Juanjo Cáceres
No sin dificultades, Pere Aragonés ha acabado en el lugar que muchos le pronosticábamos tras el resultado electoral: primer presidente catalán de Esquerra Republicana de Catalunya tras Josep Tarradellas, esto es, más de 40 años después, y más de 90 años después que Francesc Macià proclamase la República Catalana en el advenimiento de la segunda república. Un hecho que tiene un enorme capital simbólico en un territorio donde los símbolos son muy importantes.
¿Empieza así una nueva etapa o prosigue la misma de antes? Esa es la pregunta quizás más interesante en el ciclo que ahora comienza. No puede negarse, sin faltar a la verdad, que como principal referencia institucional, Pere Aragonés ha sido un representante muy distinto a Quim Torra, sobre todo en el tono y en las formas. No obstante, durante la campaña y en esta última fase de negociación de gobierno, algunos sectores habían puesto muchas expectativas en que diera por superada la etapa de Junts en el Govern. Al final no ha sido así, como se preveía en primera instancia, y despejada esa incógnita, toca mirar bien cómo queda el ecosistema político parlamentario. Sigue leyendo