No debe perderse la memoria

Verónica Ugarte

Desde hace varios años y de diversas maneras, el pueblo iraní responde desde el interior contra las fallidas medidas económicas que hunden cada año más en la miseria al país. Nada es suficiente para sacar de la pobreza a una población económicamente hundida; socialmente oprimida; políticamente censurada.

Para Occidente, el eterno portador de la democracia, Irán es otro de los estados cuyo gobierno títere fue creado a imagen y semejanza del vasallaje. En lugar de una República, una Monarquía hecha a medida para ser bella, poderosa y vender el petróleo a discreción de quienes la habían inventado, era un negocio redondo.

Fundada la dinastía Pahlaví, Irán conoció deseos de desarrollo de manos de dos monarcas, pero el depuesto Reza Pahlaví se vendió mucho más rápidamente a las compañías petroleras extranjeras. A la par, iniciaron las represiones contra la población, cuyos esfuerzos por darle a Irán una democracia serían marcados por el destierro, el encierro y el entierro.

¿Alguien recuerda los festejos por los 2500 años del Imperio Persa? Gastos aparte, como las joyas preciosas bordadas en los manteles, la crema y nata de las monarquías y las dictaduras, estuvieron presentes, en la “fiesta del diablo”, como la bautizó Jomeini. Un coste de 22 millones de dólares del año 1971.

Durante estos años hemos de recordar al exiliado en una pobre casa a las afuera de Paris. Ese hombre con ceño fruncido que no leyó más allá del Corán y que desde su cueva lavó el cerebro a millones. Jomeini fue la esperanza para derrocar a un régimen corrupto, utilizando la palabra de Dios como medio de salvación.

Con la caída del Sha y posterior exilio por varios países del mundo (hasta por Cuernavaca pasó), EEUU y Europa vieron caer un negocio y un aliado en la región. En el momento en que volvió Jomeini, todas las fichas cayeron. Toma de la embajada de EEUU, nacionalizaciones, la paupérrima libertad que existía.

Son casi cuarenta años de dictadura teocrática donde los jueces dictan sentencias a discreción y viven en el anonimato por seguridad. Donde las mujeres fueron expulsadas de las universidades. Donde las cárceles se volvieron a llenar de opositores al régimen. Donde una niña de 9 años puede ser obligada a casarse. Donde la policía de la moral revisa que una mujer lleve el uniforme negro de manera correcta y cuya virtud como mujer no sea cuestionada. Y si lo es, puede ser asesinada por su padre, su hermano o su marido con total impunidad.

Las revueltas en Irán buscan que el régimen de los Ayatolás cambie, pero hay que tener presente que no conocen otra forma de vida. Con las censuras ha llegado la música y el saber que se puede y se debe manifestarse contra quienes han pisoteado los derechos de Irán. Y como si de un casino se tratase, las fichas han empezado a moverse.

Trump ha abierto diversos frentes, pero de momento no indica si quiere atacar Irán, lo que es un alivio momentáneo. De hacerlo morirían miles de manifestantes y una carnicería humana sería un horror que no le quitaría el sueño.

Tampoco ha dado su bendición al hijo del depuesto Sha, quien ha vivido lejos de su país, entre la fortuna robada a los que ahora defiende con la execrable ambición de volver a reinar en el país que su padre bañó en sangre.

Ha sacado el arsenal de marketing tanto en las redes sociales como en los corredores de DC. Pide a los manifestantes que queman carteles de los Ayatolás, que bailan en las calles sin la cabeza cubierta, que exigen que los teócratas se vayan, que lo apoyen, que ambas luchas son una misma. Siempre tenemos a un oportunista.

En este caso los jóvenes que luchan desde el terreno no conocen la historia del sha. Han nacido y vivido a ciegas. Pedirles que lo apoyen es un acto deleznable. El mismo que será cuando el verdadero dios, aquel que ha atacado a Europa (nunca lo ha hecho Putin); aquel que ha invadido Venezuela; aquel que amenaza al mundo entero, le de su bendición, ante una Europa callada.

Julio cayó en enero

Carlos Hidalgo

Mientras estamos pendientes del próximo volantazo de Trump o de sus pataletas con respecto a Groenlandia, mientras vemos como las tropas alemanas se retiran cobardemente de la isla tras la amenaza del presidente de EEUU de subir aranceles, mientras esperamos a que la UE active los mecanismos anticoerción tras comprobar por enésima que el apaciguamiento no funciona con el actual gobierno de los Estados Unidos, mientras todas esas cosas pasan, nos hemos enterado de que Julio Iglesias gobernaba mediante el abuso y el miedo sobre sus casas caribeñas. Y que dos de las empleadas que han sufrido dichos abusos ya han interpuesto sendas denuncias contra el cantante.

Para las personas de mi generación, que ya estamos más cerca de los cincuenta que de los cuarenta, Julio Iglesias era básicamente un meme, un personaje del pasado del que se hablaba en tono humorístico y que había desaparecido hace ya décadas de nuestro campo de visión para ser material de los chistes y de las imágenes humorísticas que adornaban los treinta y un días del séptimo mes del año.

Las risas, el haber relegado al personaje al pasado y su desaparición de la primera línea nos ayudaban a no ver lo que no queríamos ver: que su figura, su comportamiento y sus antecedentes indicaban una realidad, cuanto menos, problemática.

Esa realidad se puede ver ahora al ver los vídeos que se grabaron en su día de su comportamiento con periodistas y presentadoras, forzándolas a ser besadas, acorralándolas, sobándolas en exceso. Se puede leer en las memorias de las mujeres que han estado con él y en los libros que se han escrito sobre él. Se pueden ver en las declaraciones y testimonios de otras personas que han trabajado con él o para él.

Por supuesto, en cuanto se han sabido los hechos no han faltado quienes han salido a atacar a todo lo que se mueve, sin pararse a pensar de verdad en lo que ha sucedido. Isabel Díaz Ayuso ha salido a decir que es todo una campaña de la izquierda, que se preocupa más de difamar a nuestro Julio que de las mujeres asesinadas en Irán. Aunque tampoco es que Ayuso se hubiera pronunciado antes a favor de esas mujeres (ni realmente de ninguna), ni su gobierno haya hecho nada como protesta ante la genocida represión de la teocracia iraní. Ramón Arcusa, lo que nos queda del Dúo Dinámico, ha dicho que una violación que se repita durante años no ha de ser violación, pues con el tiempo habrá sido ya una cosa consentida. El infame Jaime Peñafiel ha venido a decir que el servicio no conoce cuál es su lugar, más o menos. Y por supuesto, la nefasta Susanna Griso ha empezado sus programas diciendo “hoy estará siendo un día muy difícil para Julio Iglesias”.

