Arthur Mulligan
A la fecha en que esto escribo la gestión de la pandemia en España ha alcanzado un nivel de conflicto, un grado de desacuerdo, un marasmo de órdenes y contraórdenes que a nadie satisface y solo a trancas y barrancas se va haciendo posible con la ejemplar disciplina de un país confinado -en base a una dudosa legalidad gubernamental – más por ese tipo de hipnosis deslumbrante y temible que ejerce la cobra sobre la inquieta mangosta que por un sentido histórico de orden social. En lo inmediato, debemos destacar la urgencia de acertar con un control estadístico de la pandemia en nuestro país, algo que se revela imposible si seguimos cambiando cuatro veces de metodologías en la medición de las series (un clásico al utilizar la estrategia Tezanos para el CIS) absolutamente desprestigiadas para lo que se necesita el suministro masivo de test que una gestión sanitaria opaca, muy cara, desorganizada e ineficiente, impide con su contumacia habitual, agravando la crisis económica y el desempleo para hacernos cada día más pobres. Sigue leyendo