Se vende régimen Maduro

Carlos Hidalgo

Desde el principio se nos había advertido por la gente que conoce más a fondo a la Administración de Trump que realmente no tiene un programa político, sino que en su segundo mandato iba a debilitar los controles y contrapesos democráticos y ejercer el poder como un mafioso de Queens, su barrio natal en Nueva York.

Trump no tiene doctrina de relaciones internacionales, sino que lo basa todo en transacciones: tú me das algo o me regalas algo y yo te protejo… de mí mismo. Por eso no tiene ningún problema en detener a Nicolás Maduro por traficante de drogas y a la vez indultar a otros traficantes de drogas o delincuentes que le han hecho llegar regalos o donaciones. Y, la verdad, su política doméstica se basa en los mismos principios.

En cualquier caso, mientras Trump trata de desviar la atención acerca de su relación con el pederasta Epstein, se ha embarcado en una guerra contra las drogas sin amparo por el derecho internacional, ni autorización por el Congreso de su país, como manda la Constitución estadounidense. La espectacular detención de Maduro, en la que Trump tenía una pantalla con redes sociales delante, en su improvisada sala de crisis en su club de golf en Florida, la detención, decíamos, iba a ser el momento Bin Laden de Trump, en el que acabaría con una amenaza contra su país, detendría a un villano y, según afirma, provocar un cambio de régimen.

Por lo que sabemos, según la narración de Trump y lo que han declarado a los medios, mientras casi centenar y medio de aeronaves se encargaban de bombardear las defensas antiaéreas de Caracas, dos helicópteros de asalto con miembros de la Delta Force aterrizaron en una base militar en la que Maduro pernoctaba, asaltaron la residencia en la que se encontraba, evitaron que huyera a un búnker o sala del pánico, les metieron a su esposa y a él en un helicóptero y se lo llevaron a un buque de la Armada y finalmente le trasladaron a una prisión neoyorquina, donde se encuentra ahora.

Aunque los bombardeos han causado unas 80 muertes, entre militares venezolanos y vecinos caraqueños, ni el ministro de defensa venezolano, ni los estadounidenses han dejado claro cuántas de esas bajas corresponden a la guardia presidencial de Maduro.

Tampoco ha habido un cambio de régimen. A Maduro le ha sucedido su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que ya ha jurado el cargo y que, según parece, al Gobierno de Estados Unidos les parece más aceptable que la oposición democrática, que además aportó pruebas de haber ganado las últimas elecciones. Según Trump, María Corina Machado, la líder de la oposición, no tiene “ni el respeto, ni el apoyo de su pueblo”. El sistema represivo del régimen bolivariano sigue intacto y algunos de los elementos más violentos y radicales de este, como Diosdado Cabello, siguen en sus puestos.

Como bien indicaba el New York Times al narrar lo ocurrido, el gobierno de Trump considera más aceptable a Delcy Rodríguez, que fue la artífice de pasar de un sistema económico “comunista y corrupto a otro de libre mercado igualmente corrupto”. Trump, que afirma que los Estados Unidos se harán cargo de la administración venezolana, no tiene a nadie en el terreno para poder hacerlo y cree firmemente en que puede controlar a distancia Venezuela mediante instrucciones y amenazas.

Por otro lado, sabemos que la operación fue planificada por la CIA, que tiene “fuentes de alto nivel” en el régimen chavista y la ausencia de imágenes y de pruebas de que los Delta hubieran hecho frente a ningún tipo de resistencia armada en tierra al capturar a Maduro es un poco sospechosa. Da igual que los cargos chavistas salgan ahora envolviéndose en la bandera y blandiendo el sable de Bolívar.

Uno podría preguntarse si esta operación tan “limpia” es una transacción más. El chavismo vende a Maduro a cambio de su permanencia y los Estados Unidos consiguen que China deje de comprar petróleo en Venezuela.

La oposición seguirá en el exilio y en la cárcel, nadie se acordará de las 80 personas fallecidas y la vida del pueblo venezolano que no ha podido huir de su país no va a mejorar sustancialmente.

Y sí, es muy preocupante que Trump se salga con la suya, porque lo que ha hecho para quedarse con Venezuela lo puede hacer igualmente para tomar Groenlandia, por efecto, o para subvertir el resultado electoral en países donde no le guste lo votado. Es un desastre que el orden internacional creado después de la Segunda Guerra Mundial y que fue inspirado por los propios EEUU, que trajeron al mundo la etapa más larga de expansión de la democracia y pusieron normas al ejercicio del poder de todos los países, salte ahora por los aires a manos del peor gobierno que han tenido desde que los británicos abandonaran su territorio.

Debateros de guardia

Alguien

Un año más llega la Navidad y cerramos el chiringo hasta el lunes 5 de enero, para que nuestros articulistas puedan descansar sin la tensión del folio en blanco y las ideas por pasar a limpio antes de que llegue la hora comprometida para la entrega.

Está la cosa calentita en lo político y muy fresquita en cuanto a la temperatura ambiente, así que extremen las precauciones en las comidas y cenas con cuñados porque el recurso de salir a pasear quizás no esté disponible.

En todo caso, ¡que pasen todos unas felices fiestas y vuelvan con las pilas recargadas para el nuevo año!