Cuando realmente todo esto nos tiene que hacer pensar sobre lo devastador para los demás que es el ego de cualquier persona cuando se siente libre de controles morales o legales, sobre lo hipócritas que son los ricos y famosos que se enfadan con nosotros por aspirar a mejores condiciones materiales en nuestras vidas en lugar de resignarnos, mientras ellos son incapaces de aceptar que no son irresistibles sexualmente, que también envejecen, se estropean, engordan, se quedan calvos… Que no es lo mismo pregonar que se es un caballero que ser un hombre decente en la realidad. Y aceptar, como Julio Iglesias no aceptó, que tu mejor momento pasó y que, si no hubieras abusado de los demás, al menos ahora se te recordaría con afecto como el material de los chistes.

Chistes, que por supuesto, no cesan. Por México ya circula el meme de: “Este año Julio cayó en enero”.

Sonámbulos

Arthur Mulligan

La efervescente agitación de los debates políticos que se cruzan, algunos sin relación directa, parece que se solapen en consignas irreductibles imposibles de desatascar por la premura de nuevos debates que aumentan el caudal de la confusión, como sucede cada vez más a menudo en el Consejo de Ministros cuando presenta resoluciones que no han sido aprobadas por las distintas coaliciones que sustentan al Gobierno y últimamente por miembros poco didácticos en su narrativa como la Ministra de Hacienda quien parece utilizar fórceps XXL por el tamaño de las mentiras que trata de ocultar y que sus compañeros de Castilla La Mancha y Asturias refutan junto a las CC.AA. del PP.

Por otra parte, el lunes se presentó nuevamente un plan para construir unas 10.000 viviendas en Madrid por la Ministra del ramo cuyo plazo de ejecución llevaría unos 36 meses y un programa de incentivos fiscales para caseros que renuncien a subidas del precio de alquiler de sus inmuebles con el rechazo airado de la izquierda de la izquierda.

Ese mismo día, y sin que haya relación directa con esa noticia, las casas de encuestas confirmaban una caída importante del bloque de izquierdas en futuras elecciones pasando el PSOE a tercera fuerza en numerosas provincias.

También se hizo público el Manifiesto Socialdemocracia 21 por Jordi Sevilla pidiendo huir del mito de las dos Españas y recuperar valores de la Transición y la Constitución, priorizando diálogo sobre polarización. A la vez que critica duramente liderazgo de Pedro Sánchez por llevar al PSOE a un callejón sin salida marcado por la crispación, bloques enfrentados y la dinámica sanchismo-antisanchismo, culpa directamente a su dirección de un auge de la extrema derecha, pérdida de apoyos socialistas y una “dictadura de las minorías”, y propone impulsar un cambio en alianzas y políticas para evitar la “dictadura de las minorías”, fomentando pactos entre PSOE y PP en cuestiones de Estado y un Estado policéntrico que concilie diversidad con justicia social. En fin, sensatez que no va a poder evitar las derrotas que se están gestando pero que iluminan un camino socialdemócrata necesario para el progreso de España.

La semana anterior, sorprendió a todos la brillante operación militar llevada a cabo por Estados Unidos para detener a Nicolás Maduro y ponerlo a disposición de la justicia estadounidense y que tanto nos alegró a muchos de nosotros y tanto preocupó a otros.

En 1960 Adolf Eichman fue secuestrado por Israel en Argentina y, en 2011, Bin Laden fue asesinado por EE.UU. en Pakistán, violándose en ambos casos la soberanía de esos países.

Por tanto, lo nuevo aquí ha sido la motivación, el control del petróleo venezolano por parte de Trump mediante el relevo en la cúspide de un régimen criminal y no la justicia para unos criminales. Es decir, si se hubiera devuelto la soberanía al pueblo de Venezuela la valoración jurídica sería positiva, más allá de la rigidez del derecho internacional, tan frágil y tan dependiente de la casuística tal y como afirmaba Henry Kissinger.

Vemos hoy en día que una de las características de la política mundial es su falta de decoro, como si todos en su escala se hubieran hecho sanchistas sin escrúpulos, invocando además que lo hacen en nombre de los más nobles propósitos. Putin invoca a la madre Rusia, a la tierra; China a su inmensa masa humana nacional, y Trump a la debilidad de sus instituciones incapaces de domar al rifle salvaje que permite la expansión de sus fronteras. ¿Han desaparecido las instituciones en EE.UU.? ¿Cómo se han dejado dominar por la presión corrosiva a pesar de seguir existiendo como arquitectura formal? ¿A qué se ha debido su degradación?

Es claro que con Trump se ha legitimado la purga en nombre del pueblo soberano, algo muy cercano al personalismo que describe la literatura sobre el sanchismo, pero en un contexto presidencial y con arsenal nuclear. La administración ha indultado a implicados en el asalto del 6 de enero y otros episodios de violencia política y seguramente, a la hora que esto escribo, continúa el enfoque militarizado de la seguridad en las calles americanas y se sigue con los preparativos de una intervención en Irán. En paralelo, el uso de la fuerza del poder bélico convive con un debilitamiento hacia dentro de los controles civiles, del Congreso y de las burocracias especializadas. El resultado es una democracia que conserva procedimientos y rituales, pero con un campo de juego cada vez más inclinado a favor del Ejecutivo, más tolerante con la violencia política y menos capaz de ejercer controles efectivos que explica la sensación de impotencia.

( 1 ) ¿Tiene alguna semejanza con el método autoritario de Sánchez y de otros partidos extremistas de izquierda y derecha europeos? 

Antes de responder a esta pregunta me gustaría introducir una cuestión de método que puede interesar. Para ello nada mejor que la IA que empieza a utilizarse en este foro y en muchas redacciones como El País, El Mundo, etc. aunque a juzgar por sus reacciones indignadas algunos no terminan de comprender el asunto y reaccionan como en una escena los personajes de “La extraña pareja”, esa magnífica película de Billy Wilder en la que una invitada interroga a Felix (Jack Lemon): 

FELIX: Yo escribo noticias para CBS.

