paradigma y dejó una extensa huella en la forma de analizar la continuidad y el cambio histórico. Para cuando este historiador se incorpora a la Universidad de Gante, en 1892, las visiones sobre el fin de la Antigüedad siguen ancladas en una percepción apocalíptica de las invasiones bárbaras y en la fijación del inicio del Medievo en la fecha de sustitución del último emperador del lado occidental del Imperio considerado propiamente romano, en el año 476. Tras Mahoma y Carlomagno, aunque no solamente por esa obra y no de forma inmediata, empezará a cobrar forma el concepto de “Antigüedad Tardía”, para referirse a los siglos posteriores al siglo IV. Y es precisamente Pirenne quién sitúa algunas de las principales claves interpretativas para referirse a ese extenso periodo en que la edad antigua no acaba de terminar y la edad media tampoco despega del todo.

Son varios los elementos que Pirenne describe para asentar sus puntos de vista y nos da con ello una importante lección sobre la interpretación de los hechos históricos y sobre la ambigüedad de aquello que consideramos continuidad y de aquello que consideramos cambio.

Revisando el siglo V, destaca que la formación progresiva de las monarquías de origen germánico -visigoda, ostrogoda, franca, burgundia, etc.- se asienta sobre las estructuras administrativas, jurídicas y fiscales del Imperio Romano y sobre la preservación del origen romano -no germánico- entre los funcionarios de alto rango. También el relevante papel del Imperio Romano de Oriente, con capital en Constantinopla y con un Emperador al frente que no deja de ejercer de forma simbólica la toga imperial sobre todo el antiguo territorio romano. Un territorio que sigue siendo la principal potencia mediterránea y que va a ampliar su dominio cuando, bajo el gobierno de Justiniano, vuelva a poner bajo su control todo el norte de África -tras conquistar el reino vándalo-, se apropie de una parte del Levante ibérico y recupere una importante franja de la península itálica.

La preminencia de Constantinopla, la centralidad del Mediterráneo, la permanencia del latín, lo reducido del contingente germánico, la continuidad de un ordenamiento jurídico de inspiración claramente romana o el carácter laico de la designación de los reyes de esas nuevas dinastías, llevan a Pirenne a subrayar la continuidad de la unidad mediterránea y de lo esencial de la cultura romana hasta la irrupción en Europa del Islam en el siglo VII, lo que implicaría, a su vez, continuidad en el orden económico y en el orden social.

Esa irrupción es, en cambio, la que marcaría el punto de fractura con lo anterior. En parte, porque supondría el fin de la unidad mediterránea, tras quedar el Mare Nostrum dividido, por un lado, en los territorios dominados por los árabes (todo el sur, desde la parte más oriental hasta la Península Ibérica), que reorientan sus coordenadas comerciales hacia Bagdad, y, por el otro, por una zona central y nororiental cristiana sometida a intensos conflictos. Y en parte, porque ese ascenso del poder árabe, no solo instaura un nuevo orden sino que impulsa la transformación del único reino superviviente de los formados en el siglo V, el reino franco, en un espacio de naturaleza distinta mientras se produce el ascenso de la dinastía carolingia, que culmina con la proclamación de Carlomagno como emperador en la Navidad del año 800.

De acuerdo con estos análisis que Pirenne expone detalladamente mediante una enumeración de diferentes hechos históricos, ha sido posible establecer -y así se ha ido estableciendo académicamente- ese primer periodo de entre 250 y 300 años tras la caída de Roma, que luego se ha denominado Antigüedad Tardía. Con el paso del tiempo se ha discutido mucho sobre buena parte de la exposición que el historiador hizo en su libro y a este hecho trascendental que fue la expansión islámica sobre Oriente Medio, el norte de África y Europa, se han añadido otros igualmente cruciales para la transformación de Europa durante este periodo y que darán forma a la edad media que después conoceremos: la evolución del papado, la irrupción de nuevos estados del este europeo en la historia de Europa, etc.

Pero Mahoma y Carlomagno aporta además el valor añadido de reflexionar sobre la naturaleza del poder político y los diferentes grados de profundidad con los que puede impactar a la sociedad, según cual sean sus características y circunstancias. También sobre la forma de ejercer el poder, la diplomacia y sobre la naturaleza de la autoridad, que es mucho más que los títulos sobre los que se ostentan. Igualmente enriquecedora es su visión del Estado como una estructura duradera, pese a que al frente del mismo se produzcan cambios de la magnitud de los vividos en Europa en el siglo V.

Porque, al fin y al cabo, el factor clave para el cambio no es ni ha sido nunca la identidad de quien ostenta la titularidad del poder, sino la voluntad de elevar un nuevo orden social, institucional o religioso, tal y como hizo el Islam en su periodo de expansión o tal y como intentó hacer Carlomagno, sin lograrlo de forma duradera, quién sin embargo acabaría alimentando las condiciones para el desarrollo de un nuevo orden, el orden feudal. Esos matices, que delimitan las posibilidades y capacidad de penetración del poder político, son importantes tanto en nuestra época, como en aquella.

