Tiempos fascinantes

Alfonso Salmerón

La política española cada vez parece más disociada de la realidad. Dibujan casi líneas paralelas. Existe la realidad en la que vivimos los ciudadanos y ciudadanas y otra bien diferente, de la que se habla en las tertulias televisivas y que ha terminado por contaminar los debates parlamentarios. Esto hace tiempo que viene pasando, pero tal vez no había llegado al extremo de lo que estamos viendo hoy en día. Existe el debate político y luego existen los problemas de la gente, que raramente consiguen ganarse un sitio en el orden del día del primero. Acaso se trate de eso, de tenernos entretenidos con el debate político para evitar hablar de las cosas que realmente nos afectan. Y eso ocurre porque con demasiada frecuencia el debate ha dejado de servir al verdadero objetivo de la política: organizar y resolver los conflictos derivados de la vida en comunidad.

Estos días se ha escrito y se ha hablado mucho acerca de los indultos de los políticos procesistas y no quiero decir con ello que éste sea un tema menor, sino que el enfoque del debate se sitúa en unos términos poco funcionales, alejados de la cuestión de fondo. ¿Cómo buscamos soluciones a un problema político que lleva más de una década generando más malestar del necesario precisamente porque no ha habito nadie al frente del ejecutivo con la firme voluntad de empezar a explorar soluciones? Y en cualquier caso, se esté o no de acuerdo con el Gobierno, alargar, amplificar y exagerar las diferencias hasta la sobreactuación histérica, recogida de firmes mediante, no va a ayudar en nada en la búsqueda de soluciones si no se ofrece alternativa. El Gobierno tiene entre sus atribuciones otorgar indultos y la oposición tiene el derecho de criticarlos. Una vez tomadas las posiciones, dejen ustedes al gobierno gobernar asumiendo riesgos y el correspondiente desgaste, que para eso está, y dediquémonos a debatir y a resolver los problemas del día a día que sufrimos los ciudadanos como por ejemplo, el desempleo estructural de la economía española, la necesaria reindustrialización o cómo definir un nuevo modelo energético de futuro. Sigue leyendo

“No corras mucho, papá”

Ángel Ramos

https://youtu.be/1ZDzVdYoEps

Muy bien le vendría al periodismo, así en general, hacerle caso a la inmortal Perlita de Huelva y darle un repaso a la letra de su “precaución, amigo conductor”. El temazo, protagonista de una de las campañas de tráfico más presentes en la cultura popular española pese a haber sido lanzada a finales de los años 60, podría servir para una campaña de concienciación del periodista medio que le advirtiera de los malos hábitos de pisar demasiado el acelerador.

No voy a descubrir el fuego si les cuento que vivimos, profesionales y público en general, bajo la dictadura del cronómetro. Hace unos años, cuando las redacciones olían a tinta, tabaco y a sobremesa larga, nuestros relojes estaban ajustados con algo llamado “cierre”: unas horas determinadas del día que servían para entregar el periódico del día siguiente si trabajabas en un periódico y unos días a la semana o al mes en caso de publicaciones o semanales. El proceso de composición de la noticia era más largo, claro. Se maquetaba y se editaban los textos en esos últimos momentos y, en el caso de algunas publicaciones, incluso se podían permitir el lujo de rehacer páginas completas, eliminar textos, reconducir líneas, suavizar o endurecer opiniones en el caso de las columnas, acabar de verificar los hechos etc. Eran esas horas y esos días los que enamoraban de la profesión, sí. Era entonces cuando el ambiente se ponía peliculero y llegabas a pensar que estabas haciendo algo que importaba a alguien. Se vivía una solemnidad para enanos donde se veían camisas arremangadas, nudos de corbata aflojados, poses de hacerse el periodista de tomo y lomo…en definitiva, de comernos un poco las pollas porque, coño, un poquito si te lo venías mereciendo, ¿no? Sigue leyendo

Vacunas, patentes y la importancia de los tiempos. Lo urgente y «el mientras tanto»

Lluís Camprubí

La reciente decisión de la administración Biden de considerar negociar en el marco de la OMC/WTO un “waiver” (exención) de la protección intelectual de las vacunas para la COVID-19 ha supuesto un nuevo marco para la discusión sobre la mejor manera de fabricar y distribuir vacunas a toda la población mundial. La noticia es -sin duda- de relevancia histórica porque fija un nuevo marco de relaciones entre la administración americana y la industria farmacéutica -tradicionalmente una relación de perfecto alineamiento- y porque señala la necesidad de no dejar asunto sin discutir en la consecución de una pronta vacunación global. Desde algunos ámbitos periodísticos apuntan con una mirada más cínica que la propuesta -tomada a sabiendas de los calendarios y las dificultades de la medida- responde más a un intento de éxito diplomático que a una apuesta por la medida como solución. Pero sea como sea lo cierto es que es un hecho relevante y que, aunque pueda ser simbólico, ello no quita que lo simbólico también tenga importancia y que genere y desencadene cambios y active esfuerzos.