CECILY: ¡Oh, fascinante!

GWENDOLYN: ¿De dónde sacas tus ideas?

FELIX: De las noticias.

GWENDOLYN: ¡Oh, sí, por supuesto, estupendo!

Se refiere a las consideraciones que se contemplan en la prensa especializada sobre la propiedad intelectual de los textos obtenidos utilizando IA y la validez de sus resultados después de someterlos a controles aún en construcción y perfeccionamiento, refrendados por la experiencia. Los conflictos entre la inteligencia artificial (IA) y los derechos de autor surgen principalmente en el entrenamiento de modelos con obras protegidas y en la generación de contenidos que imitan estilos humanos. En la UE y España, la regulación actual permite excepciones para minería de datos, pero exige transparencia y respeto a reservas de autores. Estos choques se intensifican cuando no hay consentimiento explícito, generando demandas judiciales.

El entrenamiento de IA con bases de datos masivas de internet a menudo usa obras protegidas sin permiso, lo que puede vulnerar derechos de reproducción y creación de obras derivadas. La generación de outputs similares a creaciones originales plantea acusaciones de plagio o infracción, como en demandas contra Midjourney o Stability AI por artistas y estudios como Warner Bros. Además, las obras puramente generadas por IA no reciben protección de autoría, reservada a humanos según la Ley de Propiedad Intelectual española (artículo 5).

Marco Legal UE y España

El AI Act (Reglamento UE 2024/1689) obliga a proveedores de modelos de IA general a documentar datos de entrenamiento, respetar copyright y publicar resúmenes, con obligaciones clave vigentes desde agosto 2025. La Directiva 2001/29/CE y su transposición en España permiten excepciones para minería de datos en investigación, pero autores pueden optar-out (artículo 4(3)). En 2026, se esperan códigos de conducta de la Oficina Europea de IA para mayor armonización.

Y ahora, lo más importante en mi opinión:

En un escenario con recortes de publicaciones protegidas, generación por IA y aportación intelectual del autor vía minería de datos (TDM), el conflicto depende del consentimiento, el propósito y el grado de intervención humana. La Directiva DSM (2019/790) permite TDM en obras lícitamente accedidas si no hay reserva expresa del titular, pero exige transparencia en el AI Act. La obra final puede protegerse si predomina el pensamiento creativo humano, no la mera síntesis automatizada.

¿A qué es maravilloso el mundo del Derecho?, esa mezcla refinada que asigna a cada cosa lo suyo, en nuestro caso combinando la minería brutal de la extracción de datos para formar ladrillos argumentales solventes, salvando lo importante, la creación de un pensamiento nuevo sin las adherencias de aquellos componentes que como en un cohete se separan en la elevación de este para mostrar sin mácula una nueva verdad pero sin el trabajo esclavo de un agrimensor de biblioteca, un forzado recopilador de sentencias y rimas sin alma, desordenadamente compiladas, para no decir nada.

Porque como nos advierte Simon Leys en el prólogo de «Las ideas de otros”: «Un florilegio que reuniese citas escogidas solamente por su elocuencia, su profundidad, su espíritu o su belleza se arriesgaría a ser todo a la vez, de un modo fastidioso, interminable e incoherente. 

No puede extraer su unidad interna más que de la personalidad y los gustos del mismo compilador, del cual muestra una suerte de mirada. No es narcisismo, sino un principio de organización y de economía.»

Pues bien, retomando ( 1 ) preguntamos a la IA ¿a quién si no? y responde:

«Las similitudes entre el método de Trump, el sanchismo de Sánchez y los partidos extremistas europeos radican en un estilo populista-autoritario híbrido que preserva fachadas democráticas mientras erosiona instituciones por dentro. Todos invocan nobles causas (pueblo, nación, justicia social) para justificar concentración de poder personal, confrontación perpetua y uso instrumental del Estado.

Populismo personalista

• Liderazgo carismático central: Trump, Sánchez y extremistas como Orbán o Le Pen se presentan como únicos salvadores, subsumiendo partidos en su figura; el PSOE se reduce a “terminal” de Sánchez, similar a MAGA como culto a Trump.

• Nosotros vs. Ellos: Dividen sociedad en pueblo virtuoso contra élites/traidores (deep state para Trump, derechas/corruptos para Sánchez, migrantes/izquierdas para Vox/Meloni).

Erosión institucional

• Degradación de checks and balances: Sánchez instrumentaliza CIS, Fiscalía, RTVE y TC vía decretazos; Trump purga agencias y usa shadow docket; extremas derechas como AfD/PP húngaro atacan jueces y ONGs

• Instrumentalización judicial: Reformas para blanquear aliados (malversación en España, indultos Jan6 en USA); partidos como Fidesz controlan cortes.

Retórica y movilización

• Confrontación emocional: Sánchez adopta “populismo podemita” culpando oposición de todo; Trump fomenta violencia vía retórica anti-élite; izquierdas extremas (Podemos) y derechas (Vox) usan miedo/ira para polarizar.

• Nobleza hipócrita: Justifican abusos con “progreso” (Sánchez), “América primero” (Trump) o “soberanía” (extremas europeas).

Consecuencias comunes

Estos métodos generan “backsliding” democrático: democracias que funcionan peor, con más impunidad para líderes pero menos accountability real. La diferencia ideológica (nacionalismo Trump vs. progresismo Sánchez) oculta la similitud estructural: autoritarismo “por las reglas”, adaptable y anti-pluralista.

Finalmente preguntamos 

¿Cómo define la literatura académica autoritarismo populista hoy día?

La literatura académica define el autoritarismo populista como un híbrido ideológico y práctico que combina retórica populista (pueblo virtuoso vs. élites corruptas) con prácticas autoritarias que erosionan el pluralismo liberal dentro de marcos democráticos formales. No equivale a dictadura clásica, sino a un “backsliding” democrático donde líderes carismáticos capturan instituciones vía elecciones, polarización y desmantelamiento selectivo de controles. Surge en contextos de crisis, manipulando miedos identitarios para justificar concentración de poder.

Núcleo ideológico

• Dualismo moral: Divide sociedad en “pueblo puro” (representado solo por el líder) vs. élites traidoras, deep state o enemigos internos; niega legitimidad a opositores, tildándolos de criminales. 

• Soberanía popular anti-pluralista: Líder encarna “voluntad del pueblo”, rechazando mediaciones (partidos, sociedad civil); prioriza mayoría sobre derechos minoritarios.