Empieza el via crucis

Carlos Hidalgo

Los resultados de las elecciones de Extremadura no han sido buenos para la izquierda. Ni siquiera son buenos para la derecha, puesto que la ultraderecha les va a tener bailando a su son toda la legislatura, salvo que María Guardiola, en otro arranque de fingir una personalidad que ha demostrado no tener, se decida a no formar gobierno y tras agotar los plazos y procesos que fija el Estatuto de Autonomía, se convoquen nuevas elecciones, lo cual parece harto improbable.

Mientras tanto, Gallardo será juzgado dentro de su propio partido no por la campaña realizada, ni por el proyecto que haya defendido frente al electorado extremeño, sino por cómo se juzgue su cercanía o no a Pedro Sánchez. Y de hecho, lo más posible es que mañana mismo la delegación cacereña en su ejecutiva vaya a la reunión con los cuchillos entre los dientes, como los piratas de las películas.

Si el PSOE en su momento supo lidiar con las tonterías de Podemos sin convertirse en Podemos, dejando que ellos mismos se anudaran la soga al cuello, en el PP no parece que vayan a ser capaces de hacer las mismas jugadas con Vox, a los que las noticas de su corrupción, división interna y escándalos no parecen afectarles. Tampoco la de su extrema incompetencia y desprecio a la ley en los sitios donde gobiernan, que parece hacer más daño al PP que al partido de ultraderecha. Y eso ata cada vez más a Feijóo, que confiaba en exportar el modelo gallego de ignorar a Vox entre el aplauso constante de los medios afines, pero que se está viendo cada vez más arrastrado a discursos que no sólo van en contra de la política que tradicionalmente han defendido los “populares”, sino que chocan incluso con el texto constitucional. Y todo esto sin ser presidente del Gobierno. Porque no ha querido, dice él.

Mientras tanto el reloj corre para el PSOE en Aragón, que celebrará sus elecciones en enero, en Castilla y León en marzo y en Andalucía en abril. En las tres regiones se presentan candidaturas avaladas por Ferraz y sin embargo parece que los resultados pueden no ser muy diferentes de lo que hemos visto ayer en Extremadura. En dos de esas federaciones se presentarán ministros del actual gobierno y tras un periodo en el que se ha podido adecuar el organigrama regional para esté perfectamente alineado con Ferraz, por lo que veremos de qué manera se les juzga en caso de que se repitan los resultados electorales de ayer. O unos parecidos.

No sé hasta qué punto este gobierno y el partido que lo conforma mayoritariamente puede permitirse el duro “vía crucis” que le espera a lo largo de estos meses, pero tampoco me atrevo a hacer predicciones. Pedro Sánchez todavía tiene dos cosas que nadie más en nuestro panorama político tiene: más valor que el resto y una infinita capacidad de sorprender y redirigir la agenda a su favor. De momento, habrá que abrocharse el cinturón y ver a dónde nos lleva toda esta deriva.

La izquierda contra Sánchez

Arthur Mulligan

Distraídos con los bajos fondos del sanchismo militante, unos impresentables socios que enérgicamente cogen la puerta y se quedan aliviados porque piensan que lo fundamental es seguir haciendo cosas (?) por la gente, y entre bostezo y bostezo, esperamos nuevas noticias del FBI, la UCO, la Intervención General del Consejo de Ministros, etc., ninguna de Moncloa, menos del Congreso y el cero absoluto del Senado ¿hay alguien ahí fuera que piensa en lo que está sucediendo, y que además opine desde la academia, y que tenga solvencia reconocida?

Pues sí, alguien como Ignacio Sánchez -Cuenca, Catedrático de Ciencia Política en la Universidad Carlos III, dentro del Departamento de Ciencias Sociales.

El 16 de Diciembre escribía un artículo en El País «El que resiste… puede perder», en el cual identificaba los cuatro elementos fundamentales que permiten interpretar lo que está sucediendo ahora:

“En primer lugar, hay un gobierno progresista que presenta una buena hoja de servicios, sobre todo, si se compara con la que hubo antes de la llegada de Sánchez al poder.

Frente a los recortes de entonces (en gasto social, en pensiones) y frente a la desregulación del mercado de trabajo, tenemos ahora una reforma progresista de las pensiones, un mercado de trabajo más justo y eficiente, nuevas políticas sociales, etc.”

Si se abre la referencia se observa que los datos se ocupan de los recortes de Zapatero ante la amenaza del rescate de Europa por el desastre de su gestión. Sigue con la situación en Cataluña gracias a la ley de amnistía – algo que negaba antes de las elecciones- y que naturalmente mejoraba al concederse las exigencias nacionalistas para asegurar el voto de investidura.

En el “debe”, el Ejecutivo de Sánchez no ha conseguido apenas nada en materia de vivienda y hay varios indicadores de desigualdad y pobreza que no mejoran. Además, en esta última etapa, el Gobierno sufre una gran debilidad parlamentaria, el bloque de investidura se ha quebrado (distanciamiento de Junts y Podemos) y por eso en esta legislatura no se han aprobado presupuestos ni una sola vez:

«En segundo lugar, hay una oposición exaltada que habla más de prostíbulos y de la familia del presidente que de políticas y alternativas. Ha creado una burbuja política, la del antisanchismo, que saca los peores humores de la sociedad y que, con la colaboración indispensable de medios y columnistas echados al monte, ha llevado el enfrentamiento y la crispación a cotas desconocidas. Todo esto ocurre en medio de una derechización evidente de la sociedad (al igual que ocurre en otros muchos países del mundo) y no cabe descartar que la suma de PP y Vox alcance una mayoría absoluta en las próximas elecciones.»