Sin embargo, en esta cuestión no confundir el corto y el largo plazo y entender los tiempos es fundamental para el éxito. El propio comunicado ya señala: “We will actively participate in text-based negotiations at the World Trade Organization (WTO) needed to make that happen. Those negotiations will take time given the consensus-based nature of the institution and the complexity of the issues involved”. Es decir que se comprometen a negociar un texto que se sabe que por la propia naturaleza de la complejidad del tema y la necesidad de consenso se tardará tiempo en conseguir. De hecho, distintas voces conocedoras de las dinámicas internas en estos asuntos señalan que podría ser alcanzable un acuerdo (en un escenario ágil y de predisposición de todos los actores) no antes de noviembre-diciembre. Sigue leyendo

Ardores guerreros

Carlos Hidalgo

Escribo mientras Santiago Abascal presume de estar ya en Ceuta, donde el líder de Vox, seguramente, haga una de sus representaciones marciales y se intente disfrazar de algo que nunca ha sido: un militar.

El vecino Reino de Marruecos tiene algunos problemas internos. Aparte de la pobreza y la desigualdad que lo atenazan desde hace demasiado tiempo, Marruecos también se enfrenta a una crisis económica y sanitaria, como el resto del mundo. Esto ha elevado la tensión en el reino alauita, con tímidas manifestaciones contra la corrupción que han sido enérgicamente reprimidas. Sigue leyendo

El horror de Gaza

LBNL

Lo de Gaza es un horror que no cesa. No cesa cuando no hay tiros – pobreza, escasez de agua, racionamiento de energía, sobre-población… – y escandaliza cuando sangran los palestinos muertos y heridos por los bombardeos israelíes. Sangre que lamentablemente tiene que manar en cantidad suficiente para que cese la violencia, también la de Hamás. Es un ciclo viciado conocido. En esta ocasión fue Hamás la que empezó bombardeando las ciudades israelíes con centenares de cohetes. En otras ocasiones fue Israel quien empezó las hostilidades. Tanto da, el resultado es el mismo: destrucción física, palestinos muertos y heridos, alto el fuego pergeñado por Estados Unidos cuando el horror es insoportable para la opinión pública occidental y calma, con Hamás pregonando su triunfo por haber sido capaz de golpear al agresor y resistir su ataque, e Israel pregonando su triunfo por haber sido capaz de infligir un daño considerable a los terroristas fanáticos que pretenden su destrucción. Nada nuevo bajo el sol abrasador de Gaza.

Es inevitable no posicionarse a favor de la población civil palestina e indignarse con su sufrimiento: muchos judíos del mundo entero, Estados Unidos incluido, lo hacen también. Pero conviene también empatizar con el sufrimiento de la población israelí, que en los últimos días ha visto volar sobre sus cabezas más de dos mil “cohetes”, la mitad de los cuales ha conseguido impactar en su territorio. Y también analizar por qué se repite indefinidamente este ciclo vicioso sin que se atisbe solución. Porque despotricar contra la violencia israelí y rasgarse las vestiduras por los derechos humanos de los palestinos reconforta las conciencias, pero un análisis objetivo más amplio es más útil para acercarse a una solución para el futuro. Sigue leyendo

Islas de basura

Marc Alloza

«A menos que esté muy equivocado, esta invención resultará importante en el futuro», anotó el 11 de julio de 1907 Leo Baekeland inventor del plástico. Se puede decir que tuvo razón y tuvo la suerte de comprobarlo por sí mismo generando una nueva fortuna con su descubrimiento.

Se calcula que cada año se vierten del orden de 13 millones de toneladas plásticos a los mares. Dado que el proceso de degradación del plástico puede llegar a los 500 años, es posible que alguna de las fabricaciones de baquelita originales de Leo Baekaland siga surcando los mares contra viento y marea. Sigue leyendo

Los intereses económicos tras las vacunas

David Rodríguez

Estos días estamos viviendo una situación surrealista en toda Europa sobre el tema de la seguridad en la inoculación de las dosis de ciertas vacunas. Algunos dirigentes políticos y ciertos medios de comunicación han puesto en su punto de mira a AstraZeneca alegando que puede ocasionar trombos en determinados pacientes y consiguiendo la paralización en la pauta de vacunación con este compuesto, aunque con informes contradictorios por parte de autoridades sanitarias y científicas. Pero antes de profundizar en el asunto de las vacunas contra la Covid me gustaría repasar algunos detalles de la historia más reciente de las grandes empresas farmacéuticas mundiales sobre la materia de las patentes en algunos medicamentos, para tener así una visión más clara de cuáles son los precedentes en los que nos movemos.

