Arthur Mulligan
Yolanda Díaz es la figura emergente en España, no en el Estado. Como es mujer se postula como presidenciable, aunque carezca de capital político y estructura organizativa nacional para ese cometido, más allá de sus capacidades, si acaso las tuviera.
Las imágenes de su presentación narcisista con la hiperbólica «2 Abril empieza todo» dicen más que un discurso inexistente, fugaz, banal.
Pretenden una adhesión por aclamación, como uno de los procedimientos del Sacro Colegio Cardenalicio, salvo que aquí el instigador es el Pontífice Pedro Sánchez.
«Ve y anuncia la buena nueva: si queremos repetir el vértigo sensorial de estos años es necesaria una fuerza solvente a la izquierda del Partido Socialista, una fuerza basada en lo de siempre, en la igualdad de los seres sobre la tierra, en la mejora de las condiciones de vida de la gente, en no dejar atrás a nadie, cueste lo que cueste, incluso comprometiendo el futuro, como ya lo han hecho Cuba, Venezuela, Nicaragua, Argentina, Rusia, etc…». Sigue leyendo