Glasgow: muchas promesas, pocas expectativas

David Rodríguez

Durante estos primeros días de noviembre está teniendo lugar en Glasgow la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, denominada COP26 porque es la vigésimosexta celebrada sobre esta materia, y retrasada un año debido a los efectos de la pandemia. No cabe duda de que el reto que está situado sobre la mesa es de una importancia trascendental, ya que afecta nada menos que a las condiciones del futuro de nuestra civilización en el Planeta.

Recientemente la Organización Meteorológica Mundial publicaba un estudio sobre la frecuencia, la mortalidad y las pérdidas económicas causadas por los fenómenos meteorológicos extremos entre 1970 y 2019. En conjunto, se han registrado más de 11.000 desastres, con más de dos millones de muertos. De los mismos, el 91% ha tenido lugar en los países en vías de desarrollo. Las sequías y las tormentas se han cobrado más de la mitad de los fallecidos. Por consiguiente, no se trata solamente de alertar sobre hipotéticas catástrofes futuras sino de reconocer que los efectos del cambio climático ya se están produciendo desde hace décadas. Sigue leyendo

Medias verdades y medias mentiras en el gobierno de coalición

Juanjo Cáceres

Un gobierno de coalición era una experiencia inédita en el ámbito español hasta que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se pusieron de acuerdo para constituirlo a finales de 2019. Casi dos años después, hemos visto que esta etapa estuvo marcada en los primeros meses por la puesta en marcha de algunas medidas o algunos compromisos que le sirvieron para identificarle como un gobierno transformador. Ello quedó especialmente de relieve con el estallido de la pandemia, con la puesta en marcha del denominado “escudo social”, que quedó articulado alrededor de un conjunto de medidas de gran relevancia como la suspensión de desahucios, el ingreso mínimo vital o la generalización de los ERTEs, rubricando así una imagen de gobierno con sensibilidad social, que quedó firmemente asentada en todo el primer año y culminó con la aprobación de los Presupuestos de 2021.

En el segundo año de mandato, menos marcado por la presión de la Covid19, especialmente en los últimos meses, hemos visto a un gobierno más inmerso en la elaboración de nuevos textos legales que exigen tiempo y consenso, pero también un ejercicio creciente de exteriorización de fracturas entre los dos socios. La elaboración de la denominada “ley trans” dejó ya en su día importantes dosis de conflictividad entre ministras, pero ha sido con motivo del crecimiento de los precios de la luz, y sobre todo, estos últimos días, con el proceso de reforma laboral y el affaire Alberto Rodríguez, cuando más han temblado las costuras del Gobierno y cuando más cerca se ha estado de afrontar una crisis irreversible. Sigue leyendo

La recuperación con gripe

Carlos Hidalgo

La semana pasada estuve muy resfriado. No fue covid y creo que tampoco fue gripe, porque no tuve fiebre, ni perdí el olfato, pero estuve en un estado lamentable. Estoy vacunado del coronavirus, como (afortunadamente) más del 80% de la población española, pero no me inmunicé ante un aparatoso resfriado. Creo que no fui el único; a mi alrededor todo el mundo se ha quejado de resfriados y gripes en diversos grados y es que, parece que alcanzada (más o menos) la inmunidad de grupo, el resto de las enfermedades siguen ahí y nos atizan cuando peor nos viene. Algo así pasa con la economía.

Los PIB vuelven a crecer porque todos podemos volver al salir de nuestras casas (más o menos) y las diferentes economías nacionales vuelven a ponerse en marcha. Pero hay cosas que, pese a todo, producen el equivalente económico de un grave resfriado. La inflación, la cadena de suministros mundial aún rota y los precios de la energía descontrolados, nos tienen moqueando y con malestar. Y están todos relacionados. Sigue leyendo

La Cumbre del G-20 en Roma

LBNL

Han pasado muchas cosas este fin de semana en Roma alrededor de la Cumbre del G-20. La primera, que los países que son colectivamente responsables del 80% de las emisiones contaminantes, han finalmente acordado bajar el objetivo de calentamiento global de 2 a 1,5 grados. Puede parecer poco pero medio grado es mucho para el planeta y también para los países que deben sufragar los gastos de la transformación de la economía necesaria para contener la contaminación. La de cal, que la reducción se acordó para “mitades de siglo”, a caballo entre el año 2050 perseguido y el 2060 defendido por otros. Y a partir de ayer domingo, el compromiso se hará extensivo al resto del mundo en la Cumbre COP26 que tiene lugar en Glasgow.