Uno de los caballos de batalla más importantes durante las últimas décadas ha sido el tratamiento contra el SIDA. En el año 2000, la combinación de antirretrovirales estaba suponiendo un coste de 10.000 dólares por paciente y año. Dos años más tarde, gracias a los genéricos, el coste descendió a 130 dólares1. Pero Novartis, el gigante farmacéutico suizo, junto con otras 38 compañías, demandó al gobierno de Sudáfrica para impedir que importase esos tratamientos más baratos. Finalmente, la presión de la sociedad civil obligó a retirar el recurso pero el problema ha persistido en el tiempo. En el año 2010, de los 14,2 millones de personas que precisaban tratamiento, sólo lo recibían 6,6 millones. Según la ONG ‘Unitaid’, 1,8 millones murieron de SIDA ese año, entre ellos 250.000 menores2. Sigue leyendo

Alcanzar el tren

Carlos Hidalgo

Mientras siguen las salidas de tono en la política madrileña, entre una IDA llamando despreciativamente “subvencionados” a las personas de las colas del hambre y un Vox, que hace carteles electorales que copian a los del partido Nazi de hace un siglo y la Superliga, resulta que hay otras ruedas girando.

Una de ellas es de la economía. Resulta que el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, pese a ser considerado por todo el mundo como un miembro gris del sistema político de Washington, está haciendo varios movimientos un tanto revolucionarios. El primero es el de impulsar los gigantescos planes de estímulo de la economía, a un nivel incluso mayor que los que se pusieron en marcha durante la crisis -también de hace casi un siglo- de 1929. Saltándose las tradicionales recetas monetaristas, Biden apuesta por una fuerte inyección de dinero público en la economía. Y no solo a los bancos y grandes empresas, sino con ambiciosos programas de mejora de las infraestructuras, ayudas directas a la ciudadanía y un impulso muy decidido a las energías renovables. Para ello cuenta con la ayuda a regañadientes del Partido Republicano, que ahora no quiere quedar como el partido que se niega a dar ayudas a un sector económico muy magullado por la pandemia. Sigue leyendo

Tensión internacional disparada

LBNL

Puede que, como afortunadamente suele ser el caso, la sangre no llegue al rio pero la cosa se está poniendo muy fea, principalmente con Rusia, pero también con China. Rusia ha desplazado más de diez mil soldados a la península de Crimea y la frontera Este de Ucrania. Por otro lado, la salud del encarcelado activista anti-corrupción Navalny empeora. Además, a finales de la semana pasada Estados Unidos adoptó represalias de calado contra Rusia responsabilizándola del grave ataque informático (Solarwinds) de diciembre pasado. Y finalmente, el sábado Chequia expulsó a 18 empleados de la Embajada rusa en Praga por su vinculación con la explosión de un depósito de explosivos en 2014, de lo que informará en detalle durante la reunión del Consejo de Ministros de Exteriores que está teniendo lugar hoy. En resumidas cuentas, Rusia sabotea, hackea, no respeta los derechos humanos de sus ciudadanos y amenaza a sus vecinos violando la Carta de Helsinki. Y Occidente – EE.UU., el G-7, la OTAN y la UE – está tomando medidas para hacerle frente. Incluso si la cosa no llega a mayores, China estará frotándose las manos, aprovechando para terminar de aplastar la democracia en Hong-Kong en violación de su compromiso de respetarla durante 50 años según el acuerdo con el Reino Unido por el que éste le cedió la soberanía en 1998. E incrementando también sus patrullas aéreas en los cielos cercanos a Taiwán y su presencia militar marítima por todo el litoral de islas artificiales que ha construído en el denominado mar del sur de China, sobre el que reclama soberanía completa frente a la irritación y protesta de todos sus vecinos. Sigue leyendo

Mozambique

Marc Alloza

A la sombra del Covid los conflictos armados no cesan. Camerún, Siria, República Centro Africana, Yemen o Mozambique son algunos de los casos más destacados. Desplazados, refugiados, generaciones enteras condenadas a vivir con la imborrable huella de la pérdida de seres queridos, del miedo, del terror y de un lago etcétera de calamidades. Todo por culpa de la violencia o como consecuencia de ella. Futuros, anhelos e ilusiones de la población truncados por guerras de origen variopinto que se sirven de ambiciosos y codiciosos líderes sin escrúpulos; capaces de hacer lo que hacen sin ningún tipo de remordimiento y, en la mayoría de ocasiones, con total impunidad.

En este contexto, desconocía el caso de Mozambique hasta que hace pocos días me sorprendió la noticia de que un grupo islamista llamado Al-Sunna (conocido también como Al-Shabaab aunque no tiene que ver con el de Somalia) estaba operando con especial crueldad en la zona del Cabo Delgado al norte del país colindando con Tanzania («En la playa hay cuerpos con y sin cabeza»: un ataque islamista a una ciudad de Mozambique deja decenas de muertos”). Sigue leyendo