Que trabajen los robots

Julio Embid

La pasada semana terminé de ver el último capítulo de “El Mandaloriano” de la plataforma Disney Plus. La serie, una especie de western en el universo de Star Wars, dentro de un mundo de fantasía trata sobre un pistolero forajido (El Mandaloriano) que cuida de un bebe con poderes (Grogu) mientras sigue una religión que les impide quitarse el casco bajo ninguna circunstancia. Este hecho intrascendente permite que cualquier actor de entre 1,80 y 1,90 pueda interpretar ese papel. Sin embargo, tiene episodios memorables. Les pondré un ejemplo.

En el episodio 22, el Mandaloriano y su amiga Bo-Katan viajan al planeta Plazir-15. Allí todo está limpio, todo funciona bien, viven en una sociedad idílica, donde los seres humanos viven ociosos realizando fiestas, no existe el ejército ni se pueden portar armas y los droides (robots) de tiempos anteriores están programados para trabajar y para mantener el orden. Es un buen lugar para vivir, si eres un ser humano. Total que de repente algunos droides empiezan a fallar y atacan a los seres humanos y los mandalorianos tienen que investigar qué pasa y saber por qué hay fallos. En un determinado momento, los mandalorianos preguntan a los gobernantes si deben destruir a todos los droides y los gobernadores planetarios dicen que no, que si no, los seres humanos tendrían que ponerse a trabajar y eso sí que no. Sigue leyendo

Vivir bajo techo

Carlos Hidalgo

La ley de la vivienda va a ser una de las cosas que nos va a dar tema de conversación durante los próximos días. Primero porque Bildu y ERC salieron los primeros de todos a apuntarse el tanto. Luego porque Pedro Sánchez les eclipsó al anunciar en la convención municipal del PSOE que se encargaría de aumentar el parque público de vivienda hasta el 20% y de habilitar las viviendas de la Sareb como vivienda pública.

Lo de los dos partidos separatistas y la ley de vivienda va a servir para que el PP relacione intentar regular el precio de los alquileres con una cesión a ETA, como ya he hecho Isabel Díaz Ayuso. Luego dirán que la ley pretende evitar que la abuela alquile el piso o, peor, quitarle el piso a la abuela y regalárselo a okupas. Nada de eso es cierto, pero qué más da. Luego, que la ley invade competencias autonómicas. Y así hasta el infinito. Sigue leyendo

Clasismo en las universidades catalanas

David Rodríguez

Hace unos meses, el medio de comunicación catalán Crític, especializado en periodismo de investigación, publicaba un informe sobre “La segregación invisible de las universidades públicas”, en el que proporcionaba datos de gran interés sobre la materia. Quería compartir aquí algunas de las estadísticas más llamativas del estudio y extraer ciertas conclusiones al respecto. Si se quiere consultar el artículo completo os adjunto el enlace: La segregació invisible de les universitats (elcritic.cat)

El estudio recoge datos del curso 2019-2020, y tiene como objetivo saber qué tipo de centros educativos de secundaria aportan una mayor proporción de alumnado al conjunto de las universidades públicas catalanas. En este sentido, es relevante el análisis por zonas geográficas y por titularidad de los centros de origen. También resulta interesante centrarse en las diferentes carreras que se estudian en las universidades de destino. Sigue leyendo

El tablero del fútbol global

Juanjo Cáceres

Casi sin que nos diéramos cuenta, fueron asentándose en nuestros comedores. Venían con fuerza, pero la pandemia les dio el impulso definitivo. Desde entonces, buena parte de los hogares españoles quedaron conectados a Netflix, como muchos otros ya lo estaban a Movistar. Estar suscritos a streamings diversos, llámense Disney+, HBO, Apple TV, Filmin, Amazon Prime, DAZN y un larguísimo etcétera, se ha convertido en algo tan habitual en las familias, como unos años atrás era descargar productos piratas en redes P2P o con torrents – que, por cierto, no por ello han dejado de existir. Pero la noticia no es que ahora aceptemos de buen grado pagar un servicio de streaming por ver series y partidos en nuestras televisiones de altísima definición, cuando antes, ni pudiendo, lo hacíamos, sino lo que ello representa: que las grandes empresas globales se han colado en casa. Y si las llamamos globales, es porque ese servicio de streaming que recibimos, tiene básicamente el mismo catálogo que ofrecen en Londres, Budapest, Nueva Delhi, Hong Kong y Los Ángeles, lo que implica que son servicios dirigidos a audiencias globales, entre las que cada uno de nosotros no somos mucho más que un átomo. Sigue leyendo