Prácticas autoritarias

• Captura institucional: Control de jueces, medios públicos, agencias reguladoras; reescritura de reglas para perpetuarse (e.g., reformas judiciales, purgas burocráticas)

Epílogo para escépticos 

1 ) La deuda pública española ha aumentado 535.863 millones de euros durante el mandato de Pedro Sánchez (junio 2018 a diciembre 2025), pasando de aproximadamente 1,17 billones a 1,71 billones de euros (deuda de las Administraciones Públicas, AAPP). Esto supone un incremento del 46% en términos absolutos, con un ritmo medio de unos 197 millones diarios.

2 ) Intereses abonados desde 2018: +225.000 millones; en 2025 se prevén ~36.000 millones, 6,8 millones/hora.

En términos políticos, el “modelo Sánchez” se parece más a un Estado-clientela de alto gasto corriente sostenido por deuda y fondos UE que a una estrategia de inversión masiva transformadora; hay inversión, pero queda en minoría frente a un gasto estructural que crece de forma casi inercial.

El legado es un Estado más endeudado estructuralmente, vulnerable a tipos interés o recesión, aunque el crecimiento nominal ha estabilizado la ratio ~102% PIB. Proyecciones 2026: ~99-101% si no hay shocks.

Cuando un partido en la oposición (Extremadura) pierde 14 escaños dicen los expertos que ha dejado de ser útil.

En fin, en estos tiempos tan interesantes disponemos de grandes certezas y almacenes de datos en la palma de la mano incluso con varias interpretaciones simultáneas. Pero también de la niebla mental que impide recordar las mentiras y traiciones a los compromisos con afiliados y electores de personajes innobles.

Algunos escriben haikus tan breves que cristalizan en insultos rígidos mientras caminan como sonámbulos con el fenotipo apocalíptico y radioactivo.

Negociar con Trump

Lluís Camprubí

Nos encontramos en un escenario geopolítico muy complejo. Estados Unidos ha dejado de ser un aliado y dependiendo de la cuestión en seguridad/defensa y el momento va alternando su carácter entre socio, competidor y adversario con una tendencia de fondo a la confrontación.

Nosotros, los europeos, debemos alcanzar la independencia europea en las cuestiones de seguridad y defensa lo más rápido posible pero tenemos aún dependencias de las garantías de seguridad y capacidades estadounidenses que nos hacen vulnerables en el mientras tanto.

Un alto cargo alemán resumía la posición de su gobierno en seguridad y defensa de la siguiente manera: “should stay transatlantic as long as possible, and become more European as quickly as possible”. Aunque mi posición político-emocional de partida para la primera parte sería diferente (yo diría “mantener el vínculo transatlántico el menor tiempo posible”) las derivadas operativas son parecidas y deberían ser consenso entre tradicionales europeístas y atlantistas: negociar una transición ordenada de capacidades y disuasión con la adminstración Trump mientras aceleramos la edificación de capacidades y disuasión europeas, combinando pilar europeo de la OTAN, institucionalidad UE y coaliciones/cooperaciones reforzadas.

Señalaba en el anterior artículo que debemos prestar una especial atención a todos los desarrollos hasta 2030 (comportamiento USA hacia Europa; crecimiento capacidades europeas; intenciones y capacidades rusas para ataque militar) y aprovechar la menguante vía transaccional con la administración Trump. También decía que aunque han tenido su utilidad las tácticas negociadoras de “appeasement” para ganar tiempo ahora deberíamos articular una estrategia negociadora dura e integral.

Una estrategia seria de negociación con la administración USA para garantizar tres aspectos en el que somos vulnerables: el acompañamiento a Ucrania y unas garantías de seguridad efectivas, la no injerencia en Groenlandia y la transición ordenada de capacidades defensa/disuasión a pilar europeo de la OTAN frente a la amenaza rusa. Esta estrategia debe incluir plantear -poniendo sobre la mesa de negociación- todos los elementos económico/financieros (incluídos los instrumentos anti-coerción) y señalar que los activos militares estadounidenses en suelo europeo tienen una función dual. No sólo refuerzan las capacidades de defensa europea sino que también son imprescindibles para las necesidades (logísticas entre otras) estadounidenses en Oriente próximo, Ásia y África.

Creo que hay que ponerlo todo en la mesa de negociación y si hace falta ponerlo en cuestión para obtener resultados aceptables en los tres aspectos, precisamente antes que tengan que ser reacciones inevitables a hechos hostiles consumados por parte de la administración Trump.

En lo relativo a lo militar hay tres dimensiones:

En primer lugar, en el caso de los activos militares estadounidenses (bases principalmente, incluyendo las españolas) Ulrike Franke no se ha cansado de señalar que tienen (además de reforzar la defensa europea) un importante rol en las operaciones e inteligencia estadounidenses para las regiones de Asia, Oriente próximo y Asia. A modo de ejemplo, voces verdes alemanas ya han señalado que debería ponerse en cuestión Ramstein, si las intenciones sobre Groenlandia van tomando cuerpo.

En segundo lugar, si siguen las amenazas sobre Groenlandia u otros territorios europeos, hay mecanismos para parar la cooperación con la logística militar con Estados Unidos y dificultar sus operaciones. Aunque es evidente que eso puede situarnos en una pendiente resbaladiza y confrontacional, hay que ponerlo sobre la mesa de negociación e ir aplicando en función de la evolución. Señala Marion Messmer para Chatham House: “If the US continues threatening NATO member-states, European countries could make things more difficult for the US. They could refuse to refuel US ships in European ports; refuse to accept injured military personnel for treatment in European military hospitals; and require high payments for the continued stationing of US troops. They could also propose closing certain military installations”. Obviamente la voluntad de cerrar bases si no es acordada es negativa y difícil de ejecutar sin la colaboración de ambas partes (de hecho es una potencial amenaza en ambos sentidos de la relación) y debería evitarse cualquier propuesta de cierre unilateral (o no renovación del acuerdo) ya que eso nos situaría en un escenario inédito de no saber si son activos amigos o potencialmente amenazantes) pero sí que debería estar en la mesa de negociación por parte de los europeos como represalia a actos hostiles.

Y finalmente debe contemplarse de forma disuasiva y como señal política la presencia de tropas militares europeas en Groenlandia. No hace falta decir que no para buscar la confrontacion, sinó precisamente para evitarla, y evitar también hechos consumados.

