Carlos Hidalgo
Hace un par de semanas recibimos todos con consternación y como gran noticia que Iñaki Gabilondo dejaba de comentar la actualidad en su sección habitual en el programa “Hoy Por Hoy”, de la Cadena SER. El veterano periodista confesaba su hartazgo del panorama político y se decía “empachado” del circo mediático montado por los gurús de la comunicación, que dan mucho envoltorio y poca sustancia, como una colonia cara.
Pero, tras los abundantes artículos sobre su hartazgo e innumerables manifestaciones de apoyo y solidaridad a Gabilondo, resulta que no se iba, que no se retiraba, sino que ahora tenía una sección aún más larga en las mañanas de la SER en la que se dedicaba a investigar asuntos de interés humano. Y las pocas veces que le he podido escuchar, he tenido la sensación de que nos quería relatar la invención de la pólvora. El otro día, sin más, trajo el testimonio de una chica que ha perdido su trabajo y todas sus perspectivas de futuro con la pandemia. Como si nadie hubiera estado haciendo eso, desde que empezó la crisis. La propia SER acumula numerosos testimonios, de multitud de personas de casi todas las edades y sectores económicos. Y es que, sin desmerecer en absoluto el enfoque de Iñaki y sus nobles intenciones, yo creo que hace tiempo que Iñaki Gabilondo no está en el mismo mundo que el resto de los seres humanos. Sigue leyendo