«Agentes especiales» del partido

Carlos Hidalgo

En política hay que tener un cuidado exquisito con lo que se dice. Porque muchas veces no sabes realmente quién te está oyendo y qué es lo que pasa por su cabeza cuando hablas, porque puede ser el comienzo de un estrambótico efecto dominó, en el cual, alguien con las entendederas justas puede lanzarse a hablar o actuar en tu nombre.

Hay dos ejemplos clásicos: Felipe González y el rey Juan Carlos. Parece ser que ambos recibían con amabilidad a quienes les visitaban, los escuchaban largo rato y luego el interlocutor salía convencido de que le habían dado la razón, aunque ni los entonces Presidente del Gobierno y Rey de España, hubieran dicho nada. Ello llevó a no pocas situaciones problemáticas en los años 80 y principios de los 90; desde crisis internas en el PSOE a, dicen, el propio golpe de Estado de febrero de 1981.

Además, es que los políticos tienen fans, como si fueran estrellas de rock. Hay gente que peregrina de acto en acto, de mitin en mitin, de conferencia en conferencia, buscando saludar al político, hacerse una foto con él, tratando de que su cara le suene, de intercambiar saludos, todo ello para en un momento dado decir: “yo conozco mucho a X”. Lo cual es peligroso, porque muchas de las personas que funcionan así tienen severas carencias; éticas, afectivas… del carácter que sea. Y también te pueden meter en un problema.

Por no hablar de que la política es afortunadamente tan amplia, que es posible que algunas de esas personas con carencias terminen en cargos públicos, en la estructura de los partidos políticos y hasta es posible que, en puestos de confianza, que están pensados para personas capaces de resolver problemas, no para gente que los causa.

Pienso en tres ejemplos puramente españoles y, como tales, mezcla de tragedia y de parodia: el concejal Bartolín, el Pequeño Nicolás y Ángel Carromero.

Bartolín se sentía injustamente tratado por la corporación municipal a la que pertenecía y por su Partido. Bartolín quería ser famoso y reconocido. Así que no tuvo mejor idea que fingir que había sido secuestrado por la banda terrorista ETA y para dar realismo al secuestro, se fue en tren al País Vasco. Cuando la Policía y la Guardia Civil hicieron su trabajo, el bochorno fue máximo. Por supuesto, Bartolín aún mantiene que hay lagunas en todo el asunto y que fue víctima de una inverosímil conspiración.

El Pequeño Nicolás fue criado a los pechos del entonces concejal-presidente del madrileño distrito de Moncloa-Aravaca, bien conectado con empresarios de la noche y del espectáculo. Nicolás decidió que había pasta en todo ello y que a él le gustaba todo lo del coche oficial y sentarse en reservados para negociaciones de altos vuelos; así que se inventó que actuaba en nombre de varios políticos con los que tenía muchas fotos, fingió ser agente secreto, personal de la Casa Real y actuar en nombre de la entonces vicepresidenta del Gobierno: Soraya Sáenz de Santamaría. En los años en los que mantuvo sus engaños se codeó con empresarios que le regalaban dinero sólo por decir que venía en nombre de alguien importante, vivió a todo trapo en un chalé carísimo y hasta corrompió a policías municipales que fingían ser sus escoltas. Hoy este chaval está a un paso de entrar en prisión y, por supuesto, sigue afirmando pertenecer a unos servicios secretos que, dice, le han traicionado y amenaza con hacer públicas grandes revelaciones que nunca se han materializado. Y todos lo que salen en una foto con él tratan de pasar del asunto avergonzados.

Ángel Carromero, por su parte, era el chico para todo de las Nuevas Generaciones del Partido Popular. Se encargaba de arreglar asambleas, pasar mensajes y hacer de persona de confianza de los altos cargos de su partido. Carromero, que también tenía pretensiones de agente especial, fue enviado a Cuba para dar apoyo a miembros de la oposición al régimen. Y Carromero, en un ejercicio de conducción imprudente en la isla caribeña, terminó matando a los miembros de la oposición en un accidente de automóvil. Su partido, pensando que el chaval merecía otra oportunidad, le rescató de Cuba, le dio un cargo de asesor en la Junta Municipal de Moratalaz y le mantuvo en sus cosas de agente especial hasta que le pillaron espiando a Isabel Díaz Ayuso, parece que por encargo del Concejal Borja Carabante, que también supuestamente habría recibido el encargo de tratar de desactivar a la presidenta madrileña antes de que hiciera daño al presidente del Partido Popular; en aquel momento Pablo Casado. Todos sabemos que la cosa salió mal. Carabante renegó de Carromero y este acabó fuera de la política. No por fingir ser agente especial de su partido, sino por ser uno particularmente incompetente. Por dos veces.

