La recuperación con gripe

Carlos Hidalgo

La semana pasada estuve muy resfriado. No fue covid y creo que tampoco fue gripe, porque no tuve fiebre, ni perdí el olfato, pero estuve en un estado lamentable. Estoy vacunado del coronavirus, como (afortunadamente) más del 80% de la población española, pero no me inmunicé ante un aparatoso resfriado. Creo que no fui el único; a mi alrededor todo el mundo se ha quejado de resfriados y gripes en diversos grados y es que, parece que alcanzada (más o menos) la inmunidad de grupo, el resto de las enfermedades siguen ahí y nos atizan cuando peor nos viene. Algo así pasa con la economía.

Los PIB vuelven a crecer porque todos podemos volver al salir de nuestras casas (más o menos) y las diferentes economías nacionales vuelven a ponerse en marcha. Pero hay cosas que, pese a todo, producen el equivalente económico de un grave resfriado. La inflación, la cadena de suministros mundial aún rota y los precios de la energía descontrolados, nos tienen moqueando y con malestar. Y están todos relacionados. Sigue leyendo

La Cumbre del G-20 en Roma

LBNL

Han pasado muchas cosas este fin de semana en Roma alrededor de la Cumbre del G-20. La primera, que los países que son colectivamente responsables del 80% de las emisiones contaminantes, han finalmente acordado bajar el objetivo de calentamiento global de 2 a 1,5 grados. Puede parecer poco pero medio grado es mucho para el planeta y también para los países que deben sufragar los gastos de la transformación de la economía necesaria para contener la contaminación. La de cal, que la reducción se acordó para “mitades de siglo”, a caballo entre el año 2050 perseguido y el 2060 defendido por otros. Y a partir de ayer domingo, el compromiso se hará extensivo al resto del mundo en la Cumbre COP26 que tiene lugar en Glasgow.

Por otra parte, los países del G-20 se comprometieron a dejar de financiar centrales de carbón en el extranjero. No es moco de pavo pues hace bien poquito que China ha financiado la construcción de una en los Balcanes. Es decir, si un país quiere ir en dirección contraria a la historia – y a las necesidades de la Humanidad – lo tendrá que hacer en solitario, es decir, sin ayuda financiera o técnica de ninguna de las 20 mayores economías del mundo. Sigue leyendo