Algo va mal

Arthur Mulligan

Así se titula en español el importante y valiente manifiesto del historiador Tony Judt en defensa de la socialdemocracia europea y su contribución a la creación de esa extraordinaria forma de vida colectiva cuya sostenibilidad según algunos de sus partidarios solo puede ser cuestionada por sus críticos mediante una dosis de mala fe.

El valor que tuvo al escribir este texto político, expresión concentrada de las preocupaciones de toda una vida en medio de las condiciones dramáticas que le imponía su enfermedad, merece nuestro respeto y admiración por su coraje cívico sin que ningún tipo de condescendencia por los estragos que la esclerosis lateral amiotrófica, «una suerte de condena sin redención posible» en sus propias palabras, afectara a la alta calidad de una narrativa alrededor del Estado de bienestar.

No obstante, como en toda obra humana, por mucho que se admire ésta, las ideas tienen que pasar por el tamiz de la crítica una vez que la biografía de su autor y nuestras simpatías tomen acomodo en la sombra. No hay contradicción en ello.

Y lo primero que destacaría en este libro singular es un poderoso sentimiento de nostalgia que refrenda, en mi opinión, alguno de los títulos de los seis capítulos en que se divide la obra: El mundo que hemos perdido; La insoportable levedad de la política; ¿Adiós a todo esto?; ¿Qué nos reserva el porvenir?

Existe una disonancia primigenia entre los valores predicados en su momento dulce, aquel en que se hace realidad por primera vez el Estado de bienestar surgido en Europa después de la II Guerra Mundial basado en un ideal de vida austera, honestidad, pedagogía del esfuerzo, meritocracia o el trabajo bien hecho, y la evolución real del Estado de bienestar. Sigue leyendo

Las desigualdades climáticas también matan

David Rodríguez Albert

Muchos son los informes publicados en los últimos meses sobre el incremento de las desigualdades a todos los niveles. En febrero salía a la luz un estudio sobre las diferencias existentes a nivel mundial, y en mayo otro sobre la inequidad en el caso de España. Hay que agradecer a Intermón Oxfam la realización de estos trabajos, que desde mi punto de vista deberían ser centro del debate político en estos momentos. Sin embargo, como suele suceder en tiempos de crisis política y civilizatoria, la inmensa mayoría de medios de comunicación ocultan estos datos y sitúan la discusión en otros asuntos que dan alas a la ideología neoliberal e incluso a los postulados de la extrema derecha. Por fortuna, aquí podemos escribir sin estos condicionantes y tratar otros temas que deberían ser más cercanos al interés general del que tanto se habla.

Con motivo de la celebración de la COP 29 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), que se va a celebrar en Bakú este mes de noviembre, Intermón Oxfam ha dado a conocer hoy un ilustrativo informe bajo el título “La desigualdad de las emisiones de carbono mata”. Uno de los titulares más llamativos que se ha abierto paso (discretamente) en algunos medios hace referencia a las emisiones de los multimillonarios a través de sus aviones privados. Por ejemplo, el aclamado Jeff Bezos genera en un año el mismo volumen de carbono que un trabajador medio de Amazon en otros 207 años. Sin embargo, este dato, siendo sangrante, puede ser llamativo pero ni mucho menos es el más significativo a nivel global, como trataremos de comentar a continuación. Sigue leyendo

De las generaciones perdidas

Juanjo Cáceres

Si alguna duda había de que la cuestión de la vivienda se ha situado en el centro del conflicto social, las movilizaciones de unos días atrás contribuyeron a despejarlas. En ese país de propietarios llamado España, hay un importante sector de población que no lo es. Dicho sector se divide entre aquellos que no están emancipados a pesar de su voluntad de estarlo y aquellos que conforman la España de los inquilinos. Unos inquilinos que, si viven en una de las dos grandes ciudades del país, parecen asumir que no heredarán, ni podrán convertirse en propietarios, en siete de cada diez casos.

Bien podríamos decir que en 2024 esto nos dibuja dos Españas completamente diferentes: la de los que no tienen que preocuparse de este problema, porque ya tienen su vivienda o porque cuentan con los recursos para financiar su compra, y la de los que viven con una espada de Damocles sobre ellos, porque en cualquier momento pueden perder su hogar en beneficio de población de paso o porque, pese a leyes y regulaciones de dudosa eficacia, pueden ser incapaces de responder a una escalada de los precios de alquiler.

