Lluís Camprubí
Hace unos días la administración Trump ha publicado su Estrategia de Seguridad Nacional (NSS), un documento marco sobre su visión global y acción en su política exterior, de Seguridad y de Defensa. Es un documento con profundas implicaciones para la política global y para la lucha contra el cambio climático, y requiere especial atención lo que plantea sobre Europa y la UE (ruptura de hecho de la condición de aliados, empuje del debilitamiento de la UE y su vaciamiento liberal y sustitución de gobiernos estatales a través de la promoción de las extremas derechas domésticas). En definitiva, para la UE significa que EEUU deja explícitamente la condición de aliado firme en materia de seguridad y defensa (y pasa a ser asociado, facilitador o mediador); es competidor en todas las dimensiones comerciales y para la mayoría de cadenas de valor; y es rival sistémico para lo global (desmontaje del orden liberal y la transición energética) y lo doméstico (cambios de gobierno/régimen reaccionarios y antiilustrados).
A continuación, listo algunos de los análisis y comentarios que me han parecido de más interés al respecto y acabo con un apunte sobre el qué hacer en política de Seguridad y Defensa.
*Resumen The Guardian con opiniones distintos analistas: https://www.theguardian.com/world/2025/dec/08/europe-leaders-no-longer-deny-relationship-with-us-changed
*La civilización europea y sus descontentos (Jorge Tamames): https://de-siria-a-soria.ghost.io/la-civilizacion-europea-y-sus-descontentos/
*The White House’s rupture with the western alliance (The Financial Times Editorial Board): https://www.ft.com/content/e05535aa-4dbb-4cb5-998b-7495e96c59a9
*Allies and Rivals (Sven Biscop): https://www.egmontinstitute.be/allies-and-rivals/
*The NSS That Could Destroy the NATO Alliance (Max Bergmann) https://www.csis.org/analysis/nss-could-destroy-nato-alliance
*America has identified its greatest enemy: Western Europe (Henry Farrell):
*Europe Needs A New Strategy Too (Minna Ålander): https://minnalander.substack.com/p/europe-needs-a-new-strategy-too
*Does Europe Finally Realize It’s Alone? (Nathalie Tocci): https://foreignpolicy.com/2025/12/05/national-security-strategy-2025-trump-europe-russia-ukraine-war
Trump’s America and a clash of civilisations with Europe (Gideon Rachman): https://www.ft.com/content/953635f0-4b87-41a4-a087-e8b1d71470b6
*Hilo de BlueSky de Ulrike Franke: https://bsky.app/profile/rikefranke.bsky.social/post/3m7a7isvxvs2e
*The New US National Security Strategy (Phillips Obrien): https://phillipspobrien.substack.com/p/the-new-us-national-security-strategy
Con todo esto, parece obvio que la UE tiene que activar con la máxima urgencia y en todas las dimensiones lo que la haga avanzar hacia la autonomía/independencia estratégica. Resume bien Sven Biscop sobre el qué hacer: “Decide once and for all that we are an independent pole of the multipolar world – a great power. Translate that independent mindset into military independence by building a complete European pillar in NATO – now. Assertively defend our economic sovereignty against everyone, the US included. Stay the course on Ukraine, alone if necessary. Actively block any outside interference in our domestic politics, including from the US”.
Esto tiene importancia especialmente en las cuestiones de Seguridad y Defensa, donde Europa aún es dependiente de Estados Unidos en algunas capacidades (convencionales en inteligencia, “command and control”, logísticas, ataque en profundidad…) y en disuasión nuclear. Y por lo tanto es vulnerable al chantaje de la desconexión unilateral en un contexto de amenaza rusa.
En los próximos cinco años se dan tres circunstancias temporales que requieren que no quede ningún descubierto temporal en las capacidades de defensa y disuasión: a) Rusia dentro de este periodo puede recuperar y disponer las capacidades convencionales en caso que decida atacar localmente, exploratoriamente o incrementalmente un territorio europeo/Otan; b) al menos hasta 2029 hay mandato de Trump/MAGA; y c) aunque las primeras estimaciones sobre el tiempo para que Europa adquiriese las capacidades en defensa y disuasión que proporcionaba Estados Unidos eran alrededor de 10 años, visto el contexto algunas voces plantean que al menos se disponga de 5 años para disponer de unos mínimos con garantías.
De aquí la importancia de -en la medida de lo posible- negociar con la administración americana una transición/sustitución ordenada que garantice coberturas y compromisos, mientras se adquieren de forma acelerada las capacidades europeas propias, algunas de ellas a ser coordinadas a través del pilar europeo de la OTAN, otras a través de las instituciones comunitarias, y quizás algunas otras a través de coaliciones extendidas a terceros países.
Lo que lleva a plantear cuál debe ser la necesaria estrategia negociadora con esa pulsión de la administración Trump -quizás menguante- que opera en clave transaccional. Es fundamental como condición previa que aquellos actores europeos liberal-democráticos más acomodaticios con Trump debido a la dependencia extra en defensa y a la mayor percepción de amenaza existencial en caso de ataque ruso adquieran consciencia de la pérdida de facto de la condición de aliado y del poder confiar plenamente en que sea garante último de la seguridad europea.
Si bien la gestualidad conciliatoria y reverencial, las concesiones en campos como el comercial y el apaciguamiento han podido permitir ganar tiempo en el corto plazo (algo no menospreciable, en particular con las urgencias que se tienen en Ucrania) esto no es sostenible en el largo plazo, y menos al quedar tan claras las intenciones de fondo de la administración Trump. Es por esto que quizás la mejor manera de negociar la sustitución/superación de las dependencias en Seguridad y Defensa de los Estados Unidos es desde la fortaleza, la autonomía y la firmeza: a) convirtiendo en realidad las cuatro dimensiones que plantea Biscop; b) acelerando la desvinculación de las dependencias; c) asegurando las capacidades propias; y d) incluyendo en la nivelación todas las palancas negociadoras disponibles, también las regulatorias y comerciales. Europa tiene que dotarse de la agencia para que su autonomía estratégica pueda resistir los designios que la administración Trump le asigna en su NSS.