Así que cada vez que vemos a alguien haciendo el ridículo, supuestamente en nombre de un partido, uno se pregunta qué tenemos aquí: ¿Bartolín, Nicolás o Carromero? En los tres casos acabaron fuera de su partido y fuera de la política. El bochorno que causaron, sin embargo, permanece años y décadas después.

Un viejo baúl desvencijado

Arthur Mulligan

Así me imagino el vacío de cualquier sede del partido socialista ayuno de doctrina. Apenas reciben a nadie y solo un televisor de plasma sin sonido reproduce en bucle la última ocurrencia de Ferraz sobre el último bulo: «no hay nada, y esa persona de la que usted me habla no es asalariada del partido porque estamos hartos de persecuciones. No renunciamos a presentar una denuncia o, mejor dicho, denunciamos la renuncia del PP a presentar algo parecido a un programa que nos ayude a salir del impasse en el que nos encontramos; por mucho que lo intenten son incapaces de formar un gobierno alternativo al que ofrecemos y entendemos que eso duela. La coalición no corre peligro y mal que bien el programa se va cumpliendo.»

Resignado a la parálisis, el partido socialista mezcla datos macro sin comentar el aumento de la desigualdad social destinando el grueso de recursos a pensiones y a financiar una deuda que nunca se reduce; los servicios públicos pierden calidad y las infraestructuras se deterioran por falta de mantenimiento; impotente, alienta el enfrentamiento entre las CCAA, y desprecia el Parlamento y al Poder Judicial.

En esa enmarañada situación las cuentas, sin presupuestos, presentan una opacidad que todo lo mezcla, fomentando el uso arbitrario de la asignación de recursos y proyectando una imagen internacional llena de conflictos conducidos con mano torpe que no pueden resolverse mediante consignas mitineras y la jactancia pedante de un outsider.

Irrita profundamente el Presidente, su inconsistencia y la falta de preparación cuando afirmó en el Congreso de los Diputados, el miércoles 7 de mayo de 2025, que “en España no hay uranio y por tanto tendremos que importarlo” durante su comparecencia sobre la estrategia de defensa y el apagón del 28 de abril. Esta declaración se puede escuchar en el minuto 55:13 de su intervención, y fue reiterada en varias ocasiones, por ejemplo: “Mucho hablan de las centrales nucleares y poco hablan de que en España no hay uranio y por lo tanto tendremos que importarlo. ¿De dónde, señorías?”.

Más tarde, ante la polémica y las críticas, Sánchez matizó en una segunda intervención que los yacimientos de uranio existentes en España “dejaron de explotarse hace décadas porque eran absolutamente inviables desde el punto de vista económico y altamente contaminantes”.

Estas afirmaciones han sido ampliamente desmentidas por expertos y medios, ya que España cuenta con importantes reservas de uranio (más de 34.000 toneladas según el Libro Rojo del Uranio de la OCDE), aunque su extracción está prohibida desde 2021 por la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. La última mina cerró en el año 2000, pero el recurso sigue existiendo en el subsuelo español, especialmente en Salamanca.

Por una suerte de justicia poética se da la circunstancia de que Leire Diez (la afiliada que ha querido comprometer a un teniente coronel de la UCO en estos días) fue jefa de Comunicación de ENUSA, empresa pública del sector nuclear.

Dice Zarzalejos: «Ha tenido que ser el compañero de fatigas del presidente, su fiel escudero, un presunto corrupto del peor estilo, el que haya desvelado, en parte o en todo a través de las publicaciones del diario El Mundo, la idiosincrasia del verdadero personaje que habita en la Moncloa. Es ese que, con el descaro propio de los que se creen impunes e inmunes, traslada sus mensajes a su lacayo con descalificaciones, insultos, órdenes intrusivas, sospechosas ocupaciones y preocupaciones y mandatos de dudosa eticidad democrática. Estos mensajes corroboran una trayectoria anterior democráticamente desquiciada del personaje, acosado por las conductas de sus familiares (su mujer y su hermano) y de los que fueron -y siguen siendo, quizá como Santos Cerdán- sus más próximos colaboradores. Y acreditan un presente de Sánchez verdaderamente desolador.»

(…) «La no lejana y fundada sospecha sobre las conductas de Santos Cerdán, sucesor de Ábalos en la secretaría de organización del PSOE, introductor de Koldo García, y la progresión pésima para él de los procesos penales (del fiscal general, de su mujer, de su hermano, de la trama de Ábalos, Koldo y Aldama) y la expectativa de que el rescate de Air Europa se complique procesalmente, atemorizan en la Moncloa y en Ferraz. Porque si Sánchez ha desvencijado el sistema político, su soberbia jupiterina propicia un ajuste de cuentas entre desalmados -él lo es, y lo son Ábalos y compañía- que incendiará lo poco que queda del PSOE. Sus socios, todos ellos, le dejarán que continúe por el camino de la autodestrucción y se asegurarán de que, durante la agonía, termine por reventar la caja del Estado. Así se pasa de la adhesión al miedo. De la gloria del poder a la miseria del fracaso. Del peor de todos: del fracaso moral.»

