Frans van den Broek
En lo que se suele llamar el patio trasero de Europa –no sin condescendencia o arrogancia- seguían silbando las balas, tronando los cañones y fluyendo la sangre, cuando tres meses de espanto en África hicieron incluso de aquella guerra fratricida en la ex – Yugoslavia un paseo dominical. En tres meses, que comenzaron justo hace veinte años, se llevó a cabo uno de los más horribles genocidios de la historia reciente: alrededor de 800,000 personas fueron masacradas durante aquellos meses, sin que la comunidad internacional hiciera nada al respecto. O mejor dicho, sí que hizo algo, evacuar a sus propios connacionales y dejar a los rwandeses a su suerte. Y hablar mucho, por supuesto, a través de los canales pertinentes, sin que tanta palabrería tuviera efecto alguno.