En tercer lugar, hay una ofensiva judicial contra el Gobierno. Hace unos días, en este diario, Jordi Nieva-Fenoll hacía un repaso lúcido e impecable del activismo político del Tribunal Supremo a lo largo del presente ciclo político, lo que me exime de tener que entrar en detalles. El Supremo ha establecido una especie de “barra libre judicial” gracias a la cual algunos magistrados estén actuando como francotiradores, instruyendo causas estrafalarias que se estudiarán en el futuro como ejemplos de lawfare.

En cuarto lugar, han salido a la superficie unos cuantos escándalos de corrupción que son una verdadera carga de profundidad para un Gobierno que se presentó ante la ciudadanía como remedio contra el PP de la Gürtel y la policía patriótica. Dos secretarios de organización del PSOE (uno de ellos exministro), un expresidente de la SEPI, una fontanera del partido involucrada en varias tramas…, más múltiples casos de comportamiento machista y acoso sexual, algunos protagonizados por personas muy próximas al presidente. Este reguero de escándalos resulta demoledor para el Gobierno y especialmente para el PSOE.»

De todo ello, deduce que nos dirigimos a un fin de ciclo parecido a los de González y Rajoy. Es decir, el partido se ata al líder y este le arrastra a una crisis futura prolongada.

«Por mucho juego sucio e intereses bastardos que haya, y es evidente que los hay, los escándalos que están apareciendo suponen una crisis de credibilidad innegable para el Gobierno y, especialmente, para el PSOE. En lugar de entretenerse con cálculos sobre las ganancias de convocar ahora o más tarde, el presidente debería cumplir las expectativas propias de una democracia exigente.»

De modo que El País, ha cruzado una línea clara: ha pasado de defender al Gobierno frente a la derecha a exigir la asunción de responsabilidades de Sánchez por el coste que su resistencia tiene para el PSOE y para la izquierda.

Desde la lógica del sanchismo, niega la épica de la resistencia y le dice que “el que resiste… puede perder”, cuestionando directamente su estrategia y su continuidad, a la vez que reclama un estándar de democracia exigente que incluye asumir responsabilidades políticas más allá de lo penal.

Con un rigorismo moral propio de un calvinista, Sánchez Cuenca se muestra como un aliado extremadamente exigente: no cambia de caballo para apoyar a la derecha, pero sí pide sacrificar al jinete para evitar que se hunda todo el caballo (el PSOE) y el establo (la izquierda institucional).

El que paga manda y Oughourlian, un financiero que respeta el producto que vende, habla de reforzar la credibilidad mediante una línea más crítica con Sánchez, sin abandonar el marco “progresista”. El problema es nuevamente el Presidente.

Al igual que en Marzo de 2025, el propio grupo se presentó con un editorial y textos internos reivindicando “libertad editorial e independencia”, en un contexto de choque abierto con Sánchez por el fallido proyecto de “Tele-Pedro” y la presión del Gobierno sobre el grupo.

Oughourlian es quien explicita la necesidad de “marcar más distancia crítica” con Pedro Sánchez y quien impulsa la destitución de Pepa Bueno y el nombramiento de Jan Martínez Ahrens, movimientos leídos en todo el sector como un cambio de etapa editorial.

Este hecho aísla aún más a Sánchez y ya despunta su imitación en RTVE, endureciendo un poco su tono crítico después de críticas de sindicatos, oposición y parte de la plantilla por vulnerar la neutralidad.

Caso distinto es la evolución de Antonio Elorza quien viniendo del Partido Comunista de Euskadi con el tiempo se distanció del comunismo y del proyecto de IU, pasó a defender abiertamente la Constitución de 1978 y el carácter “indisoluble” de la nación española, adoptando una posición que combina elementos socialdemócratas (defensa del Estado social de derecho) con un fuerte énfasis en el marco estatal y la legalidad. Hacia 2008 se definió como “simpatizante legitimador” de UPyD, lo que ilustra su tránsito hacia una izquierda liberal‑socialdemócrata muy crítica con los nacionalismos periféricos y partidaria de un reforzamiento del Estado democrático.

Así que quienes peinan canas desde la Universidad abandonan el imposible viraje “radical lefts” de un Sánchez más estrellado que celeste, incapaz de alimentarse con el engrudo indigesto de autores y dirigentes ligados a Syriza, La France Insoumise o Die Linke, encarnación de proyectos pos-socialdemócratas que combinan justicia social, soberanía democrática y europeísmo crítico, y mucho menos aún con la racial mala hostia que anula en su sectarismo los constructos adocenados de ese mosaico disperso de filósofos, economistas críticos y dirigentes-intelectuales ligados a experiencias místico-concretas de partido o movimiento.

Solo puede competir con Caritas, el Padre Ángel, rebajando entradas de cine, compra de artefactos de juegos visionarios, patinaje artístico en museos y cosas por el estilo.