El problema principal que vive este sector social es sobradamente conocido. A una oferta ya endémicamente precaria de alquileres, se habría sumado en los últimos tiempos la fuga de la oferta hacia los pisos de temporada o pisos turísticos, lo que habría comprimido aun más el mercado y habría dejado sin opciones habitacionales a un gran número de personas. Entretanto, la implantación de la regulación de los pisos de alquiler, al menos en Cataluña, habría logrado contener el crecimiento de los precios y posiblemente a mejorar la estabilidad de los contratos, pero las sospechosas caídas de los contratos de alquiler y la ausencia absoluta de capacidad inspectora por parte de la administración, hacen pensar que la realidad que esconden las estadísticas podría ser algo distinta de lo deseable. Sigue leyendo

El cohete

Arthur Mulligan

Recuerdo de mi época como analista de riesgos en un banco la dificultad recurrente para unificar el sentido verdadero de las palabras, un sentido que fuera común – nunca mejor expresado – inequívoco y no sometido a la libre interpretación de los miembros del equipo, que permitiese a su vez huir de una rigidez castrense con la suficiente elasticidad para adaptarse sin abusos a las múltiples situaciones concretas del negocio.

Pues bien, a pesar de las advertencias, los ejemplos estudiados, operar en la misma zona en posición de renta, y dejar claramente establecidos los límites para no incurrir en desagradables situaciones, no era infrecuente observar desvíos significativos entre los diferentes equipos. No eran inocentes o debidos a circunstancias extraordinarias de difícil previsión sino que las más de las veces obedecían a un irrefrenable deseo de aumentar el volumen de negocio que les cegaba. Reaccionaban como muchos vascos al preguntarles en un restaurante cómo quieren la lubina y casi invariablemente responden ¡grande! Sigue leyendo

De las trampas… inmobiliarias en particular

Juanjo Cáceres

Palabras clave: vivienda

Aquello de “no hacerse trampas al solitario” es una expresión usada en ciertos entornos, que apela al autoengaño. El autoengaño tiene dimensiones individuales y también las tiene sociales, pero en cualquiera de sus formas, representa una de nuestras mayores debilidades para formular premisas lúcidas, realizar valoraciones o para interpretar una situación dada.

Uno de los grandes exponentes del autoengaño colectivo es la cuestión de la vivienda. La dimensión de las falacias que la envuelven es tan grande, que para ser capaces de desnudar los problemas y abordar soluciones reales, debemos deconstruir todo un entramado de ideas, confusiones, intereses, verdades a medias y falsedades sobre las que discurre la que sin duda es, junto al empleo, la principal fuente de preocupación para la mayoría de personas adultas con las que convivimos en sociedad.

Quizás lo primero que hay que señalar es que resulta oportuno hablar a la vez de empleo y de vivienda, porque son vasos comunicantes. La principal vía de fuga de las rentas que obtenemos como trabajadores consiste en sufragar una vivienda en una de sus dos modalidades claves de uso: hipoteca o alquiler. Asimismo, las dos principales variables de desigualdad que sufren las personas son, por un lado, tener un trabajo o pensión -y por lo tanto una renta mensual- o no tenerlo, y por el otro, tener que pagar una vivienda para vivir o no tener que hacerlo. Se ha afirmado con insistencia que nadie debería dedicar más del 30% de los ingresos mensuales en pagos mensuales por disponer de vivienda, pero la realidad es que los costes de hipoteca o de alquiler en zonas muy tensionadas, se acercan fácilmente al 100% del valor de una nómina. E incluso cuando no es así, lo del 30% resulta absolutamente ridículo con amplias capas de la población incapaz de sostener un hogar o necesitando para ello un porcentaje muy elevado de sus ingresos mensuales. Sigue leyendo

Nostalgia de transparencia

Arthur Mulligan

El 21 de Julio de 1969, la civilización occidental alcanzó el apogeo de la prosperidad y de la audacia humana. Los hombres andaban sobre la Luna y la imaginación desencadenó sucesivos sueños acerca de la conquista del espacio, colonizando planetas para, tal vez, habitar otras galaxias, hasta que en 1986 la explosión del Challenger nos despertó a todos, terminando de algún modo con la esperanza de un progreso perpetuo que junto al mito de la frontera constituían el corazón de esa civilización.

Contrariamente a lo que piensan los medios impresionistas, el momento que vivimos tiene menos que ver con la guerra civil que con la decadencia de una sociedad rica y pacífica, pero agotada, deprimida y orientada a explosiones de violencia nihilista, una sociedad «víctima de su propio éxito».