Del gótico a la ciencia ficción: cambio de género al final del camino

Arthur Mulligan

Víctor Frankenstein representa un típico genio loco, un genio que rompe con toda barrera moral, social, científica y, en cierto modo, religiosa, al padecer de una megalomanía y un narcisismo exacerbado. Al igual que en la novela gótica se abren muchas preguntas sobre la ética humana, el monstruo que recrea Mary Shelley con la técnica del traspaso de órganos y tejidos es un símbolo de que todos podemos llegar a ser malvados porque la maldad vive dentro de nosotros junto a la bondad y el mundo irracional; es por eso que en su forma política moderna el gusto por la aparición de cadáveres de malvados (Franco, Queipo); viajes en el tiempo (la II República, la Guerra Civil Española) o sátiros excarcelados con pulsiones sexuales intactas, renuevan el género.

Pero como siempre ocurre en los gustos anacrónicos (uno de ellos el marxismo político) o sencillamente en la ausencia de gusto – lo kitsch o lo hortera nacional – la historia se repite, primero como drama y luego como farsa. Lo novedoso, aunque no tanto en la naturaleza (véase la capacidad mutante de los virus), es la rapidez de los cambios y de la previsión de su inmediatez, de la supervivencia de los participantes y sus clases. Sigue leyendo

Pensiones, jóvenes, autónomos, edadismo e inclusión

Juanjo Cáceres

Se anunciaba la semana pasada semana la nueva propuesta de acuerdo para el sistema de cómputo de las pensiones, que tiene como principal gancho el mantenimiento durante los próximos veinte años del cálculo de las mismas sobre los últimos 25 años trabajados, completado ahora por la alternativa de que sean 29, con el beneficio de eliminar los dos peores. Esto implica que es probable que los que, como yo, andamos cerca del medio siglo y los que lo sobrepasan ampliamente, nos jubilemos con ese modelo, si es que vivimos bastante tiempo como para conseguirlo. O como diría Batman, si vivimos suficiente como héroes del trabajo para convertirnos en villanos pensionistas.

No es mi intención revisar las entrañas de dicho acuerdo, que tal y como se ha señalado va a suponer un esfuerzo aun mayor de coste sobre las rentas del trabajo y que ya ha puesto de morros a la patronal, pero no es exagerado considerarlo la reforma menos regresiva de las que se han producido en las últimas décadas, ni puede negarse que entraña incluso elementos de progresividad. Sigue leyendo

El Silicon Valley Bank y el pánico de los megarricos

Carlos Hidalgo

Hace tan solo unos meses los bajos tipos de interés y el aumento de capital tras superar la crisis de 2008 hacían que hubiera bancos y fondos de inversión que tuvieran tantísimo dinero que realmente no sabían qué hacer con él. Los muy ricos pasaron a ser megarricos porque esos mismos fondos sobrecapitalizaron sus empresas sin ver si realmente había valor detrás de ellas o no y las criptomonedas pasaron a ser una inversión aceptable porque, qué demonios, había tanto dinero que por qué no probar.

