Energía nuclear, ¿no, gracias?

Marta

 

Saquen el tema de la energía nuclear en cualquier sobremesa y lo más probable es que pronto asistan a una animada y casi interminable discusión sobre los pro y los contra de los reactores, sobre los peligros que su uso entraña, así como sus posibilidades como alternativa a los combustibles fósiles. Con toda probabilidad no se pondrán ustedes de acuerdo, como así ha sucedido en las últimas décadas, desde que surgió con fuerza el movimiento antinuclear.

 

En los últimos años se ha asistido a un renacer del debate sobre la energía nuclear. Una de las novedades de este nuevo debate es que han aumentado las voces favorables al uso de esta controvertida fuente de energía, voces influidas, en muchas ocasiones por una situación en la que las facturas del petróleo o el gas resultan cada vez más costosas de pagar, tanto en términos políticos como económicos.

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Eta responde a su estilo

Millán Gómez

 

Eta no escucha. En el momento de mayor rechazo y aislamiento social de su historia, se niega a realizar una mínima autocrítica y llegar a la conclusión de que por medio de la violencia sus objetivos políticos son absolutamente inalcanzables. En Euskadi, país al que dice representar, existe hartazgo hacia la violencia y este irá en aumento en la misma proporción que los atentados de eta. La gran mayoría de los vascos desea la paz y este anhelo existe también en sectores anteriormente favorables o cuanto menos permisivos con la violencia de eta.

 

Históricamente, cuando a eta la han golpeado siempre ha respondido del mismo modo: con más violencia. Cuando las Fuerzas de Seguridad detienen a algún etarra, los terroristas siempre han contraatacado con la intención de hacer más sangre. Sólo la eficaz labor de la Policía y cierta fortuna han permitido que la lista de víctimas no haya sido aún mayor. Eta sólo entiende de asesinar. Más allá de esta macabra tarea no se plantean otras opciones y, desgraciadamente, la vía política no es una alternativa que barajen estos cobardes pistoleros.

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La convivencia como factor de progreso

Millán Gómez

El brutal asesinato de un ciudadano senegalés en Roquetas de Mar (Almería) ha colocado, una vez más, la inmigración en el tapete de la actualidad informativa. Los medios de comunicación le han dedicado a esta noticia un tiempo considerable, en contraste con una dejadez más que evidente para analizar al detalle y con sumo cuidado un tema fundamental en nuestra sociedad como es la inmigración. Los comentarios más simplistas en esta materia son nuestro pan de cada día. Es necesario que la inmigración sea una cuestión prioritaria de la agenda política y no poco menos que una anécdota baladí.

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En defensa de Federico Jiménez Losantos

Ignacio Sánchez-Cuenca

 

¿Merecía Federico Jiménez Losantos (FJL) las condenas judiciales que últimamente ha recibido? En fechas recientes, dos jueces han fallado a favor de José Antonio Zarzalejos, antiguo director del diario ABC, y de Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid. Durante los próximos meses podría haber nuevas condenas.

 

Es cierto que FJL se burló, se mofó e insultó a estas dos personas. De Gallardón dijo que era un traidor dentro de su partido, que insultaba a las víctimas del terrorismo, etcétera, etcétera, etcétera. De Zarzalejos, a quien motejó “Carcalejos”, dijo que era un fracasado, que llevaba a su periódico a la ruina, que no quería saber la verdad sobre el mayor crimen terrorista de nuestra historia, etcétera, etcétera, etcétera. Por supuesto, todo eso adornado con su inimitable estilo. Por ejemplo, comparó a Zarzalejos con una escobilla de water, le llamó detritus, calvorotas, analfabeto, mentiroso, etcétera, etcétera, etcétera. A Gallardón le tocó ser lacayo de la oposición, traidor, bandido, farsante, etcétera, etcétera, etcétera.

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Catalunya, un país conservador ¿Cuál es quién?

