Lobisón
A François Hollande se le ocurrió decir que se podía utilizar el fondo europeo de rescate para capitalizar a los bancos españoles en dificultades, y Mariano Rajoy le ha respondido con prudencia que Hollande no podía conocer la situación de la banca española. Pero además dijo que lo primero que había que hacer era llegar a conocerla, que es una forma de admitir que el gobierno español tampoco sabe cómo están las cosas. Así, contra lo que probablemente era su intención, ha contribuido a crear desconfianza en los mercados y en Bruselas sobre la situación de la economía española.
Los dirigentes del PP insisten en culpar al Banco de España (al gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez) de las incertidumbres. Ya se ha subrayado mucho que el gobernador debería haber dedicado al examen de los balances de las Cajas de Ahorros, y en especial de Bancaja, el tiempo que dedicaba a exigir una reforma laboral radical. Pero eso no quita para que las responsabilidades del desmadre recaigan en primer lugar en los dirigentes de las Cajas, Olivas en el caso de Bancaja y Rato, en Bankia, que fue el que le compró la moto.