Ahora, tras una pandemia, una crisis mundial de inflación provocada por unas redes de suministro rotas y unas empresas que no quieren bajar el ritmo de años anteriores, el dinero ha vuelto a ser tan cobarde como siempre ha acostumbrado a ser y, tras huir de las criptomonedas, empieza a huir de las inversiones mal llamadas “disruptivas”. Sigue leyendo

Disparates en los libros de texto

David Rodríguez

Los libros de texto que caen en manos del alumnado español ya han sido objeto de polémica en más de una ocasión, pero el problema está lejos de ser resuelto. Quería destacar aquí una joya que aparece en el libro de “Economía de la Empresa” de segundo curso de Bachillerato, y que hace referencia a la primera característica que según la autoría del libro presentan las pequeñas y medianas empresas: “Poca formación empresarial. El empresario tiene pocos conocimientos técnicos, que frecuentemente ha adquirido en la gestión de la misma empresa. Al gestionarla, se mueve más por impulsos y ganas que por una formación académica adecuada”.

Más allá del mantenimiento del lenguaje sexista en pleno año 2023, las afirmaciones que se realizan son completamente disparatadas, ajenas a la realidad y totalmente prejuiciosas hacia las pequeñas y medianas empresas de nuestro país. Además, destilan un cierto clasismo simplista, ya que parecen reducir las pymes al tejido comercial de nuestros barrios, donde resulta que las personas que las gestionan no tienen la formación adecuada para atender a la clientela, como si las grandes multinacionales prestaran un magnífico servicio en este sentido. Sigue leyendo

El wokismo, un delirio legal

Arthur Mulligan

 

Con la aprobación de las últimas leyes del Ministerio de Igualdad el desembarco del movimiento woke se ha hecho más visible si cabe, emitiendo luz propia desde el BOE para despertarnos con su sueño dogmático, sueño ligero habría que decir, porque ya ha comenzado a causar problemas prácticos y amenazas en ciernes de predecibles consecuencias. Pero ¿qué es el movimiento woke? En su formulación más breve, es un movimiento con bases americanas que parece estar afectando a sistemas inicialmente libres como la educación universitaria, o el ámbito personal tanto de anónimos como de personalidades públicas por medio de la censura de opiniones y contenidos, limitando tanto la libertad de expresión como el flujo de ideas dentro de las democracias.

Sentó sus bases al otro lado del Atlántico y luego llegó a Europa; no importamos un debate específico de los Estados Unidos sino una moda ideológica que primero establece un paradigma cultural a partir del cual se tiende a silenciar las opiniones que consideramos inoportunas o inmorales. La novedad respecto a la cultura de cancelación tal y como la conocemos ahora es que se hace en nombre de una supuesta idea del bien, de alejar las voces discrepantes, silenciarlas y pasar una factura por errores que a lo mejor se cometieron en el pasado y que sobre todo tienen poco que ver con la intención de la persona cancelada. Evidentemente no es lo mismo cancelar a una persona por una agresión sexual, cosa que está ampliamente justificada y ante la que la ley actuaría, que cancelar por un comentario erróneo, mal interpretado o sacado de contexto. Sigue leyendo

¿En la costa a costa de quién?

Senyor G

Con mis rudimentarios conocimientos de economía, sé que medimos la riqueza de las naciones por una cosa llamada Producto Interior Bruto, que viene a ser lo que se compra y se vende en un país. Es la única manera de poner valor, darle precio. Pero claro todo es relativo, si mis padres o mis vecinos cuidan de mi hijo un par de horas no creo valor económico, en cambio si contrato a una persona o a una empresa una sola hora, ahí ya aumento el PIB pero mis necesidades son menos cubiertas. Aumenta el PIB a mi costa y el resto de beneficios no podemos valorarlos, ni falta que hace.

La semana pasada nos volvimos a encontrar con una nueva propuesta de un grupo de expertos de Foment del Treball Nacional o Fomento de Trabajo Nacional, para reabrir el tema de la ampliación del aeropuerto de El Prat. No sé si tenían hablado salir a la palestra aliados con las propuestas del PSC para cerrar el acuerdo presupuestario con ERC en la Generalitat de Catalunya o cada uno va con sus propuestas por su lado como los revolucionarios de Pancho Villa. En cualquier caso siguen como Paco Martínez Soria en Don Erre que Erre. Sigue leyendo