En el plano económico hay dependencias en ambos sentidos e instrumentos para resolver el uso hostil también en ambos. Valérie Hayer, eurodiputada francesa y presidenta del grupo liberal Renew en el Parlamento Europeo, señala: “No debemos tener miedo de Donald Trump. No debemos subestimar nuestras fortalezas. Tenemos un mercado de 450 millones de consumidores. ¿Quieren las empresas estadounidenses conservar el acceso a él? Tenemos fuerza negociadora a través de la deuda estadounidense en manos de los bancos centrales europeos. Y contamos con el instrumento anti coerción. No debemos tener miedo de utilizarlo”. Sabemos que no se exhibió el instrumento anti coerción en la negociación de los aranceles. Debería estar en la mesa también. Y hay maneras de aumentar la dureza selectiva en la negociación. Señala Max Bergmann que las posibles represalias económicas y de acceso deben ser más selectivas hacia lo que afecte personalmente a Trump y a la coalición de actores económicos que lo acompaña (en especial las tecnológicas que además pretenden alimentar las extremas derechas europeas).

No se trata de negociar para volver a un atlantismo que ya no existirá, ni de asumir negociaciones troceadas temáticamente por la parte europea en las que la parte estadounidense siempre recurre al órdago de la dependencia de seguridad. Un editorial reciente del Financial Times apuntaba: “EU and Nato allies need a transactional strategy that combines enticements with toughness”. Se trata de poner todas las fortalezas económicas y militares en una negociación sobre aspectos centrales de seguridad y defensa entre dos actores globales que se pueden hacer mucho daño, tanto en lo económico como en lo militar. Debe ser pues una negociación que permita transitar hacia la coexistencia geopolítica y unas relaciones comerciales normalizadas, sin tener que pasar por un período confrontativo y de aprovechamiento de vulnerabilidades muy lesivo para ambos.

El día que el debate murió

Juanjo Cáceres

Quienes piensan que los debates no mueren, sino que se transforman, tal vez no estén del todo en lo cierto. Lo vimos muy claro el día que unas fuerzas especiales estadounidenses penetraron en Venezuela, se llevaron por la fuerza a su presidente y lo pusieron ante un tribunal neoyorquino. Todo eso sucedió en un suspiro y no generó debate alguno. Como si fuera lo más normal del mundo, los estadounidenses empezaron a dictar normas a los restos de lo que quedaba del gobierno venezolano y estos se pusieron a las órdenes del Gran Hermano yanqui. En Europa las cancillerías se limitaron a oscilar entre el llanto y el quejío.

Pero el Gran Hermano no tenía bastante y advirtió que haría lo mismo con Groenlandia. En esta ocasión, además de llanto y quejío, hubo algo de zapateado, e incluso hay quien asegura que oyó sonar la guitarra de Paco de Lucía desde el más allá. Pero los efectos políticos de tanto homenaje a la cultura popular fueron los mismos. Se dice que hay vecinos groenlandeses que ya contemplan el cielo con telescopios, a la búsqueda de algún vehículo aéreo, mientras que los niños, cuando algún ruido les despierta, dicen a sus madres: «Mamá, ¿ya están aquí los americanos?».

Entre los mejores quejíos está el de la primera ministra de Dinamarca, que no solo anunció el advenimiento del final de la OTAN en caso de anexión de Groenlandia, sino también las siete plagas de Egipto y la llegada de los jinetes del Apocalipsis. Y a punto estuvo también de hacer sonar una trompeta y de anunciar las sanciones más duras de la historia, pero ya no le dio tiempo.

Mucho mejor le fue al resto de mandatarios de la UE, que en lugar de hablar mucho y mal, hablaron poco, se marcharon a una parroquia, rezaron un padrenuestro y dijeron amén. Pero amén a todo. Y para solaz de los presentes apareció por allí Kaja Kallas, quien tras reconfortarles y abrazarles, les recordó a todos que esto al final es una ganga y que la única amenaza real es la de Putin.

Fue así como el mundo cambió irreversiblemente. Como si fueran futuros herederos, ciertos gobernantes de varios países no hacían más que pensar: «Cuándo se morirá el viejo este», pero en realidad ya habían sido desheredados. Primero de la idea de Europa que legaron sus antecesores. Después de su autonomía de pensamiento y actuación. Y finalmente del espíritu pacifista débilmente forjado durante 80 años, en ese proceso que sustituyó la diplomacia por encima de todo por el rearme cueste lo que cueste.

Y sí, pudiera considerarse que no es como para tomárselo a broma, pero la cuestión es que se trataría más de una parodia. La oscuridad que se cierne sobre nosotros es tan innegable como la incapacidad de hacerle frente que las viejas entidades europeas ponen de manifiesto. Europa se desparrama entre el Brexit, la crisis francoalemana y la expansión de la extrema derecha, mientras los nuevos señores del mundo, que ni mucho menos son solo mandatarios, establecen el nuevo orden mundial.

Como en la muerte de una estrella, la luz tardará en abandonarnos pero ese agujero negro que ahora lo absorbe todo es real y no hay escapatoria ante su fuerza gravitacional. Nos daremos cuenta cuando nos veamos arrastrados por él, derechitos a su más profunda oscuridad.

México 2026

Verónica Ugarte

Querida Claudia,

Tenemos de nuevo la tensión en el aire. La sentimos en todo momento porque conocemos a los vecinos, tal vez de una manera mucho más profunda, productiva y dolorosa que nadie puede imaginar. Si tienes tiempo para perder leyendo a los intelectuales europeos, confirmarás que nadie puede ser más osado al realizar un ensayo, un atrevimiento de explicación de lo que ocurre en América (el continente), desde una perspectiva europea.

Ya empecé a no querer saber nada de periodismo cuando en la televisión catalana entraron en errores comunes al abordar la Doctrina Monroe. La misma que los internacionalistas están hartos de oír mencionar, y mucho menos de querer explicar.

Luego han venido las sesudas explicaciones de por qué ahora Venezuela, y cuáles son los siguientes en la lista de un loco megalómano. Un arribista en varios sentidos al que, de momento, has logrado frenar en varios frentes, porque eres mucho más cerebral y fría que todos tus predecesores, muchos de los cuales más de una vez se inclinaron ante el ocupante de turno del Salón Oval.