Gramsci, Laclau /Mouffe y un marxismo heterodoxo de matriz académica española con un complemento económico keynesiano y de crítica a la desigualdad es lo que se consume en dosis homeopáticas más que un aparato teórico nuevo o sistemático mientras se piensa más en como resituarse ante el sunami que se avecina con los nuevos tiempos.

Buena parte de la familia socialdemócrata europea sostiene que estos proyectos no han construido estructuras estables ni bases sociales duraderas y que, cuando han gobernado (Syriza, Podemos en coalición, etc.), han terminado gestionando el mismo marco económico, pero con más conflicto simbólico y menos resultados materiales.

Y lo que es peor, varios análisis señalan que, al renunciar a una agenda económica claramente socialdemócrata y refugiarse en un lenguaje moralizante contra “la casta”, estos proyectos dejan el terreno libre a la ultraderecha para disputar al mismo electorado precarizado con identidades excluyentes.

Late en el fondo del corazón, la exigencia de una izquierda moderada creíble que ofrezca seguridad material tangible en vivienda y trabajo a quienes sienten que el modelo neoliberal solo les ofrece alquileres imposibles y empleo precario, sin necesidad de abrazar propuestas maximalistas de ruptura.

Sí, es muy difícil, pero mucho menos difícil de arreglar que aquel panorama con el que se encontraron los supervivientes de la II Guerra Mundial.

El PSOE, de nuevo en ebullición

Guridi

Hacía mucho que el PSOE no daba titulares por sus revueltas internas, la “Pax Pedrista” alcanzada al llegar al gobierno tras descabalgar a Rajoy en la primera moción de censura en triunfar en la democracia, está dando síntomas de agotamiento.

Como ya se ha comentado aquí antes, muchos de los pedristas de primera hora han tenido que ir siendo sustituidos, pues eran buenos para ganar unas primarias, pero malos para gobernar España.

Aun está por verse en su totalidad el daño causado por Santos Cerdán y José Luis Ábalos, que colocaron a muchas personas en puestos clave donde aún permanecen. Siendo Leire Díez una de ellas. Si no fuera suficiente el daño causado por ellos dos, la cántabra parece que se las basta sola para seguir dañando al partido por el cual tanto ha presumido por hacer.

Para colmo, la decisión de poner a ministros a liderar candidaturas no está dando los resultados esperados. No entiendo cómo a alguien se le puede ocurrir que el mero hecho de haber ostentado una cartera ministerial te concede inmediatamente el carisma necesario para provocar vuelcos electorales.

Las incompetentes interferencias de Ferraz en las federaciones regionales, además, han provocado que en sitios donde podría haber existido la posibilidad de hacer tambalearse al PP, como en Castilla y León, ello quede más lejos. En lugar de trabajar para reforzar a los aparatos regionales y locales, donde el PSOE puede sacar más fuerzas, se ha trabajado para dividirlas, impugnar las decisiones de la militancia y promocionar a personas que estaban relegadas a la segunda o tercera línea por buenas razones.

Obviamente todo ello ha enfadado a una militancia desanimada, quemada y menguante, que asiste al ascenso de aquellos que tengan capacidad para liarla en redes sociales y a la perpetuación de personas con décadas de experiencia en ganar asambleas, pero perder elecciones.

El llamado “caso Salazar” ha empeorado las cosas. Abusos machistas de poder y acoso sexual a militantes que firmaron para que España avanzara mediante un proyecto progresista, no para estar sometidas al ego de un sátiro cateto.

Todas las vías prometidas en su momento para que la militancia socialista tuviera interlocución directa con su líder han resultado ser callejones sin salida. Y la excusa de la interferencia de los malvados barones regionales ya no puede usarse, porque todos ellos (salvo Page, que también debería ejercer más la prudencia y la sensatez de las que presume pero que no ejerce ante un micrófono).

Los resultados de las próximas elecciones autonómicas y su gestión por parte del partido van a ser decisivos para ver si el enfado y el hartazgo de la militancia van a más o pueden ser apaciguados devolviendo al partido a la vida y no confundiendo la paz con la desolación.

Hanukkah

Verónica Ugarte

“La Hanukkah es una fiesta judía, que consta de ocho días, y cuyo fin es conmemorar la rededicación del Segundo Tempo de Jerusalén. También es conocida como La Fiesta de las Luces”.

Rafah Abu Jazar era su nombre. Sus padres sufren cada día y cada noche los misiles, las bombas provenientes de los soldados de Israel. Desde el 7 de octubre del 2024, Palestina arde en llamas.

Rafah Abu Jazar tuvo padres, vecinos, abuelos, ancianos, niños a su alrededor que corrían hacia los camiones que logran atravesar Gaza para lanzar comida, la cual llega, la mayor parte de las veces, destruida, o no es suficiente, nunca es suficiente, para paliar el hambre que padece una parte de la Humanidad, una vez más, lejos de los focos de atención.

Rafah Abu Jazar no pudo escuchar los gritos de sufrimiento, horror y desesperación. Los hospitales se quedan sin luz ni agua. Los medicamentos escasean, o se nos quieren hacer creer, ya que es muy posible que no quede ni uno solo. Es por ello que los médicos, dejando de lado el Juramento prestado, amputan sin anestesia.