Por otra parte, los países del G-20 se comprometieron a dejar de financiar centrales de carbón en el extranjero. No es moco de pavo pues hace bien poquito que China ha financiado la construcción de una en los Balcanes. Es decir, si un país quiere ir en dirección contraria a la historia – y a las necesidades de la Humanidad – lo tendrá que hacer en solitario, es decir, sin ayuda financiera o técnica de ninguna de las 20 mayores economías del mundo. Sigue leyendo

Podemos llora y Yolanda trabaja

Carlos Hidalgo

Os tengo que decir que a mí me es un poco difícil de creer la supuesta enemistad irreconciliable entre Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Nadia Calviño, ministra de Economía.

Díaz, como abogada laboralista y como sindicalista, está acostumbrada a negociar, a acercar posiciones irreconciliables y a llegar a acuerdos. Diga lo que diga la CEOE, los sindicatos son más expertos en hacer negociaciones que huelgas. Calviño por su parte, como alta funcionaria europea, también ha tenido que enfrentarse a largas negociaciones, a revisar borradores hasta el absurdo y, efectivamente, llegar a acuerdos. No discuto que tengan posiciones diferentes acerca de la reforma laboral. Pero no creo que sean tan graves como se grita y se patalea desde Podemos. Y digo Podemos pero no digo Yolanda Díaz. Sigue leyendo

Barcelona en transición

Mijail

Hace unos días el País titulaba “Vecinos, comerciantes y federaciones impulsan un manifiesto por la Barcelona imparable” en un alarde de manipulación mediática en donde el titular no responde al contenido del artículo, pero ese es otro tema, el de los medios de comunicación y/o persuasión y/o manipulación que dejaremos para otro día.

Que la patronal del Foment, el gremio hotelero y el futurible candidato del nacionalismo conservador a la alcaldía barcelonesa, Gerard Esteve, hayan aunado fuerzas para desbancar a la alcaldesa, a nadie le debería extrañar, es más, es natural, y además están en su derecho de defender sus intereses, opuestos a los de la Alcaldía barcelonesa. Sigue leyendo

El Oficinista: Cuando la yaya dejó de trabajar

Senyor G

La mujer siempre ha trabajado, una cosa es que se nos tenga en cuenta, pero trabajar siempre hemos trabajado. En el hogar si quieres, pero no solo en cosas de la casa. Mira que es esclavo trabajar en casas, que en un bar lo es, pero trabajar en casa lo es más, me acuerdo de las montoneras de ropa para coser, mi abuela, la yaya y yo. Y era un no parar, muy esclavo el trabajo en casa, si puedes evítalo.

La yaya decía, un día querré no trabajar, y poco le duró. Justo dejar de hacer cosas así en casa de las que hacíamos y empezarle un malestar en este hombro. Y empezar a ir al médico y no le veían el qué, y seguía con el dolor. Poco disfrutó de “no trabajar”. Luego el brazo le dolía al ir para atrás que no podía hacer así, ¿ves? Y médicos, ahí sí ya acabó viendo el de la Seguridad Social lo que tenía, que tenía Parkinson. Entonces no se sabía mucho de esta enfermedad, le llamaban la enfermedad de Franco y poco más sabíamos. Ahora las cosas han avanzado mucho pero entonces… Costó que le dijesen lo que tenía y fue a médicos por su cuenta y de la seguridad social. El que se lo encontró era de la Seguridad Social, sí, y le dijo consulte y mire, pero ya le digo yo que no hay mucho que hacer. Ahora mismo. Sigue leyendo