Has exigido a Trump muestras de cooperación dando cuentas de cómo, cuándo y por dónde los narcos llevan a México armas de gran calibre. Exiges también saber qué sucede con el fentanilo cuando pasa a EEUU. ¿Dónde están los laboratorios? ¿Qué pasa con los compradores? No has recibido respuestas claras y sabes bien que no las recibirás.

Te has negado frontalmente a la cooperación que te han propuesto a través del Secretario de Estado para que el ejército de EEUU pise suelo mexicano con la excusa de arrestar clanes, y desmantelarlos. No habla solo una estadista, sino una mujer que sabe que la Constitución mexicana lo prohíbe, y que de hacerlo, tu Gobierno caería irremediablemente, para gozo de la derecha mexicana.

Una derecha como debe ser, católica, racista, poderosa en lo monetario y despreocupada en lo moral. He estado leyendo los diarios mexicanos, todo el arcoíris de ideas, videncias, amenazas, ignorancia. Pero nada de esos textos van hacia ti. Van hacia el lector que sigue enfadado después de seis años de López Obrador, y que, una vez más, solo ve su propia parcela de vida y mira con envidia la vida en Texas, NY, Chicago.

Para poder escribirte, una vez más he tirado de biblioteca y filmoteca. Tres meses antes de morir, Cortázar recordó que todo se mueve por dinero, y cuando EEUU habla de re instaurar la democracia, miente automáticamente. Solo les importa tener gobiernos que protejan sus intereses, y la Sra. Kirkpatrick y su Doctrina eran en esos años, la mayor hipocresía republicana que se podía escuchar cuando defendía el papel de la Contra, en Nicaragua.

Trump al menos es honesto en este punto. Claramente dice que quiere la cabeza de quienes han osado faltar al respeto a su amado país. No disfraza nada. Y a cara descubierta el tablón lo tienes más difícil, porque sabes, recordando nuestra Historia, que todo y nada puede suceder.

De momento, los Demócratas tratan de hacer entrar en razón a algunos miembros del Gabinete estadounidense. Un movimiento en contra de México se pagaría muy cargo. Años de reconciliación diplomática se irían a la basura. Y lo más importante: es un bocado demasiado grande. ¿Qué sucedería después?

Por otra parte, he leído con atención las críticas por el envío de petróleo a Cuba. Desconocer el lazo histórico y afectivo que une a ambos países es un fallo. Suponer que no tomarías medidas para poner de nuevo al país en el centro de las políticas con Cuba, volver a ser el hermano mayor que siempre riñó a Sudamérica en foros internacionales por su apoyo al inhumano bloqueo que sufre la isla. Te han dado más piezas de las que pensaban y sin darse cuenta.

Pero ahora mismo todo está en el aire, una vez más. En el Siglo XIX ese país sufrió varias invasiones. Perdió la mitad de su territorio. Durante la Revolución, EEUU ordenó elecciones; defenestró al traidor Victoriano Huerta (es que no se ha inventado nada en cuanto a injerencias, violentas o no), y cuando el General Cárdenas nacionalizó el petróleo, nos salvó la Segunda Guerra Mundial de las garras de Europa y EEUU.

Todo eso ya lo sabes. Como sabes que tienes mucho en contra, mucho a favor. Europa te ha dejado sola, como de costumbre, porque la NATO no puede fracturarse. Has estado informando cada día de cuántos narcos han caído, cuánta droga ha sido confiscada. Has llegado a subir el salario mínimo, el nivel de vida, la seguridad. Sigues inaugurando escuelas y Universidades, concentrando fuerzas en abrir oportunidades para los más oprimidos históricamente. Sin embargo, te exigen que soluciones en seis años lo que nadie ha hecho en 80.

No puedo pedirte nada puesto que me exilié hace años. Solo puedo admirarte y no tener esperanzas. Eso no sirve en política. Sirven los hechos, las decisiones. Y el dinero. Este 2026 no será solo el Mundial para México. Aumentan los retos.

¿Quién sabe de Relaciones Internacionales en el PP?

Carlos Hidalgo

Obviamente esta es una pregunta retórica. En las filas del PP hay mucha gente talentosa, entre ella académicos, diplomáticos, eurodiputados y una pléyade de jóvenes asesores y asesoras que, gracias a las becas de FAES, han estudiado a fondo la materia, no sólo en España, sino también en sitios como la universidad de Georgetown.

Por eso sorprende mucho su incoherencia y su mutismo ante los acontecimientos recientes. Primero, su silencio acerca de las intenciones hostiles de los Estados Unidos hacia Groenlandia y Dinamarca, que no sólo son socios de la OTAN, sino nuestros socios también en la UE. Nada acerca de ello ha salido reflejado en las notas de prensa que el PP envía diariamente, que son del orden de entre cinco y ocho.

¿No tienen opinión acerca de que la OTAN pueda saltar por los aires? ¿Les parece bien que nos amenace si no damos carta blanca a los abusos de sus Big Tech? ¿No tienen nada que decir acerca de que el presidente estadounidense no descarte intervenir en nuestros países si no le gustan los resultados electorales? No han dicho nada acerca de esto y, sinceramente, podrían hacerlo con su programa electoral en la mano y sin salirse un milímetro de su tradición ideológica democratacristiana, ni tampoco de las declaraciones anteriores de sus líderes o de lo expuesto en las publicaciones de FAES, su “Think Tank”.

Con respecto a Venezuela, aparte de saludar que Maduro fuese destronado, poco han hecho, aparte de intentar culpar al Gobierno de la situación. Lo cual también es un poco extraño. Este Gobierno, como los anteriores, ha apoyado siempre la democratización de Venezuela ha dado asilo a los ciudadanos y ciudadanas que han huido del país y no ha reconocido la última farsa electoral bolivariana, reconociendo como ganador de las elecciones al opositor Edmundo González, al que además nuestro país contribuyó a sacar del país y garantizar su seguridad.

El siempre dicharachero Miguel Tellado aprovechó para acusar al gobierno de España de ser culpable de la continuidad del régimen y de apoyar a la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, cuando precisamente quien se ha encargado de ascenderla a la presidencia y de reconocerla en su puesto ha sido el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. De hecho, el mismo Trump aprovechó para despreciar a la líder de la oposición, María Corina Machado, afirmando que no dispone “ni del apoyo ni del respeto de su pueblo”.