Rafah Abu Jazar no era una terrorista. Nació en tiempos de guerra cruda. Nació en una tierra maldita. Nació en Palestina, donde los británicos, perfectos colonizadores y destructores, dejaron a todo un pueblo a su suerte cuando llegaron las víctimas de la Shoa. Cuando el mundo pensó que el mal se había acabado y los judíos al fin tenían una tierra para llamar suya.

Rafah Abu Jazar era palestina. Ese pueblo que un día es apoyado por Jordania y Siria, y al otro es abandonado a su suerte. Los palestinos siempre han sido considerados como árabes de quinta clase. El mismo Corán indica piedad y amor al prójimo. Otro libro sagrado que fue escrito mirando un cielo y tratando de entrever la sombra de algo tan magnifico y luminoso que los mortales no podemos ver.

Rafah Abu Jazar es una víctima más del Gobierno de Israel. Su Primer Ministro no será arrestado y es la muestra del cinismo, una vez más, y de la cobardía e intereses, una vez más, que se juegan y se discuten en despachos con tapices dorados, un buen whisky y un puro (y que sea cubano, al fin y al cabo Occidente hace lo que le apetece).

Rafah Abu Jazar no tendrá jamás una voz propia que se lance a luchar por sus derechos y los de su pueblo. Esa voz que sí tienen las víctimas del bárbaro atentado en las playas de Australia, cuando miles de jóvenes vivían una vida plena, y entre ellos, varios judíos, quienes comenzaban a iluminar las luces para el inicio de la Hanukkah.

Rafah Abu Jazar no tiene a los Jefes de Estado y de Gobierno más importantes del planeta exigiendo justicia. Las voces que siguen defendiendo a los palestinos son calladas, como en el Reino Unido, con cárcel, humilladas y censuradas como en Italia, abucheadas como en EEUU. Tengamos raciocinio. Europa no hace lo que debería. No lo hizo hace treinta años en Sarajevo. No lo hace hoy en Gaza.

Rafah Abu Jazar no sabrá nunca cuándo acabó el genocidio al que es sumido su pueblo. Murió a los ochos meses de edad debido al hambre y al frío.

Última oportunidad para Pedro Sánchez

LBNL

La acción de gobierno de Pedro Sánchez es, a la luz de datos objetivos, bastante notable, si acaso sobresaliente: crecimiento económico sostenido y más potente que el de nuestros vecinos, inflación contenida, gasto social creciente (salario mínimo, becas), pacificación social, estabilidad territorial (Cataluña, País Vasco), etc. No solo no ha acabado con el Estado de Derecho y la separación de poderes como se bramó tras el pacto Junts-PSOE, sino que la policía y los jueces investigan sin cesar a cargos socialistas que los imputan y detienen y la caverna mediática se queda diariamente sin adjetivos y adverbios para calificar la supuesta dictadura bolivariana que dirige el demonio sanchista. Que por supuesto está ahí gracias a la (extinta) ETA…

Pero Pedro Sánchez ha errado, gravemente, y si no acierta, su próxima jugada podría ser la última. A su favor, la necesidad de que la moción de censura tenga que ser constructiva y el suicidio político que supondría para Junts, o el PNV, votar conjuntamente con el PP y por ende Vox. Pero la disidencia interna crece en el seno del PSOE y podría hacer la situación insostenible si no arregla el entuerto creado por él mismo.

Porque fue Pedro Sánchez quién escogió a Ábalos como Secretario de Organización, número 3 del PSOE, y Ministro de Transporte, cargo desde el que cada vez está más claro, robó a manos llenas, con la ayuda de Cerdán, escogido por Pedro Sánchez para reemplazar al anterior en la Secretaría de Organización. Tenía a todos engañados, al parecer, pero era conocido que había sido Cerdán quien había traído de Navarra a Koldo, que ya se sabía era cómplice de Ábalos, y de Cerdán según se supo después. Pero no quedó ahí la cosa. En la Ejecutiva de renovación que se formó tras saltar el escándalo de Cerdán, Salazar iba en puesto de cabeza, como Secretario de Organización o vicesecretario. También hombre de confianza de Sánchez, que seguramente no tenía ni idea a esas alturas de lo zafio y guarro que era con sus subordinadas en Moncloa, víctimas claras de acoso sexual repetido. Pero sí debía saber que había compartido piso en algún periodo con Cerdán. Alguien filtró el bagaje sexual de Salazar la víspera lo que le obligó a dar un paso al costado.

Quién sí entró en la Ejecutiva fue Antonio Hernando, otrora compañero de Sánchez en Ferraz como “Blanco boy” junto a Oscar López, luego traidor cuando el golpe palaciego de Susana Díaz, luego comisionista junto a Pepiño en Acento y finalmente recuperado para la causa junto a Oscar López como números 1 y 2 de Moncloa, en donde constaba la cercanía y ascendencia demoscópica de Salazar con el jefe.

A la cabeza, como Secretaria de Organización, él y Salazar situaron a Rebeca Torró, tras varios intentos fallidos de catapultarla a la cima, hasta entonces siempre frustrados por la Federación socialista valenciana en la que no gozaba de mucho crédito, más bien al contrario. Y le pusieron dos vicesecretarios, una Anabel Mateos, la mujer de Hernando, y otro, Borja Cabezón, que Salazar había presentado previamente a Torró, a la sazón Secretaria de Estado de Industria, para que le colocara como consejero en ENISA, empresa pública dependiente de ella.