Como citábamos aquí mismo en Abril: «A los que acompañaban a Sánchez en ese Peugeot, españolísimo como la furgoneta del tapicero, españolísimo de hambre, mediocridad, ambición, pelotazos y venganzas, Aldama les ha acusado de haber cobrado casi un millón de euros en comisiones. Koldo y Ábalos están ya camino del banquillo o del puré de guisantes compartido con tíos tatuados de la oreja al badajo, y Cerdán ya no es que esté señalado o resulte sospechoso, sino que empieza a ser inexplicable, él que también sintió la chispa, que también vio en Koldo un esbirro o una estrella de cine mudo y pronto lo abrigó y colocó.»

Y así parece que terminará la cosa, con el próximo informe de la UCO, que si cumple las expectativas generadas situará a Cerdán en una posición insostenible y al Partido y a su Secretario General dolorosamente silenciados en el centro de una habitación mirando con melancolía ese baúl que terminó su viaje. Dos Secretarios de Organización imputados no hay manual de resistencia que lo aguante.

Solo existe la realidad

Verónica Ugarte

Hace algunos años leí que Cristo quería descansar luego de una larga jornada. Se acercó al negocio de un zapatero judío a quien le pidió sentarse un rato a la sombra. El zapatero se lo negó, por lo que su pueblo ha estado vagando miles de años como castigo. Son cientos las leyendas, mitos, historias que conforman el ideario de un antisemita. Se han ido alimentando de exageraciones, creencias religiosas, mentiras, y a veces hechos reales. Expulsiones, pogromos, guetos, a lo largo de los siglos medidas crueles buscando su desaparición.

El antisemitismo llegó a su punto álgido con el Holocausto. A partir de ahí, y con el sionismo como referente, nacido éste después del Asunto Dreyfus, se buscó, con la ayuda de un Occidente lleno de culpa, una tierra que los judíos pudiesen llamar país. Israel nació y millones lloraron. Unos de alegría y otros de dolor. De dolor al ser expulsados de sus propias tierras palestinas, Occidente abriendo una crisis sin medir las consecuencias.

Varias guerras hemos vivido. La de los Seis Días trajo como botín de guerra los Altos del Golán, Cisjordania, la franja de Gaza y la península del Sinaí. Mediante acuerdos poco a poco los territorios ocupados se han devuelto, menos la franja de Gaza y los Altos del Golán y Cisjordania solo parcialmente.

Desde aquel fatídico 7 de octubre de 2023 una parte del mundo ha sido testigo no solo de una brutal respuesta buscando venganza, sino también la deshumanización del pueblo palestino. Son demasiados los israelíes que se creen verdaderamente el llamado pueblo elegido, y con ello, las únicas víctimas del conflicto. Aquellas que tienen el derecho de evitar la entrada de ayuda humanitaria. Que legitiman con sus acciones y con su silencio el martirio, la hambruna, la tortura que miles de sus antepasados vivieron en campos de exterminio.

Este no es el primer genocidio que el mundo vive, pero si el único donde el asesino se autoproclama con el derecho divino de autodefensa y de víctima a la vez. Netanyahu es buscando por la justicia internacional, pero ha visitado EEUU y Hungría sin ser entregado a La Haya. ¿Razones? Los presidentes de ambos países no reconocen al Tribunal Internacional, o tal vez saben que económicamente no se pueden ver arrastrados a esta guerra, que comenzó en 1947.

El Primer Ministro de Israel continúa con una retórica absurda y se defiende diciendo que Israel se encuentra “en el lado correcto de la Historia”. Un discurso simplista e irresponsable que inunda de desprecio y hasta odio hacia los judíos en general y hacia Israel en particular. El marketing utilizado por diversos gobiernos en torno al Holocausto ya no es admisible bajo ningún punto. Alrededor del globo hay manifestaciones pro-Palestina. Miles de artistas consagran sus obras, palabras, letras y acciones contra uno de los actos más inmorales que hemos visto desde hacía décadas.

Judíos son insultados y asesinados en la calle. Señaladas sus empresas, mientras que Gaza muere lentamente. Cada día un médico se queda sin medicamento. Cada día una vida se pierde. Cada día se trata de entrar a la Franja pero Israel se niega a proteger lo que para la Torah es lo más sagrado, después del conocimiento: la vida. Las famosas palabras de Schindler que Hollywood dio teatralmente fama hace treinta y dos años, “quien salva una vida, salva al mundo entero” crean una pregunta que no tendrá respuesta a mediano plazo: ¿qué mundo queda cuando asesinamos miles de niños indefensos?