Solo después de verificar que Trump realmente había dicho esto, desde Génova se atrevieron a decir tímidamente que el derecho internacional debe ser respetado y que el régimen bolivariano no es legítimo; algo en lo que está de acuerdo con los partidos del gobierno. Y no pasa nada. Se puede estar de acuerdo en ello.

Entiendo que la política de relaciones internacionales del PP se basa en el llamado “realismo político”, del que Henry Kissinger fue un dedicado practicante (y teórico), pero es que ni siquiera hemos visto declaraciones de sus responsables que sigan esa doctrina. Y tampoco es que Trump gobierne de acuerdo a las doctrinas del fallecido Secretario de Estado de Nixon, sino que se basa en un primitivo concepto transaccional, más propio de regímenes primitivos (ni siquiera medievales) que del que hasta ahora había sido considerado el país líder del “mundo libre”.

¿A qué esperan en el PP para buscar dentro de sus filas a alguien que sepa de lo que habla? Talento no les falta, pero parece que sí en lo relativo a la gestión de sus recursos humanos.

Jugando al Risk todos los días

Julio Embid

En 1957, el director de cine francés Albert Lamorisse diseñó un juego de mesa para jugar en familia, vagamente inspirado en las campañas napoleónicas. En un tablero con el mapa del mundo, se movían tropas y se conquistaban territorios tirando dados. El juego permitía crear alianzas, abstraer campañas militares y aceptar que el éxito o el fracaso dependían tanto de la posición inicial como de las probabilidades matemáticas. Lo llamó La Conquête du Monde (La conquista del mundo) y vendió sus derechos a la juguetera estadounidense Parker Brothers, que cambiaría el título por el nombre con el que se conocería en todo el mundo: Risk.

El pasado 3 de enero, en una operación más propia del Call of Duty que del Risk (porque no hubo ejércitos implicados, sino 150 aviones y un puñado de helicópteros), Estados Unidos bombardeó instalaciones militares venezolanas en Caracas y La Guaira. Los Delta Force mataron a los escoltas y al personal de la vivienda donde se encontraban el entonces presidente Nicolás Maduro y su mujer, lo detuvieron y lo trasladaron en helicóptero a un portaaviones frente a la costa y, después, a territorio estadounidense para ser juzgado por narcotráfico. El Ministerio del Interior venezolano, dirigido por el oscuro Diosdado Cabello, ha declarado que murieron un centenar de personas —“mártires de la revolución”, los llama pretenciosamente el Gobierno de Cuba— entre militares venezolanos, militares cubanos y civiles.

Trump salió bailando y proclamando que ahora en Venezuela manda él. Que, cuando se haya reestablecido el flujo de especia en Dune, los Harkonnen organizarán elecciones democráticas o algo parecido. Que María Corina Machado, como buena señora bien de derechas, es una señora bien, pero que aquí no pinta nada. Y que ya han pactado con la otrora vicepresidenta Delcy Rodríguez que se quede al mando para que la transición —de empresas petroleras chinas a empresas petroleras norteamericanas— se haga de buen grado. Como nadie le tose a Trump, todo le ha salido perfecto.

Ahora ha recordado las partidas al Risk y se ha dado cuenta de que, si controla toda América del Norte, cobraría cinco ejércitos por turno, o algo así. De ahí que Estados Unidos deba “adquirir” Groenlandia. Entiendo que para cobrar esos cinco ejércitos (le faltarían Canadá y México, pero eso es poca cosa). Y amenazan al Gobierno de Dinamarca: o venden Groenlandia o simplemente la tomarán por la fuerza. Si nadie le tose a Trump, todo le habrá salido perfecto.

Está claro que lo de Groenlandia nos afectará a los españoles mucho más que lo de Venezuela por un motivo sencillo: una acción hostil de un miembro de la OTAN contra otro miembro de la OTAN dentro de territorio OTAN sería el final de la Alianza. Y quizá el final de la UE, dividida entre partidarios del apaciguamiento y partidarios del enfrentamiento con Trump. Habrá Chamberlains y Daladiers, pero también Churchills y De Gaulles. Y en ese enfrentamiento interno no sé si la UE podrá resistir. Y tal vez, después de Groenlandia, vengan las Islas Canarias, porque total: están en el Atlántico, tienen muchos hoteles y Trump también tiene hoteles. Mientras tanto, en Rusia y en China quedarían legitimados para invadir a los vecinos que consideren, porque, total, nadie les va a toser.

Solo espero que el próximo presidente del Gobierno español no haya tenido relaciones en el pasado con el narcotráfico ni existan pruebas gráficas suyas en el barco de un narco. Simplemente para evitar que la CIA o los Delta Force pasen a detenerlo tras asesinar a todo el personal de La Moncloa. Para mí, como asesor político, la vida de los asesores políticos importa.

Más allá de Venezuela: petróleo, dólares y China

David Rodríguez Albert

Si alguien creía que la fase imperialista de la historia estaba superada, los Estados Unidos de América vuelven a demostrarnos que para ellos sigue bien vigente. Con toda la impunidad y prepotencia que le caracterizan, Donald Trump ha lanzado una agresión contra Caracas que ha causado decenas de muertos y ha secuestrado al presidente Maduro. Organismos internacionales como la ONU, gobiernos de países como España y grupos por la defensa de los derechos humanos han criticado la violación de la legislación internacional y del principio de no intervención, pero la Casa Blanca ha vuelto a demostrar que el derecho internacional no tiene efecto si no existe quien lo garantice y si se impone el primitivo pero efectivo principio de la ley del más fuerte.

El pretexto inicial del narcoterrorismo se ha demostrado completamente falso y sin fundamento desde el primer momento. Aparte de la ausencia total de pruebas y del esperpento organizado en Nueva York, cabe volver a recordar la doble moral estadounidense a este respecto. Hace solamente un mes, Trump concedió un indulto presidencial completo al expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, liberándolo de una condena federal en Estados Unidos por narcotráfico de 45 años de prisión. Este indulto fue anunciado en plena campaña electoral hondureña, con Washington respaldando públicamente al candidato conservador Nasry Asfura, aliado de Hernández.

Por si había alguna duda de que el narcoterrorismo ha sido una excusa, el autócrata Trump ha expresado de manera contundente que su objetivo es el control de un recurso estratégico como el petróleo. En el imperialismo gobernado por la extrema derecha ya no es necesario plantear justificaciones o engaños del tipo “extender la democracia”, “detener el terrorismo” o “poseer armas de destrucción masiva”. Estos subterfugios ya han sido superados, y en su lugar se instala un discurso claro, contundente y chulesco, más propio de organizaciones criminales y, por ende, más en concordancia con los rasgos distintivos del nuevo gobierno de los Estados Unidos.

