Juanjo Cáceres
Ayer fue un 23 de abril atípico. Las calles no se llenaron de paradas de libros, de gente diversa que te ofrecía rosas en cada esquina. Y lo afirmo con pesar, así como con la esperanza de que el próximo 23 de abril, el de 2021, se celebre con total normalidad. Dentro de esa anormalidad, pudimos hacer cosas atípicas (intentar obtener algún libro a través de comercio electrónico, disfrutar de Sant Jordi a través de las redes sociales, asistir a la lectura en video de toda clase de obras…) o típicamente individuales, como leer y escribir. Escribir sin ánimo de trascendencia, ya que la solemnidad de la realidad y su tamiz trágico, nos aflige. Sigue leyendo