Mazón, la verdadera víctima

Carlos Hidalgo

Que el presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, tiene serios problemas con la realidad es algo que vemos observando de manera patética y trágica desde que las inundaciones de la DANA de Valencia dejaron tras de sí 235 muertos, un desaparecido y Mazón, desaparecido en un larga en inexplicable sobremesa en un restaurante, empezó a mentir sobre lo que hacía, lo que le correspondía hacer, los tiempos, las horas, los lugares, las personas y las competencias.

Mazón, que avergüenza hasta a su propio partido, ha gastado más tiempo y dinero público en intentar comprarse una buena imagen y en querer aparecer como la única y la más importante víctima de la catástrofe. Además, como los miembros de su partido se avergüenzan de él, trata de compensarlo regando con el dinero de la reconstrucción a todos los implicados en Gürtel que no están en la cárcel todavía o que están recién salidos de ella. De paso, para tratar de parasitar el prestigio ajeno, nombró vicepresidente a un General de Brigada experto en reconstrucciones que no parece estar restaurando Catarroja al mismo ritmo que se restauró Mostar.

Mazón, obviamente, sigue pensando más en su bienestar que en el de sus ciudadanos, lo que le hace objeto de abucheos cada vez que es visto en público. Así que solo comparece en el Parlamento de Valencia, donde es convenientemente arropado por su propio partido y por Vox, y en actos muy privados, donde los que dependen de él para cobrar a fin de mes o para hacer negocios, le aplauden sin demasiado entusiasmo.

Así que, dentro de esa lógica que solo tiene sentido para Mazón, este se ha negado a ver a las asociaciones de víctimas, insinuando de paso que el dolor de todas las personas que han perdido a sus seres queridos y a sus negocios mientras el Presidente valenciano estaba de sobremesa, es un dolor que tiene un origen “político” y “con ánimo manipulador”, haciendo lo que parece a todas luces un ejercicio de proyección.

Claro, luego resulta que su partido en Europa, la propia Comisión Europea y el Presidente del Gobierno, sí que han recibido a esas asociaciones y él queda en evidencia. Así que de nuevo pone en marcha su inventiva y suelta la infantil mentira de que él sí que ve a las víctimas, pero que es en secreto. Una vez recibida semejante idiotez con el desprecio de propios y ajenos que tal embuste merece, Mazón se ha apresurado a llamar a las asociaciones, mientras les reprocha ahora que se hayan reunido con todo el mundo, menos con él.

Y es que la víctima sigue siendo él. No puede ver más allá.

Basura orgánica

Julio Embid

No soy una persona rencorosa. Se me pasan pronto los enfados y, por lo general, suelo estar casi siempre de buen humor. Tengo un buen trabajo donde se me respeta, una bonita casa a las afueras, una pareja que pertenece a Los Vengadores y prácticamente los mismos amigos desde hace veinte y treinta años. Y de salud, aparte de estar un poco gordo, no me puedo quejar. Me va bien en la vida, y que dure.

Sin embargo, hay pocas figuras que me produzcan más rechazo que los obispos, sacerdotes, gurús y comerciantes de la fe. No sólo los católicos: no hago distinciones entre credos ni mitologías. En España abundan los primeros, pero, dado el declive constante del catolicismo en Europa Occidental, no descarto que pronto lleguen otros profetas con barba a dictarnos qué está bien, qué está mal y qué normas redactadas hace más de mil años debemos seguir al pie de la letra.

Uno de los que más logra sacarme de mi paz interior es el antiguo obispo de Alcalá de Henares, hoy retirado por el recientemente fallecido papa Francisco: el excelentísimo y reverendísimo señor Juan Antonio Reig Plá. De vez en cuando, los medios nos despiertan con alguna de sus homilías en las que vuelve a recordarnos lo de siempre: que la salvación pasa por seguir al pie de la letra unos evangelios escritos hace dos mil años. Suele señalar a divorciados, homosexuales, lesbianas y, esta vez, le ha tocado a las personas con discapacidad.

Dijo Reig Plá en misa que la discapacidad es “herencia del pecado” y “desorden de la naturaleza”. Entenderán ustedes que gritase de rabia. Nunca se le oyó al señor obispo alzar la voz contra los miles de casos —supuestamente aislados— de abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica. Ni contra el fraude fiscal de quienes comulgan todos los domingos y se saltan el séptimo mandamiento cada día. Pero esta vez ha ido demasiado lejos, y somos muchos los que estamos hartos. El ministro de Derechos Sociales y Consumo, Pablo Bustinduy, ha denunciado sus palabras ante la Fiscalía General del Estado, y ojalá la Justicia golpee al clero donde más le duele: en la cuenta corriente.