Desde Silicon Valley prometiendo rupturas tecnológicas asombrosas que cambiarían nuestras vidas animando el crecimiento económico, hemos entrado en una era de límites económicos estructurales: peso demográfico de una sociedad envejecida y menos productiva, exceso de deuda, agotamiento de los progresos en materia de educación, problemas medioambientales aunque es verdad que (Internet) ha sido una revolución espectacular pero esencialmente virtual, y los progresos numéricos han ocupado más nuestros cerebros que cambiado nuestras vidas, menos en cualquier caso que la electricidad, el vapor, el ferrocarril, el agua corriente, las vacunas y el átomo. Sigue leyendo

Segundones y Cataluña

Carlos Hidalgo

Imagino que si han leído un poco las noticias sabrán que el Banco Bilbao-Vizcaya/Argentaria, también conocido como BBVA, ha propuesto al Banco Sabadell una fusión amistosa primero y lanzado una OPA hostil después.

BBVA en su forma actual es el resultado de los intentos de José María Aznar de plantar una pica ideológica en todos los sectores estratégicos en España, lo que hizo a través de las privatizaciones de las empresas públicas. En el caso de la banca pública, conocida entonces como Argentaria, lo hizo poniendo al frente a su amigo Francisco González y encargándose de que los informes sobre su chiringuito financiero “FG Inversiones” desaparecieran. Hasta dos copias se perdieron en las tripas de Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la tercera se quemó con las oficinas de Deloitte en el incendio del Edificio Windsor. Sigue leyendo

Un sitio donde caerse muerto

Carlos Hidalgo

Pedro Sánchez ha declarado repetidamente que esta legislatura estará dedicada a la vivienda. Unas declaraciones muy valientes (en la línea atrevida del Presidente del Gobierno) si tenemos en cuenta que el gobierno tiene una evidente debilidad parlamentaria y que las comunidades autónomas y ayuntamientos tienen mucho que decir en esa materia, pues muchas de las competencias que poseen están relacionadas con la política de vivienda.

Obviamente la vivienda sí que supone un problema, pues las familias o las personas solas que viven de alquiler gastan un porcentaje cada vez mayor en la renta y aquellas personas que tienen hipoteca o que desean contratar una se ven atadas de pies y manos por los altos precios y por unos tipos de interés que hoy en día siguen inexplicablemente altos. Sigue leyendo

Una vez más… la campaña de la renta

Juanjo Cáceres

Esta semana se inicia la campaña de la Declaración de Renta del ejercicio 2023, un impuesto que grava a casi la totalidad de ciudadanos que obtenemos alguna forma de renta, hagamos o no la declaración. Porque es verdad que cada vez hay más personas excluidas de la obligación de presentarla, pero salvo que sus rentas estén expresamente exentas o resulten muy bajas, ello no es debido a que no tributen, sino al hecho de que previamente ya se ha asegurado el Estado de cobrarles por la vía de las retenciones a cuenta del impuesto.

En efecto, una inmensa mayoría de personas pagamos la Renta. Asimismo, la totalidad de ciudadanos pagamos el IVA en nuestra vida diaria y luego hay algunos impuestos, como el de sucesiones y donaciones o el de patrimonio, cuya tributación ya no es tan frecuente. Ello en parte es debido a las exenciones de que se goza en algunas comunidades autónomas, pero también hay una razón más práctica: el que para tributar sobre ello, primero ha de existir alguien que te dé algo, que te haga heredar algo o al menos que tengas algo. Y esas condiciones ya se dan en muchos menos casos, porque no todos los mortales empezamos en la misma casilla de salida y además, mientras algunos recorren el tablero de la vida calzados con botas de siete leguas, a otros no les queda más remedio que caminar muy lentamente para a duras penas poder ir solventando sus necesidades más básicas. Sigue leyendo

Desigualdades criminales

David Rodríguez

El pasado mes de enero, la organización Intermón Oxfam publicaba un informe titulado “Desigualdad, S.A.”, en el que denuncia como una enorme concentración de poder empresarial y monopolístico está exacerbando la desigualdad en la economía mundial. La salida a la luz del documento coincidía con la cumbre anual de Davos, en la que se reúnen numerosos líderes empresariales y políticos para analizar los problemas más urgentes que afectan a nuestro mundo.

Las cifras que aparecen en el informe de Oxfam deberían ser de obligado conocimiento en todas las escuelas y universidades, y de apremiante difusión en todas las portadas de los medios de comunicación. Repasemos algunos de los datos más escalofriantes que nos proporciona este reporte, cuya integridad puede consultarse en el siguiente enlace: https://www.oxfam.org/es/informes/desigualdad-sa Sigue leyendo