Historia de una amistad rota

Carlos Hidalgo

No sé si os he contado que yo conozco en persona a Isabel Díaz Ayuso. No es que seamos íntimos, pero hemos coincidido en charlas a las que nos han invitado a ambos. Nos hemos encontrado desde 2012, más o menos, y siempre me pareció una chica superficialmente agradable y tímida, pero que estaba como en constante tensión, a punto de saltar como un muelle. Y es de esas personas que, como dijo Terry Pratchett, “te miran a la oreja izquierda cuando hablan”. Nunca pensé si llegaría lejos o no. Pero sí que me pareció una trabajadora leal y fiel de su partido. Y hasta ahí. Cuando la nombraron candidata no me extrañó. Y ahora, que parece absolutamente fuera de control, tampoco rompe la imagen que me formé de ella. Sólo que ya está dando rienda suelta a toda esa tensión interior que yo creí percibir.

A Casado no le conozco. Tampoco a García Egea. Y a Miguel Ángel Rodríguez me lo he cruzado alguna vez. Y los amigos comunes que han tenido tratos con él no me le pintan como el mejor de los socios. Sin embargo, esos cuatro, los tres hombres y Ayuso, son los protagonistas de uno de los salseos políticos más jugosos de estos últimos tiempos. Por más que desde el nuevo capital venezolano invertido en medios se nos quieran hacer creer historias de bar de carretera sobre Ábalos sin ninguna clase de prueba. Cuando se publica una noticia, no un artículo de opinión, sino una noticia, hay que probar lo que se dice. Y aquí pocas pruebas hemos visto. Sigue leyendo

Marruecos, Marruecos, Marruecos

LBNL

Últimamente Marruecos genera titulares a mansalva. Los últimos este fin de semana a cuenta del tradicional discurso del monarca por el aniversario de la marcha verde en el que, como es habitual, reafirmó la marroquinidad del Sáhara occidental, que no será puesta en cuestión en la mesa de negociaciones, sentenció. No mencionó el bombardeo con resultado de muerte el pasado día 1 de tres camioneros argelinos en la zona del Sáhara controlada por el Frente Polisario, que Argelia ha denunciado a la ONU reservándose el derecho de responder. Tampoco mencionó el cierre argelino del gasoducto que pasa por Marruecos camino de España también el pasado día 1 – ¿casualidad? – ni el cierre del espacio aéreo argelino a Marruecos el pasado 22 de septiembre (extendido una semana más tarde a los aviones militares franceses, pero esa es otra historia). Y tampoco mencionó explícitamente la sentencia del Tribunal de la UE del pasado 29 de septiembre que anulaba el acuerdo bilateral de Asociación por incluir al Sáhara, cuya soberanía marroquí no reconoce ninguno de los 27 países de la UE. Aunque sí dejó claro que no mantendrá relaciones comerciales con quienes mantengan posiciones ambivalentes sobre el Sáhara, en una clara advertencia a la UE sobre la necesidad de reparar el descosido.

En suma, Marruecos está 1) técnicamente en guerra con el Frente Polisario desde que hace un año este último rechazara la reapertura (no violenta) del paso comercial de Guerguerat, que el Polisario mantenía cerrado impidiendo el comercio con Mauritania, 2) se enfrenta a posibles represalias armadas argelinas por el bombardeo contra sus camiones, 3) se ha quedado sin gas argelino y las divisas por derecho de paso del gas a España, 4) sus aviones no pueden sobrevolar Argelia (de ahí que el vuelo de este fin de semana a Turquía pasara por Palma de Mallorca), 5) su relación político-comercial con la UE está en peligro y 6) ya no cuenta con Trump, que fue quién aceptó la soberanía marroquí sobre el Sahara. Un amigo me preguntaba por cuánto tiempo podrá aguantar el farol. Mi respuesta, tan válida como cualquier otra, es que no es un farol sino una posición que puede aguantar indefinidamente. Por varias razones, algunas más legítimas que otras. Sigue leyendo

Babilonia socialista

Arthur Mulligan

El artista holandés Constant Nieuwenhuys (1920-2005), conocido simplemente como Constant, concibió entre 1956 y 1974 una de las utopías más audaces del siglo XX. Su proyecto «New-Babylon» esbozaba el sueño de un hábitat artificial para una humanidad nómada, completamente libre para vivir donde quisiera y como quisiera. En esa sociedad liberada de la necesidad de trabajar gracias a las máquinas, los neobabilonios podrían dedicar todo su tiempo al juego y al desarrollo pleno de su creatividad. Con este nuevo diseño se superarían los problemas derivados de la concepción de las ciudades y de los dos sistemas económicos enfrentados del capitalismo y el «socialismo real».