No le deseo nada malo a Reig Plá. Que viva muchos años, con salud y paz. Pero por su bien, espero que lo que predica no sea cierto. Porque si lo es, tal como dice el evangelio de San Juan (5, 28-29): “vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron el bien saldrán a resurrección de vida, mas los que hicieron el mal, a resurrección de condenación”. Y ese día, San Pedro, en la balanza, pasará la tarjeta municipal, se abrirá el contenedor y lo echará al marrón, el de la basura orgánica y luego se limpiará las manos con un trapo.

Los bulos y exageraciones sobre la ocupación de viviendas

David Rodríguez Albert

La ocupación ilegal de viviendas es uno de los asuntos que nos está inundando de noticias en los últimos tiempos, generando una sensación de desasosiego general que lleva a mucha gente a demandar una mayor seguridad al respecto. Más allá de que el Gobierno acaba de aprobar la aceleración de los desalojos bajo determinadas circunstancias, es importante situar esta problemática en su auténtica medida, que está bastante lejos de la desmesura apocalíptica que algunos tratan de darnos a entender.

Según datos del Ministerio del Interior, en 2023 se registraron 15.289 denuncias por ocupación ilegal de viviendas, cifra que representa un 0,06% del conjunto de las existentes en España, y un descenso del 8,8% respecto al año anterior. Además, la mayoría de los casos hace referencia a la usurpación, que consiste en la ocupación de viviendas deshabitadas, la mayoría pertenecientes a bancos o grandes propietarios. En cuando al allanamiento de morada, es decir, la ocupación de viviendas habitadas, se registraron 3.646 casos.

Adicionalmente, hay que tener presente que, en el caso de allanamiento de la residencia habitual, la policía puede proceder al desalojo inmediato de los ocupantes sin necesidad de una orden judicial, que solamente es requerida si han pasado más de 48 horas desde la ocupación: en tal caso se tarda entre una semana y un mes. Si se trata de lo que hemos llamado usurpación, el plazo estimado es de entre 2 y 12 meses.

Por tanto, no se puede decir que se trate de una realidad inexistente, pero está claro que su importancia se ha visto sobredimensionada a través de exageraciones y de bulos acerca del problema. Esto puede comprobarse en diferentes webs que tratan del asunto, como por ejemplo (y entre otras) https://www.newtral.es/tag/okupas/, que como podemos observar tiene incluso un apartado específico sobre la materia.

La primera razón por la que algunos medios y redes sociales exageran hasta la saciedad esta cuestión es de carácter ideológico. Como ya hemos mencionado más arriba, la creación de un relato de inseguridad permanente es el mejor caldo de cultivo para qué la extrema derecha introduzca sus ideas reaccionarias, cuestionando las libertades básicas en favor de una ficción de supuesta seguridad pública. Esto explica que incluso en Vox se hayan difundido noticias abiertamente falsas como la ocupación de la vivienda de una anciana por parte de una cuidadora migrante y otras joyas por el estilo: https://www.elplural.com/sociedad/difundio-vox-bulo-cuidadora-marroqui-resultaba-inquilina-domicilio_273817102

Un segundo motivo para generar este ficticio estado de alarma es de índole económica y hace referencia al pujante negocio de la seguridad privada. Una de las empresas más beneficiadas es Securitas Direct, líder nacional en instalación de alarmas, y una de las que más invierte en publicidad en España. En 2022, ocupó el tercer lugar en el ranking de marcas por volumen de inversión publicitaria, destinando 29,14 millones de euros, lo que representó un incremento del 8,33% respecto al año anterior. Además, ha sido el mayor anunciante en radio en España durante varios años. La vinculación entre esta compañía y los medios difusores de noticias “exageradas” sobre la ocupación se explica perfectamente en el documental “El cuento de los medios”.

Finalmente, la señalización de la ocupación como fuente de todos los males sirve como perfecta maniobra de distracción para evitar el debate fundamental sobre la vivienda. Según la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales realizada por la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), vinculada a Cáritas Española, más de 4,6 millones de hogares en España sufren dificultades relacionadas con el acceso y el mantenimiento de la vivienda en 2024. Compárese este dato con el de los allanamientos (3.646 casos), la mayoría resueltos por la policía en las primeras 48 horas, y tendremos una idea mejor de cómo se desvía la atención de los abusos cometidos por los bancos, los mercados y los grandes propietarios (las personas con más de cinco viviendas en propiedad controlan el 40% del parque inmobiliario en Barcelona). Es el manual de estilo de la extrema derecha: dividir a la población, señalar al migrante y proteger los intereses de los más poderosos.