No es de extrañar que con semejante cúpula que tanto le debía a Salazar, la investigación interna sobre su presunto acoso sexual se haya demorado tanto. El confidencial informe final dice que fue imposible contactar con Salazar durante los cinco meses transcurridos porque estaba de viaje y tal y tal. Pero Pilar Alegría, muy cercana también a Hernando y a Salazar, no tuvo problema en quedar a comer con este último durante ese periodo. Dijo que fue un encuentro privado pero que yo sepa no ha explicado qué le llevó a mantener un encuentro privado con un personaje acusado de tan grave y zafio comportamiento. Por supuesto que puede hacer lo que quiera con su tiempo libre pero a mis ojos al menos queda invalidada como socialista de pro y más aún como feminista.

Como también cualquiera otros que hayan mantenido comiditas y cenitas privadas con Salazar tras el escándalo, que haberlas las ha habido pese a que, ¿quizás?, no haya fotos que lo demuestren. Pero es significativo que en hasta dos ocasiones durante su reciente conferencia de prensa, Rebeca Torró esquivara las preguntas sobre por qué no había conseguido contactar con Salazar desde el escándalo (como sugirió Diario.es citando “fuentes de la dirección socialista de máxima solvencia”), escudándose en el carácter confidencial del informe, que obviamente no entra en sus encuentros privados, sola o en compañía de todos o de algunos de los mencionados en estas líneas.

Pedro Sánchez puede ampararse en que si dimitiera, facilitaría al PP y a VOX la toma del gobierno para deshacer lo andado y volver a los tiempos del Procés y demás. Puede ampararse también en que a diferencia del PP, el PSOE ha apartado ipso facto a todos los afectados por escándalos, imputaciones y demás acusaciones, Salazar incluido, con el que ha roto todo contacto pese a su cercanía, desde el escándalo. Y puede argumentar que lo que le afecta personalmente – su mujer y su hermano – son principalmente manipulaciones mediático-judiciales que a la postre quedarán en nada.

Lo que no puede hacer Pedro Sánchez es reconstruir la credibilidad del PSOE en términos de honestidad y feminismo con ese grupito formado por ex comisionistas nepotistas de una parte y, de otra, arribistas promovidos por Salazar desde hace años, incluso si no han protegido a este último. El que la hace – robar o acosar sexualmente – la tiene que pagar y los que toleran manteniendo la amistad personal con los que la hacen o, peor aún, protegiéndole, también.

Hay muchos militantes de bien en el PSOE, de hecho, la inmensa mayoría. Militantes que están dispuestos a trabajar por el bien de España y el ideario progresista y social demócrata. No hay por qué seguir confiando la gestión del partido a lo peor de cada casa. Entre otras cosas porque volverán a cagarla. Y ya no habrá más oportunidades.

Sánchez en Borderland

Juanjo Cáceres

En el último episodio de la tercera temporada de la serie japonesa de Netflix, el alter ego de Sánchez, Arisu, debe decidir si se deja llevar por el vórtice o si por el contrario elige un camino que le lleve de vuelta a las numerosas penalidades de la vida. Su proponente, que podría ser el alter ego de periodistas famosos, miembros de partidos rivales o tal vez de opositores y enemigos internos, le anima a elegir el vórtice, pero Sánchez solo sabe elegir o solo puede seguir un camino: el de mantenerse a flote.

Con los hechos acontecidos en las últimas semanas se han redoblado los llamamientos a que pase algo. A que de algún modo se reconozca la gravedad de la situación y se adopten una serie de medidas para sostener lo que, según opinión de muchos, no puede sostenerse por más tiempo. “¿Pero qué son las opiniones, más que opiniones? ¿Y quiénes son esos muchos?”, se pregunta Sánchez, desde ese lugar situado a medio camino entre la vida y la muerte, en el que el tiempo transcurre más despacio: “¿Aliados de gobierno que solo miran su propia conveniencia? ¿Enemigos íntimos? ¿Practicantes ahora y siempre de fuego amigo? ¿Opositores acérrimos? ¿Gacetilleros que hacen pasar lo obvio por idea propia y confunden un razonamiento necesario con el gusto de escucharse a sí mismos decir cosas solemnes?”.

Y tiene razón, porque son todo eso y más aún. Lo insostenible de la situación de Sánchez y lo inviable de seguir así durante más tiempo se presentan como conclusiones objetivas, cuando justamente su permanencia nos confirma cada día lo contrario: que se trata de afirmaciones subjetivas y contradictorias con lo que realmente sucede. Porque no hay ningún otro mecanismo posible de finalización del mandato de Pedro Sánchez, que no sea su voluntad o la moción de censura. De esos dos caminos, ninguno parece que vaya a recorrerse, y si la memoria no menudeara tanto, sabríamos que eso no es más que lo normal.

