Carlos Hidalgo
Como sabréis por artículos míos anteriores, siento una desconfianza y una aversión especial por los machitos millonarios de Silicon Valley. Más de una vez he dicho que son tan grotescos, tramposos, malvados y caprichosos como los villanos de James Bond, pero sin que el Estado pueda mandar a un agente Doble Cero para meterles en cintura.
Hablemos de dos de estos millonarios, Mark Zuckerberg, el creador de Facebook y dueño de su empresa matriz, Meta. Y de Elon Musk, el heredero de una mina de esmeraldas sudafricana y ahora dueño de Tesla, Space X y Twitter.
Zuckerberg, en una absurda huida hacia adelante para no afrontar su responsabilidad por la violación de la privacidad en Facebook, su uso para diseminar noticias falsas y la falta de control de sus contenidos, que ha costado (sin exagerar) miles de vidas; Zuckerberg, decíamos, en lugar de intentar arreglar Facebook metió miles de millones en llamado “metaverso”, que viene a ser reinventar internet para que sólo pueda navegarse con gafas de realidad virtual. Sigue leyendo