Por increíble que parezca, este digno representante de la internacional situacionista pretendía un modelo revolucionario diferente al soviético o al chino, ya que los situacionistas veían en la sociedades comunistas una alienación similar en el fondo a la del capitalismo Occidental. Sigue leyendo

Glasgow: muchas promesas, pocas expectativas

David Rodríguez

Durante estos primeros días de noviembre está teniendo lugar en Glasgow la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, denominada COP26 porque es la vigésimosexta celebrada sobre esta materia, y retrasada un año debido a los efectos de la pandemia. No cabe duda de que el reto que está situado sobre la mesa es de una importancia trascendental, ya que afecta nada menos que a las condiciones del futuro de nuestra civilización en el Planeta.

Recientemente la Organización Meteorológica Mundial publicaba un estudio sobre la frecuencia, la mortalidad y las pérdidas económicas causadas por los fenómenos meteorológicos extremos entre 1970 y 2019. En conjunto, se han registrado más de 11.000 desastres, con más de dos millones de muertos. De los mismos, el 91% ha tenido lugar en los países en vías de desarrollo. Las sequías y las tormentas se han cobrado más de la mitad de los fallecidos. Por consiguiente, no se trata solamente de alertar sobre hipotéticas catástrofes futuras sino de reconocer que los efectos del cambio climático ya se están produciendo desde hace décadas. Sigue leyendo

Medias verdades y medias mentiras en el gobierno de coalición

Juanjo Cáceres

Un gobierno de coalición era una experiencia inédita en el ámbito español hasta que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se pusieron de acuerdo para constituirlo a finales de 2019. Casi dos años después, hemos visto que esta etapa estuvo marcada en los primeros meses por la puesta en marcha de algunas medidas o algunos compromisos que le sirvieron para identificarle como un gobierno transformador. Ello quedó especialmente de relieve con el estallido de la pandemia, con la puesta en marcha del denominado “escudo social”, que quedó articulado alrededor de un conjunto de medidas de gran relevancia como la suspensión de desahucios, el ingreso mínimo vital o la generalización de los ERTEs, rubricando así una imagen de gobierno con sensibilidad social, que quedó firmemente asentada en todo el primer año y culminó con la aprobación de los Presupuestos de 2021.

En el segundo año de mandato, menos marcado por la presión de la Covid19, especialmente en los últimos meses, hemos visto a un gobierno más inmerso en la elaboración de nuevos textos legales que exigen tiempo y consenso, pero también un ejercicio creciente de exteriorización de fracturas entre los dos socios. La elaboración de la denominada “ley trans” dejó ya en su día importantes dosis de conflictividad entre ministras, pero ha sido con motivo del crecimiento de los precios de la luz, y sobre todo, estos últimos días, con el proceso de reforma laboral y el affaire Alberto Rodríguez, cuando más han temblado las costuras del Gobierno y cuando más cerca se ha estado de afrontar una crisis irreversible. Sigue leyendo

La recuperación con gripe

Carlos Hidalgo

La semana pasada estuve muy resfriado. No fue covid y creo que tampoco fue gripe, porque no tuve fiebre, ni perdí el olfato, pero estuve en un estado lamentable. Estoy vacunado del coronavirus, como (afortunadamente) más del 80% de la población española, pero no me inmunicé ante un aparatoso resfriado. Creo que no fui el único; a mi alrededor todo el mundo se ha quejado de resfriados y gripes en diversos grados y es que, parece que alcanzada (más o menos) la inmunidad de grupo, el resto de las enfermedades siguen ahí y nos atizan cuando peor nos viene. Algo así pasa con la economía.