Por lo general, en España, los presidentes han tenido poca prisa en convocar elecciones y cuando se han convocado con anticipación, la causa a menudo ha obedecido a factores tácticos, siendo las últimas, en 2023, un perfecto ejemplo de ello. Menor aun ha sido su disposición a someterse a mociones de confianza, especialmente cuando el resultado no está garantizado por una mayoría absoluta, porque ese paso confiere tal poder de negociación a los posibles apoyos, que proponerlo en un contexto de fragmentación y disensiones como el actual no sería más que una majadería. Una cosa es engañar a los partidos para alcanzar una investidura mejor que la que ofrecería el candidato alternativo y otra darles una espada para decapitar al presidente. Todos los que han propuesto y siguen proponiendo una moción de confianza lo saben perfectamente.

Queda, pues, solamente, la moción de censura, precisamente el mecanismo de control parlamentario mediante el cual Pedro Sánchez se convirtió en presidente. Recordemos el contexto: un Partido Popular salpicadísimo por casos de corrupción, un Mariano Rajoy que no tenía ningún problema en mantenerse en el poder y una oposición que tuvo que modificar sus posiciones de partida para forjar el acuerdo. Precisamente si decimos que el poder legislativo tiene poder de control sobre el ejecutivo es porque puede hacer cosas como ésta. Lo que pasa es que en la España de hoy en día los partidos del hemiciclo no saben hacerlas, al menos con la capacidad suficiente para alcanzar los 176 apoyos. No en vano ello implicaría salir de la trinchera, una mínima capacidad de acuerdo, poner por delante algo que no sea el “yo, yo y yo” y entenderse con partidos que son diferentes y que piensan diferente. Imposible con el material humano que tenemos entre manos.

La única opción, pues, es que Sánchez sea voluntarioso y opte por el abandono, lo cual es algo que depende estrictamente de él, pese a la presión atmosférica para que ese deseo, que en realidad es el de muchos, se cumpla. Pero en el terreno de las subjetividades solo te afecta lo que dejas que te afecte y también aquello en lo que crees -o que crees que te afecta. Y si la presión no es lo bastante grande como para no querer cambiar de vida, no eliges el vórtice. Al fin y al cabo, sobre tus hombros cargas con la vida de tus compañeros – su vida en la serie – pero sus cargos y carrera política en la vida real. E incluso te puedes sentir un héroe si crees que tras de ti viene el caos, traído por una gente sin demasiados escrúpulos, que además llegará con el ánimo de atrincherarse de veras y dejar su huella en el BOE.

Esta es la realidad, pero no por ello la prensa del pasado domingo se evitaba algún titular en dirección contraria, como el generado por La Vanguardia en la entrevista a Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal: “Cuestión de confianza, moción de censura o ir a elecciones”. Esas son las opciones del presidente, según el arzobispo de Valladolid, pero no desarrolla demasiado el porqué de cada una de ellas. Simplemente se refiere al estado de bloqueo en el que se encuentra el Congreso, constatado en su caso, según dice, ante la dificultad encontrada para impulsar una ILP sobre la regularización de personas inmigradas.

Pero quizás lo más llamativo de esta entrevista no sea el fallido mix de opciones propuesto en el titular, sino el interés del medio en destacar las opiniones de un obispo en un contexto de crisis de credibilidad de las instituciones de gobierno. Por un lado, porque ese medio no hace más que referirse de múltiples maneras al resurgir de las religiones y de la nueva mirada que se está dando al cristianismo por parte de las generaciones más jóvenes – más allá de Rosalía, por si alguna duda hubiera. Por el otro, porque pese al titular engañoso, el perfil aparente de este arzobispo se encuentra bastante alejado de otros ejemplares de ingrato recuerdo (Rouco-Varela) y de sus palabras se deduce tanto una visión democratacristiana clásica, como un alineamiento claro bajo los postulados del recientemente estrenado papado de Prevost. Un papado, por cierto, que apunta que será muy parecido al de Ratzinger, en el sentido que se encontrará más marcado por la ingeniería interna y la renovación doctrinal, que por los baños de masa de Bergoglio o Wojtyla.

El caso es que ese perfil moderado y atemperado que ofrece Argüello para moderar a las derechas no es casual, sino que responde a la necesidad que muchos perciben de formular cordones sanitarios frente a las extremas derechas. Pero generarlos de forma invisible, de modo que esas extremas derechas no tengan más remedio que adentrarse en el vórtice o retroceder en sus postulados, y ser de paso un instrumento útil para las instituciones cristianas tras la crisis de los partidos democratacristianos. Meloni, que tiene muy cerca geográficamente a gente parecida, lo asume y se va adaptando, pero en España es ahora cuando llegan avisos parecidos a los que ya ha recibido Trump del propio Prevost: “La Iglesia dice que, una vez que alguien esté entre nosotros, hemos de acogerle, promoverle, integrarle”, asegura Argüello. ¿Puede que alguien esté apostando claramente por un enfoque distinto para contener el impacto de las extremas derechas y que estas sean las primeras melodías de un tipo de voces, moderadas y contenidas, con voluntad de incidir y de condicionar un gobierno de colores conservadores a partir de 2027? Suponiendo que no esté Sánchez, claro, que siempre es mucho suponer.

Root Cause (Causa Raíz)

Marc Alloza

Conocer la causa raíz de un problema es básico para solucionarlo. De hecho, si se conoce la causa raíz dejaría de ser un problema para ser un error conocido hasta que éste no tenga una solución definitiva. Un error conocido puede tener alguna solución provisional o parche (workaround) que minimice su impacto, se entiende que mientras, se busca una solución definitiva.

