Ariamsita
Puede que llegue un poco tarde con este artículo, ya que no pocos han hablado del tema en la última semana, y puede que la mayoría de opiniones estén vertidas ya. Sin embargo, creo que el tema invita a reflexionar más allá de la inmediatez del momento. Han sido días raros en París. Días de miedo, de indecisión, de seguir los eventos con el corazón en un puño. Días de no saber muy bien a qué atenerse, qué esperar, qué sería lo siguiente. Días de horror ante las muertes, ante la barbarie, ante la impotencia de no saber qué iba a pasar después. Días de emoción, también, al ver la unión de un país, la unión del mundo occidental (y no sólo) por algo tan etéreo y a la vez tan imprescindible como la libertad.