Pratxanda

Catalunya es un país profundamente conservador. Como en el pasado artículo justifiqué lo contrario en base a argumentos sociológicos y electorales, en el presente tendré que hacerlo en base a razones antropológicas y filosóficas.

 

Empeñarse en conservar una lengua a la que la intelectualidad española lleva tiempo dando por muerta sería un primer ejemplo de conservadurismo costumbrista, así como ponerse el anillo matrimonial en la mano opuesta al resto del estado. Nada de nuevas modas germánicas, el anillo a la romana. Del mismo modo, el país tiene especial afición a las instituciones de orígen medieval, tales como la Generalitat o la Vegueria. Sólo los británicos y su manía a circular al revés y su aversión al sistema métrico nos superan en este tipo de conservadurismo.

 

Ejemplo también de sociedad tradicional es el respeto a los ancianos y el culto a los muertos. Así, no sólo Pujol ha gobernado 23 años seguidos, Quim Nadal o Ciurana llevaban un camino igual en Girona y Lleida de no haber sido llamados a consellers. Hay más casos: Francesc Baltasar en el Prat de Llobregat. Otros alcaldes como Primitivo Forastero lo han sido con el Movimiento, la UCD y CiU. El terror al cambio lleva a que no haya habido alternancia política en las alcaldías de muchos pueblos y ciudades en 30 años. Barcelona, Girona, Badalona, Hospitalet, son un ejemplo. Por otra parte en el nomenclátor de las calles abundan los Companys, Macià, Carrasco, Taradellas, Ferrer i Guàrdia, etc. Ejemplo de culto a los muertos, más si son mártires. No en vano Catalunya tiene la primera ley del Estado para reabrir fosas comunes de la Guerra Civil. Ni los amerindios con sus cementerios alcanzan este nivel de sacralización. 

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Primeras pinceladas

Millán Gómez

 

Tras las vacaciones estivales, el curso político comienza con nuevos bríos y con la agenda política y mediática centrada en la crisis económica. Los políticos, en un modélico ejemplo de solidaridad con aquellos a los que más les afecta la actual situación, han decidido reducirse su sueldo como diputados. A pesar de ello, es más que probable que, excepción hecha de Esperanza Aguirre porque las raquetas de pádel y los perfumes de moda están muy caros, lleguen igualmente a fin de mes. Vivimos una situación complicada pero no en el peor mundo posible, como plantean algunos.

 

Como decía, nuestros representantes vuelven a su labor diaria en una coyuntura económica complicada donde los índices de crecimiento se están desarrollando por debajo de lo estimado en primera instancia. En este tipo de casos uno no sabe bien si creer que realmente nos engañaron con sus previsiones más optimistas o si simplemente la realidad tumbó unas expectativas bien fundadas. Independientemente de eso, lo que urge es que quienes tienen la responsabilidad de gestionar nuestro día a día tomen medidas para paliar las desigualdades sociales y que la moneda no caiga siempre por el lado de los sectores sociales con menos recursos.

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Ya tocaba

Aitor Riveiro

Aunque me puedan acusar de practicar un tipo de falacia al que el ser humano es muy habitual (‘ad hominem’), he de reconocer que muchas veces espero a ver de qué bando se pone según quién a la hora de tomar yo partido.

Entiéndanme: con lo difícil que es acabar sabiendo de algo, como para proponerse uno saber de todo. Así, si resulta que Georgia y Rusia se lían a tiros el mismo día en que China inaugura unos fastuosos y propagandísticos Juegos Olímpicos, yo me espero a ver por dónde apunta la prensa anglosajona (de ambos lados del Atlántico) antes de decir nada.

No es un problema de falacias, sino de credibilidad y de experiencia. Uno sabe, a poco que se interese, que a británicos y estadounidenses no les caen muy bien los rusos (ni los de antes, ni los de ahora) y que siempre optan por el seguidismo a sus respectivos gobiernos en cuestiones internacionales, mucho más cuando en la Casa Blanca se agita la bandera de la hoz y el martillo.