No “necesariamente” un error conocido debe ser resuelto con una solución definitiva en función de su impacto. Así como a veces una solución provisional puede convertirse en definitiva tras azarosos cambios de criterio, perspectiva, etc…

Si una causa raíz está mal diagnosticada, lo más probable es que no se pueda obtener una solución definitiva al problema y que además las soluciones provisionales no solucionen nada.

Hay millones de ejemplos en multitud de campos sobre todo tipo de casuísticas relacionadas con las causas raíz.

Causa raíz desconocida o a veces ni investigada, por ejemplo la dislexia y la discalculia cuando yo iba al colegio. En mi colegio había dos líneas de 35 alumnos por clase y no había ningún estudiante con ninguno de estos dos trastornos específicos del aprendizaje y de hecho tampoco con ningún otro. Si bien es cierto que no es una cosa que se vaya comentando, a ninguno se lo llevaban los profesores aparte salvo que la hubiera liado, y tampoco había exámenes con distinto formato o ninguna otra adaptación. Más adelante hablando con alguno de la época que le costaba horrores aprobar, me comentó que a raíz de que algún hijo/a o sobrina/o le han diagnosticado se ha dado cuenta de que a él, lo que le pasaba, y en menor medida ahora le pasa, es que tiene alguno de estos trastornos específicos del aprendizaje. El tema era que entonces no se buscaba causa raíz de porqué esta persona lee tan entrecortado o por qué comete tantas faltas o le cuesta entender lo que lee. Simplemente se tiraba para adelante y ya era cada uno quien debía hacer sus workaround como academias, clases de repaso o refuerzos sin conocer porqué, a pesar de esforzarse más, sacaba menos.

Otro caso es el de la falsa o equivocada causa raíz. Aquí hay que distinguir entre intencionada o no intencionada. El sentido de que sea intencionada puede ser con ánimo de lucro, manipulación, burla etc.. con lo que la causa raíz entiendo que sería falsa. Si no hubiera un sentido ya no habría intención y diría que entonces es equivocada. Estos días de gripe y covid masivos se camuflan síntomas de otras enfermedades que hace que el diagnóstico sea erróneo y que la recuperación, por consiguiente, se alargue y en el peor de los casos provoque daños mayores. En este ejemplo se opta por lo más probable como en general.

Pero también estos días de peste porcina africana y bocadillos de chopped, hemos visto que se ha dado inicialmente por buena una causa error menos probable. Cuando lo lógico es que si alrededor de la zona zero hay un laboratorio de nivel de seguridad 3 sobre 4, que precisamente estudia y experimenta con este virus, quizás es más plausible o quizás no que haya podido propagarse. Cerrando el margen de probabilidad quizás fue, como han insinuado algunos, fruto de un ataque biológico con distintas finalidades como la de infligir un daño económico o incluso provocar un cambio de tendencia en el consumidor y que este se vuelque en el consumo de alimentos generados en 3D. Dado el punto de la causa de partida, supongo que todo está abierto menos el acceso al medio natural de 91 municipios alrededor de la zona de detección.

Esta semana he visitado la exposición del World Press Photo 2025. Conmovedoras imágenes e historias detrás de estas que no dejan indiferente. Felizmente no todas las seleccionadas son de problemas, pero sí que muchas recogen, año tras año los mismos problemas en distintos puntos o en los mismos.

La migración de personas en la zona fronteriza entre Colombia y Panamá en donde principalmente hay venezolanos, ecuatorianos, peruanos, haitianos, cubanos pero también chinos, afganos o nepalíes. Para ellos, los problemas en sus distintos países les obligan a buscar una solución, cuya intención seguramente sea, a veces utópicamente, provisional hasta que la situación mejore en sus países. En los países a los que se dirigen son identificados cada vez por más gente como la causa de múltiples problemas. En los países destino para resolver lo que ellos interpretan como un problema, se construyen grandes muros, se acuerdan deportaciones exprés a terceros países etc… Mientras que la causa raíz que llevó a estas personas a salir de sus países, a menudo bien conocida, no hay atisbo de que se esté trabajando por resolver ni desde fuera ni desde dentro. Así que como parche cronificado estos países achican su población en una espiral de degradación sin fin.

En la exposición aparecen evidencias causas directas como la colección de cuerpos de mujeres como campos de batalla acerca de la violencia en la zona fronteriza de Eritrea, Etiopía y Sudán y las atrocidades cometidas sobre la población por parte de ejércitos “regulares” y/o milicias armadas, en este caso mediante el testimonio de Mujeres. El 71% de mujeres etíopes son víctimas de la violencia en algún momento de sus vidas.

Encontrar la causa raíz no es fácil, uno se puede quedar con unas típicamente aceptadas sin ir más allá como las de un asesinato: Ajuste de cuentas y en su día juego de rol. O directamente sin más explicación, el Amazonas se seca porqué sí o porqué así lo quiere Dios. O con la más absoluta indiferencia como la de este artículo Los motivos por los que nadie advirtió que un hombre llevaba 15 años muerto en su piso de Valencia.  Encontrar la causa raíz de forma honesta es la mejor manera de empezar a resolver un problema de forma definitiva.