Subiendo por las ramas de la izquierda

Arthur Mulligan

A la fecha en que esto escribo la gestión de la pandemia en España ha alcanzado un nivel de conflicto, un grado de desacuerdo, un marasmo de órdenes y contraórdenes que a nadie satisface y solo a trancas y barrancas se va haciendo posible con la ejemplar disciplina de un país confinado -en base a una dudosa legalidad gubernamental – más por ese tipo de hipnosis deslumbrante y temible que ejerce la cobra sobre la inquieta mangosta que por un sentido histórico de orden social. En lo inmediato, debemos destacar la urgencia de acertar con un control estadístico de la pandemia en nuestro país, algo que se revela imposible si seguimos cambiando cuatro veces de metodologías en la medición de las series (un clásico al utilizar la estrategia Tezanos para el CIS) absolutamente desprestigiadas para lo que se necesita el suministro masivo de test que una gestión sanitaria opaca, muy cara, desorganizada e ineficiente, impide con su contumacia habitual, agravando la crisis económica y el desempleo para hacernos cada día más pobres. Sigue leyendo

Depre confusa

LBNL

Supongo que es normal sentirse aturdido pero es un gran fastidio. Comparado con los 900 muertos de hace muy poco, los casi menos de 300 de estos días son una gran noticia pero siguen siendo muchísimos. Comparado con uno de los regímenes de confinamiento más severos del mundo, el anuncio de que vamos a empezar a desescalar es una gran noticia. Pero no hay ninguna garantía de que no vayamos a tener que dar marcha atrás. Las noticias desde Bruselas son muy positivas – ayudas multimillonarias para financiar el seguro de desempleo, la liquidez de las empresas, al turismo… – pero solo van a paliar parcialmente la magnitud del desastre económico que la pandemia ha ocasionado. Y va y se muere el bueno de Michael Robinson, que para muchos era casi como de la familia. Ya podía haber escogido otro momento el pobre para evitar darnos la puntilla cuando apenas estamos superando la muerte de Calleja. Saldremos de esta, seguro, pero magullados seriamente. Es evidente. Aunque quizás no tanto, quién lo sabe… Este es uno de los aspectos más complejos de la situación: nadie tiene ni pajolera idea de cómo será el futuro, ni siquiera a corto plazo. Lo cual, al menos para mí, es una fuente importante de ansiedad. Prefiero tener al menos una idea fiable de a lo que me voy a tener que enfrentar. Y leo, veo, hablo y chateo sin cesar y me recojo todavía más confuso que antes. Sigue leyendo