Los PIB vuelven a crecer porque todos podemos volver al salir de nuestras casas (más o menos) y las diferentes economías nacionales vuelven a ponerse en marcha. Pero hay cosas que, pese a todo, producen el equivalente económico de un grave resfriado. La inflación, la cadena de suministros mundial aún rota y los precios de la energía descontrolados, nos tienen moqueando y con malestar. Y están todos relacionados. Sigue leyendo

La Cumbre del G-20 en Roma

LBNL

Han pasado muchas cosas este fin de semana en Roma alrededor de la Cumbre del G-20. La primera, que los países que son colectivamente responsables del 80% de las emisiones contaminantes, han finalmente acordado bajar el objetivo de calentamiento global de 2 a 1,5 grados. Puede parecer poco pero medio grado es mucho para el planeta y también para los países que deben sufragar los gastos de la transformación de la economía necesaria para contener la contaminación. La de cal, que la reducción se acordó para “mitades de siglo”, a caballo entre el año 2050 perseguido y el 2060 defendido por otros. Y a partir de ayer domingo, el compromiso se hará extensivo al resto del mundo en la Cumbre COP26 que tiene lugar en Glasgow.

Por otra parte, los países del G-20 se comprometieron a dejar de financiar centrales de carbón en el extranjero. No es moco de pavo pues hace bien poquito que China ha financiado la construcción de una en los Balcanes. Es decir, si un país quiere ir en dirección contraria a la historia – y a las necesidades de la Humanidad – lo tendrá que hacer en solitario, es decir, sin ayuda financiera o técnica de ninguna de las 20 mayores economías del mundo. Sigue leyendo

Podemos llora y Yolanda trabaja

Carlos Hidalgo

Os tengo que decir que a mí me es un poco difícil de creer la supuesta enemistad irreconciliable entre Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Nadia Calviño, ministra de Economía.

Díaz, como abogada laboralista y como sindicalista, está acostumbrada a negociar, a acercar posiciones irreconciliables y a llegar a acuerdos. Diga lo que diga la CEOE, los sindicatos son más expertos en hacer negociaciones que huelgas. Calviño por su parte, como alta funcionaria europea, también ha tenido que enfrentarse a largas negociaciones, a revisar borradores hasta el absurdo y, efectivamente, llegar a acuerdos. No discuto que tengan posiciones diferentes acerca de la reforma laboral. Pero no creo que sean tan graves como se grita y se patalea desde Podemos. Y digo Podemos pero no digo Yolanda Díaz. Sigue leyendo

Barcelona en transición

Mijail

Hace unos días el País titulaba “Vecinos, comerciantes y federaciones impulsan un manifiesto por la Barcelona imparable” en un alarde de manipulación mediática en donde el titular no responde al contenido del artículo, pero ese es otro tema, el de los medios de comunicación y/o persuasión y/o manipulación que dejaremos para otro día.

Que la patronal del Foment, el gremio hotelero y el futurible candidato del nacionalismo conservador a la alcaldía barcelonesa, Gerard Esteve, hayan aunado fuerzas para desbancar a la alcaldesa, a nadie le debería extrañar, es más, es natural, y además están en su derecho de defender sus intereses, opuestos a los de la Alcaldía barcelonesa. Sigue leyendo

El Oficinista: Cuando la yaya dejó de trabajar

Senyor G

La mujer siempre ha trabajado, una cosa es que se nos tenga en cuenta, pero trabajar siempre hemos trabajado. En el hogar si quieres, pero no solo en cosas de la casa. Mira que es esclavo trabajar en casas, que en un bar lo es, pero trabajar en casa lo es más, me acuerdo de las montoneras de ropa para coser, mi abuela, la yaya y yo. Y era un no parar, muy esclavo el trabajo en casa, si puedes evítalo.

La yaya decía, un día querré no trabajar, y poco le duró. Justo dejar de hacer cosas así en casa de las que hacíamos y empezarle un malestar en este hombro. Y empezar a ir al médico y no le veían el qué, y seguía con el dolor. Poco disfrutó de “no trabajar”. Luego el brazo le dolía al ir para atrás que no podía hacer así, ¿ves? Y médicos, ahí sí ya acabó viendo el de la Seguridad Social lo que tenía, que tenía Parkinson. Entonces no se sabía mucho de esta enfermedad, le llamaban la enfermedad de Franco y poco más sabíamos. Ahora las cosas han avanzado mucho pero entonces… Costó que le dijesen lo que tenía y fue a médicos por su cuenta y de la seguridad social. El que se lo encontró era de la Seguridad Social, sí, y le dijo consulte y mire, pero ya le digo yo que no hay mucho que hacer. Ahora mismo. Sigue leyendo