Sucede lo mismo en España: los periódicos suelen tirar siempre a los mismos, hagan lo que hagan. ¿Siempre? No, un juez de la Audiencia Nacional es de las pocas personas capaces de sacar de sus casillas a tirios y troyanos, la mayoría de las veces a la vez, por un quítame allá esas diligencias.

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El nuevo curso político

Mimo Titos

 

El reencuentro con las corbatas aparcadas en el armario durante casi un mes implica irremisiblemente el fin del asueto, la vuelta al trabajo y el inicio de un nuevo curso político. Inevitablemente ayer volvieron también los atascos kilométricos a los accesos de Madrid y de otras grandes ciudades y en menos de dos semanas los autobuses escolares nos sumirán de nuevo en el tráfico caótico. Los universitarios tardarán un poco más en volver a las aulas, como las temperaturas en bajar y las calefacciones a encenderse, pero los políticos, nuestros representantes, no van a esperar tanto.

 

Zapatero anunciaba ayer su deseo de comparecer en el Congreso para debatir las imprescindibles medidas de apoyo al empleo ante una recesión en ciernes que se anticipa como la peor desde los años treinta del siglo pasado, o al menos, así la esperan los entendidos británicos. A la desbandada inmobiliaria se sumará pronto la morosidad en otras áreas de crédito que agrietará todavía más los pilares que sustentan a la banca, con todo lo que ello conlleva: nada bueno para el común de los mortales por mucha íntima satisfacción que pueda proporcionar ver a Botín perder algo de dinero. Él deja de ganar, el resto perdemos mucho, especialmente los más humildes, muchos de los cuales verán extinguirse a las empresas para las que trabajan, lo que acrecentará todavía más sus dificultades para pagar los plazos de la hipoteca, aunque baje el Euribor, e incluso la inflación, al albur de un petróleo que ya se ha visto forzado a asimilar que la crisis va a reducir sensiblemente las faraónicas previsiones de demanda de hace tan sólo unos meses.

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¿Qué balanzas fiscales?

Antesala

Con motivo de la publicación de las balanzas fiscales de las Comunidades Autónomas con el Estado, no son pocas las voces que se han erigido desde alguna atalaya, blandiendo el documento de marras como argumento para una reforma en profundidad del sector público español. Sin ir más lejos, el ex-presidente de la Generalitat Jordi Pujol, realizaba unas manifestaciones el pasado día 29, en un artículo en La Vanguardia, en las que se quejaba del elevado déficit fiscal de Cataluña, al que culpaba también de un supuesto proceso de desafección paulatina de la sociedad catalana hacia España.

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Del prófugo Dragan Dabic y otras máscaras

Frans van den Broek

 

La prensa internacional ha recogido con aspaviento en sus primeras páginas la captura del prófugo Radovan Karadzic (quien se hacía pasar por el inocuo pseudo-shamán Dragan Dabic), ex-líder de la ridícula república Serbio-Bosnia, responsable, se dice, de matanzas sin igual en suelo europeo desde la segunda guerra mundial. Aunque prefiero en general, por simples rasgos de carácter, no escribir sobre temas de tan obcena actualidad, esta noticia ha coincidido con mi intención de tocar de nuevo este asunto a raiz de la más o menos desapercibida noticia, hace unas semanas, de dejar libre a Naser Oric, lider de los bosnios musulmanes durante la caida de Srebrenica. Además, esta última tragedia tiene una relación directa con el pais donde vivo, como bien sabe quien haya leido los diarios los últimos días: el ejército holandés estaba encargado de proteger el enclave supuestamente seguro de Srebrenica cuando Mladic se decidió a atacarlo y masacrar a unos ocho mil de sus habitantes masculinos de religion musulmana (y a deportar al resto).

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