De Topsy y otras bestias

Frans van den Broek

 

Uno de los filmes cortos más desagradables que he tenido la mala suerte de ver tiene como protagonista a un elefante llamado Topsy. No faltarán lectores avisados a quienes la sola mención de estos hechos –una corta película en blanco y negro, un elefante de nombre Topsy- serán suficientes como para evocar un curioso episodio ocurrido a comienzos del siglo veinte en América. La ignorancia del que escribe incluía hasta hace muy poco, empero, toda referencia a este oneroso animal de circo que vivió, según parece, desde 1875 más o menos hasta el 4 de enero de 1903. Al pobre animal se le ve en el filme primero guiado por sus cuidadores hacia algún lugar en lo que luego sabría que es Lunar Park en Coney Island, y luego balanceándose con suavidad, ignorante –espero- de su destino. Se encuentra en lo que parece ser un descampado, atado a un poste y conectado por las patas a cables de siniestra catadura. Tras unos segundos empieza a salir humo de las patas, el animal se entiesa, cual si de un súbito ataque de meningitis se tratara –no sé por qué me vino a la mente este símil al ver el film- y en este estado de rigidez se inclina hacia adelante y cae con lentitud de trompa.

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