Monrovia y Jerusalén

Carlos Hidalgo

En 1822 la Sociedad Americana de Colonización (ACS, en sus siglas en inglés) compró terrenos a Sierra Leona y comenzó a trasladar a afroamericanos nacidos libres o a los que habían sido liberados a una zona a la que llamaron Liberia, por ser la tierra donde se esperaba que los afroamericanos y los afrocaribeños pudieran vivir y prosperar en libertad.

Pronto, los afrodescendientes estadounidenses se dieron cuenta de que no tenían nada que ver con los nativos de esas tierras y, tras varios desencuentros y escaramuzas, terminaron por imponerse a ellos.

Las primeras casas de la colonización de Liberia son iguales a las mansiones de las plantaciones del sur estadounidense. Y no solo reprodujeron eso, sino que los colonos estadounidenses terminaron usando a la población nativa como mano de obra esclava, igual que los blancos habían hecho con ellos en su país de origen.

Cuando Liberia se independizó, en 1847, se organizó como un Estado democrático, copiando también el sistema y las instituciones de los Estados Unidos, pero en la práctica, la minoría de origen estadounidense siguió marginando a los nativos, a los que consideraba ignorantes, incivilizados, violentos y difícilmente asimilables mediante la educación y la religión.

Ese estado de cosas solo llevó a un desorden creciente, a un mayor grado de corrupción de la élite gobernante, al hundimiento de la economía, a la erosión y posterior desaparición de la democracia y finalmente a dos guerras civiles, de las cuales, aun décadas después, el país se sigue recuperando.

Resulta tristemente humano que unas personas que se libraron de la opresión la hubieran asimilado tanto que terminaran reproduciéndola en cuanto ellas mismas fueron libres. Digan lo que digan los relatos religiosos, el martirologio, la pobreza, el sufrimiento y los abusos no santifican a las personas, sino que les dejan una huella tan profunda que en muchos casos siembran en ellos las semillas de esos mismos males.

Parece inevitable pensar también en Israel. El proyecto de Tierra Prometida, ese país que creció mediante colonos cooperativistas en kibbutzs, el país de Golda Meir, Shimón Peres o Issac Rabin, es ahora un país gobernado por un primer ministro corrupto, aupado por una constelación de partidos minoritarios ultraderechistas, que han hecho del abuso su programa político y que han respondido a un ataque bárbaro de una facción de los palestinos con una guerra de destrucción y terror en la que se mata a civiles por miles, se alienta la violencia civil contra los disidentes, se ataca la separación de poderes, se militariza la sociedad y se deshumaniza a la población civil palestina a la que se roba y se masacra sistemáticamente; o directamente se les mata de hambre.

Israel no es Liberia y sus ciudadanos no tienen la vocación misionera de los colonos liberianos. Pero el sendero hacia el abismo parece igual de claro en ambos casos.

Pensamiento simbólico en crisis: neoliberalismo, autoritarismo y la deriva cultural contemporánea

Alfons Salmerón

El pasado sábado, en el marco del encuentro mensual que mantenemos un grupo de profesionales de la salud mental, tuvimos el privilegio de contar con la presencia de Steven Forti, politólogo y profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona, especializado en teoría política contemporánea y movimientos de extrema derecha. Su enfoque, deudor tanto de la tradición crítica marxista como de los estudios culturales británicos, nos ayudó a iluminar las formas en que la ideología autoritaria penetra en los tejidos más cotidianos de nuestra vida social y subjetiva.

Forti planteó que el auge de la extrema derecha no puede analizarse únicamente desde parámetros electorales o discursivos, sino que es también un fenómeno de subjetividad, una cristalización de afectos, resentimientos y vacíos simbólicos. Su intervención me llevó a una reflexión que resuena con fuerza en nuestra práctica clínica: la creciente dificultad que experimentamos como sociedad para sostener el pensamiento simbólico y construir espacios de una intersubjetividad creativa.

El proceso simbólico —esa capacidad para elaborar sentido, construir narrativas y tolerar la ambigüedad— parece estar hoy severamente erosionado. El sujeto contemporáneo, moldeado por décadas de hegemonía neoliberal, ha sido educado para la eficiencia, el consumo rápido de información y la respuesta emocional inmediata, en detrimento de la reflexión crítica. Como apunta Byung-Chul Han, vivimos en una “sociedad del cansancio”, donde el sujeto neoliberal se explota a sí mismo en nombre de una supuesta libertad, cayendo en una paradoja que lo lleva al agotamiento psíquico y a la pérdida de horizonte colectivo (Han, La sociedad del cansancio, 2010).

Este proceso de descomposición simbólica no es solo clínico, sino también político. Según Wendy Brown, el neoliberalismo ha transformado no solo las instituciones, sino también nuestras formas de subjetividad, promoviendo un tipo de racionalidad que debilita la ciudadanía democrática y refuerza la adhesión a soluciones autoritarias frente a la inseguridad existencial (Undoing the Demos, 2015). Es decir, el neoliberalismo no solo gobierna lo económico: gobierna el alma.