El lío de la reforma de la reforma laboral

LBNL

Los nervios parecen estar a flor de piel en la coalición de gobierno a cuenta de la reforma laboral lo que ha llevado a Podemos a convocar la reunión de urgencia de la Mesa de seguimiento del acuerdo de coalición que tuvo lugar ayer por la tarde. La tormenta se desencadenó cuando el jueves pasado Economía le comunicó por email a Trabajo que a partir de ahora sería Calviño quien coordinará la reforma laboral en curso en vez de Díaz. El viernes por la mañana Belarra tuiteó la necesidad de convocar la reunión de seguimiento y el sábado Díaz se comprometió a abolir la reforma laboral ante el Congreso de CC.OO, utilizando, por cierto, un lenguaje similar al que empleó Lastra para responder a una pregunta de una “ugetista” en el congreso federal extremeño del PSOE: abolir. Calviño nunca emplea ese verbo sino que pone el acento en el futuro: no se trata de anular lo que hizo el PP sino de sentar las bases correctas para el futuro. No podría estar más de acuerdo con ella. Pero solo en principio porque cuando bajamos al detalle, mucho me temo que me paso a Podemos, mal que me pese.

Hagamos un poco de memoria. La reforma laboral del PP, de Rajoy, incidió aún más en lo que ya fue una reforma laboral sustancial por parte de Zapatero. Si recuerdan, con el PSOE bajamos de 42 días de indemnización por año trabajado a 33 y las rebajas se aplicaron retroactivamente, algo inédito y discutible, si bien seguramente inevitable dadas las condiciones críticas imperantes en la época. Que eran las mismas cuando Rajoy profundizó en la reforma. Ahora bien, una cosa es mitigar rigideces “gironistas” (de Girón, el ministro de trabajo falangista de Franco) y otra bien distinta lanzarse por la vía de los “Chicago Boys”. En concreto, el PP dio primacía a los convenios de cada empresa frente a los de su sector y se cargó la “ultraactividad” por la cual en caso de desacuerdo se mantenía el convenio en vigor hasta ese momento. Sigue leyendo

Mucho por hacer

Carlos Hidalgo

El sábado pasado se celebraron las primarias del Partido Socialista de Madrid, el PSOE-M. Tras la pésima campaña y la humillante derrota sufrida el pasado 4 de mayo, la gestión del anterior secretario general, José Manuel Franco, se hizo insostenible y, tras media reunión telemática de la Ejecutiva Regional, que se cortó vía botón, Franco dimitió por sorpresa (tras insistir el día anterior en que no era lo conveniente) y el candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, dimitió antes de recoger su acta de diputado regional.

Una gestora tomó entonces el relevo y gestionó el partido hasta que pasara el Congreso Federal, que fue como la seda y dejó a Pedro Sánchez como el protagonista de un congreso de unidad, donde el PSOE remendaba las heridas del pasado. Mientras queda por remendar el PSOE-M. Sigue leyendo

Varapalo

Arthur Mulligan

De este modo se designa el contratiempo, disgusto o daño que una persona (física o jurídica) recibe en sus intereses, en general si se refiere a litigios de los que forma parte. Pero en la UE no existen varapalos, algo racial, que no puede confundirse con esencia metafísica alguna sobre el ser de España, sino la interpretación que incorpora de forma más o menos fiel, las normas europeas al Derecho nacional – alemán en el caso Puigdemont – y de cuya rigidez metodológica derivan consecuencias no deseadas desde una perspectiva unificadora del espacio Schengen.

No es por tanto un defecto administrativo por descuido en las lecturas que atañen al derecho comparado, ni una loca selección entre delitos comparables pero en el fondo disímiles; ni mucho menos en la censura de la aplicación de un corpus legal unificado y compartido que el reclamante se empecina en desbaratar con pasión justiciera; no, Alemania y otros países europeos, en lugar de dictar una ley específica para incorporar las Directivas comunitarias – en nuestro caso Decisión Marco relativa a la orden de detención europea – reforma su Código Civil para obtener no lo principal, la deseable ausencia de impunidad de los delincuentes por cambiar de territorio, sino mantener un ordenamiento dotado de una coherencia sistemática. Sigue leyendo