Pero profundicemos un poco más en el objetivo real de la administración norteamericana. Recordemos que Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo y apuntemos también que el comercio internacional del mismo se realiza mayoritariamente en dólares, fruto del acuerdo de los Estados Unidos con Arabia Saudí en 1974. Así nacía el sistema basado en los petrodólares: la Casa Blanca ofrece protección militar y apoyo político a algunas dictaduras exportadoras del crudo, y los excedentes obtenidos por el comercio se invierten en bancos y deuda estadounidense. Este mecanismo permite reforzar la hegemonía financiera de Washington, financia sus enormes déficits públicos y permite el control político sobre naciones dependientes del dólar. En este contexto, los intentos de Maduro por diversificar mercados o usar otras monedas para el intercambio han representado una amenaza inadmisible para Donald Trump.

A todo esto hemos de añadir el agravante de que Venezuela ha pretendido la desdolarización del comercio del petróleo precisamente aumentando las exportaciones a China en yuanes. Obviamente, el ejecutivo estadounidense no puede permitir el crecimiento de la influencia del gigante asiático sobre su patio trasero, y más cuando Pekín está incrementando su presencia en América Latina mediante inversiones, acuerdos energéticos y financiación de infraestructuras. Así pues, la agresión a Venezuela ha trascendido cualquier consideración ideológica y se ha centrado en el frío terreno del cálculo económico, situando como elementos clave el control de los recursos energéticos, su comercialización en dólares y la disputa contra la creciente pujanza de China.

Durante estos días estamos comprobando que el imperialismo de la administración Trump no va a limitarse a Venezuela, apuntando a diversos frentes del tablero geopolítico mundial. El control del hemisferio americano comporta recurrentes amenazas a países como Cuba, Colombia, México o Canadá. Todo ello sin olvidar otros frentes, como Groenlandia (que centra el debate mediático actual) o Irán (que lo centraba hace unos meses). Los movimientos futuros de la Casa Blanca son impredecibles, pero la grave amenaza que representa el mandatario estadounidense para el mundo entero es más que evidente.

Marruecos: elecciones 2026

Sergio Patón

Curiosamente y no sé dónde ni cómo en un especial de temas importantes de cara al 2026 se hablaba de que habría elecciones este año en Marruecos. No sé cuándo fue pero fue antes de “lo de Venezuela”.

Curiosamente cuando llevo tiempo dándole vueltas sobre mi desconocimiento sobre el sistema político y especialmente electoral de ese país, y eso qué como lector asiduo de este blog se me supone cierto interés y más cuando compartimos tantas cosas empezando por la cercanía.

  • Distancia Lisboa –  Madrid: 502,50 km. Ruta de conducción: 627,84 km
  • Distancia Rabat – Madrid: 763,82 km. Ruta de conducción: 964,41 km
  • Distancia Paris – Madrid: 1.052,76 km. Ruta de conducción: 1.266,81 km

No sé sí debería medir desde Barcelona, pero curiosamente los datos le iban bien a mi tesis, esto debe ser nuestro petróleo, las distancias. No sé. 

Más curiosamente debatiendo en Tiempo de Juego de la Cadena COPE, esa cadena, sobre una foto del presidente de la FIFA, Infantino I el Justo, durante la Copa de África los periodistas, aunque deportivos periodistas, y otros comentaristas no tenían claro si el jefe del estado de Marruecos era el rey Mohammed VI o Hassan II o vete a saber quién. Esta sí que me la sabía, Mohammed VI, pero no sé qué decir de que en mi programa de referencia deportivo (futbolístico vamos) no lo tuviesen claro y que puedo pensar cuando afrontan otros temas vinculados a la probabilidad meteorológica sobre los que también opinan con facilidad y gracia algunos de ellos.

Tenía claro que era Mohammed VI como aficionado a las noticias de sociedad (prensa rosa) pues a uno le llegan cosas sobre el rey de Marruecos y sus amistades, que por lo visto está más lejos de Rabat o Casablanca que de París. Y claro cosas del padre y alguna cosa de opositores y bidones en su momento, y “la captura” y eliminación de opositores como Ben Barka en Francia sabía. Creo que Ben Barka era de la Unión de Fuerzas Socialistas, diría que es un partido ahora mismo con implantación electoral, pero no sé qué significa esto que digo. Las cosas de la Marcha Verde y “lo del Sáhara” y lo de pasarse por el forro lo que diga la ONU cada vez con más gracia, salero y dirección clara y afortunada al respecto.

Esta curiosidad se me inició leyendo El Periódico de Catalunya en las últimas elecciones que hubo allí, ya que sólo le dedicaron una noticia con los resultados. Diría que no eran los definitivos, y que no hubo seguimiento previo de la campaña, programas y esas cosas como por ejemplo sí que pasa con Francia y con Portugal. Sobre todo con la primera. Me pareció muy curioso cuando leí la noticia no haber tenido un seguimiento similar a estos dos países o al de otros países. ¿Hubo verificadores internacionales? ¿Reconoció los resultados la Unión Europea? ¿Qué partido o coalición de ellos obtuvo el gobierno? ¿Con qué programa y hasta dónde pueden llegar?  Busqué algún mapa de esos de organizaciones que dan nota a las democracias, peor color que nosotros, pero mejor que otros países. Desde entonces tenía pensado investigar el sistema electoral de Marruecos y cuatro conceptos del peso de su parlamento y homologación.

Estos días, a raíz de otros inmigrantes, tengo la nueva duda de cómo debemos considerar a los vecinos marroquíes que tenemos en nuestro país, si como emigrantes económicos o como exiliados, o eso dependerá de lo comprensivo que tengamos que ser con su sistema político atendiendo a “las necesidades” del “bloque occidental”. Y me acuerdo de la película “En construcción”.

Así que me pongo cómo deberes, ir dándome respuesta a algunas de estas preguntas y dudas que tengo sobre la política interna y la democracia marroquí. Aunque igual con suerte algunos de los comentaristas de este blog aportan luz y no sé si taquígrafos.

BSO: https://open.spotify.com/playlist/59DY66kmhaZgKJfODqPqUu?si=18f7616e471d4a95