En esta línea, la psicoanalista Lola López Mondéjar ha explorado en profundidad esta transformación subjetiva en su ensayo Sin relato (2018), donde plantea que vivimos una época caracterizada por la desaparición de relatos articuladores, tanto individuales como colectivos. Esta falta de relato, de simbolización del malestar, deja a los sujetos desamparados frente a una realidad fragmentada y acelerada, y por tanto más vulnerable a formas identitarias autoritarias, que prometen orden y pertenencia sin pasar por el proceso de elaboración subjetiva. Como dice Mondéjar, “el relato se interrumpe cuando el sujeto no puede nombrar su sufrimiento; ahí es donde empieza a operar el síntoma”. Este “sin relato” no solo se expresa en la clínica, sino también en la política: la adhesión al autoritarismo es, muchas veces, una forma de suplencia imaginaria ante una falta radical de sentido.

En este contexto, una noticia reciente —la afirmación de que el coeficiente intelectual promedio ha descendido cinco puntos en las últimas décadas en algunas regiones del mundo desarrollado (Norwegian Ragnar Frisch Centre, 2018)— no puede leerse en clave biologicista, sino cultural. ¿Qué tipo de cultura estamos produciendo cuando la complejidad, la duda o el pensamiento abstracto se ven desplazados por respuestas binarias, inmediatas y emotivas?

Esto se conecta de manera directa con el resurgimiento de movimientos de extrema derecha en Europa y América. Como bien expone Enzo Traverso, el nuevo fascismo ya no necesita uniformes ni retórica militarista: le basta con apelar al miedo, al resentimiento y a la nostalgia de un orden perdido (Las nuevas caras del fascismo, 2019). Este “fascismo postmoderno” se alimenta de una ciudadanía desposeída de herramientas críticas, inmersa en una narrativa de competencia y exclusión.

Pero esta adhesión autoritaria no surge en el vacío. En los barrios obreros del siglo XXI, especialmente en las periferias urbanas castigadas por la desinversión y la precarización, el fracaso de las democracias liberales para responder a las demandas básicas ha abierto espacio para discursos anti-inmigración, no tanto por convicción ideológica, sino como forma reactiva de gestión del malestar. Pierre Rosanvallon ya advertía que sin una “igualdad relacional” —una experiencia compartida de dignidad, no solo de ingresos—, la democracia se vacía de sentido (La sociedad de los iguales, 2011).

En este clima de confusión simbólica y desplazamiento emocional, la cultura mediática opera como un teatro de proyecciones ideológicas. Esta semana, en España, se ha viralizado la teoría de que la mala posición de Melody en el festival de Eurovisión (antepenúltima) fue una represalia política por la postura del Gobierno español respecto al genocidio en Gaza. Más allá de la veracidad del argumento, su mera circulación como posibilidad revela el nivel de simplificación con el que se procesa lo político: una lógica de causa-efecto inmediata, sin mediaciones, sin análisis. El discurso se ha convertido en espectáculo.

Y bajando al terreno de nuestras condiciones materiales cotidianas, al día siguiente de la charla con Steven Forti, en una comida en casa con amigos de la infancia procedentes del barrio obrero de La Florida, en L’Hospitalet de Llobregat —el mismo barrio donde me crie—, la conversación giró en torno a la progresiva degradación que ha sufrido la zona a lo largo de las últimas tres décadas. Compartimos nuestra preocupación sobre la pérdida de poder adquisitivo del nuevo proletariado, el empobrecimiento del parque público de vivienda o la desaparición del tejido comercial, en un proceso de sustitución demográfica que ha convertido el barrio prácticamente, y por más que nos duela decirlo, en un gueto. El barrio sigue siendo el territorio en el que se incardinan y se expresan todas las consecuencias del neoliberalismo.

La Florida es uno de los barrios con mayor densidad de población de Europa, con más de 30.000 habitantes en apenas 0,38 km², y una renta per cápita de 8.641 euros, la más baja de L’Hospitalet. Esta alta densidad y baja renta han contribuido a una creciente vulnerabilidad social y económica, exacerbando las tensiones y facilitando la propagación de discursos excluyentes.

Frente a esta deriva, el trabajo psicoterapéutico cobra una dimensión ético-política. No se trata solo de sanar al individuo, sino de crear condiciones para que emerja un sujeto capaz de pensar, simbolizar y disentir. Como bien advierte Mondéjar, uno de los retos actuales de la clínica es precisamente reinstaurar la posibilidad del relato, de historia personal frente al caos del discurso social. En ese sentido, la función terapéutica es también una la labor de reconstrucción del lazo simbólico y político.

Hoy más que nunca, recuperar el pensamiento simbólico no es solo un objetivo terapéutico: es una urgencia civilizatoria.