Hay partido

Alfonso Salmerón

Que la política española había entrado en un extraño proceso de aceleración es algo que ya habíamos comentado por aquí, pero lo ocurrido durante la última semana supera casi todo lo que habíamos visto hasta ahora. Hace apenas un mes, cuando valorábamos las consecuencias de las elecciones catalanas, qué lejos estábamos de imaginar que Ayuso fuera a disolver la Asamblea y convocar elecciones en Madrid, acaso ni ella misma.

Los hechos son de sobra conocidos, en una semana, PSOE y Ciudadanos llegan a un acuerdo para desalojar a los populares del gobierno en Murcia, Ayuso responde con un golpe de efecto anticipándose a un movimiento similar en su comunidad y convoca elecciones, sorprendiendo a propios y a extraños. La operación, que según algunos analistas se fraguó en Moncloa para salvar a los de Arrimadas, queda desactivada en pocas horas con el movimiento tránsfuga de tres diputados ciudadanos hacia las filas populares, ahormando el gobierno murciano. Sigue leyendo

Madrid, concurso de chaladuras

Carlos Hidalgo

No es una buena noticia que Pablo Iglesias renuncie a la vicepresidencia segunda del Gobierno y se proponga a sí mismo para ser el candidato a presidente regional de Madrid por Podemos. No lo es, de verdad.

La mejor manera de ganar unas elecciones a Ayuso, a mi juicio, es contraponer la sensatez y hasta una cierta normalidad al arsenal diario de chaladuras y baladronadas que despliega una presidenta inconstante, bravucona y a la que no se conoce que haya conseguido aprobar ley alguna. Y resulta que Pablo Iglesias da el salto para presentar su figura inconstante, bravucona y a la que no se conoce que haya conseguido aprobar ley alguna. Me apuesto mi mejor camiseta de Star Trek a que en la campaña electoral Iglesias nos obsequiará con un arsenal de chaladuras y baladronadas, para completar el cuadro. Sigue leyendo

Gabilondo, en tu mano está volver a ganar

LBNL

Salvo sorpresa mayúscula – caben recursos contra la decisión del Tribunal Superior de Madrid – habrá elecciones anticipadas en la Comunidad de Madrid. De aquí al 4 de mayo pueden pasar muchas cosas y algunas podrían propiciar finalmente un cambio de gobierno pese a la euforia actual del PP. La izquierda concurrirá previsiblemente dividida en tres o incluso cuatro listas – si IU no se coaliga con Podemos – pero si Podemos consigue superar el listón mínimo para conseguir escaño, la división no repercutirá en una merma de escaños globales dada la proporcionalidad casi total imperante en Madrid, a diferencia de circunscripciones menos pobladas. Gabilondo repetirá aspirando a volver a ser la fuerza más votada sino también a gobernar, lo que sería más fácil si Ciudadanos consigue evitar su desaparición. Aunque ni siquiera en tal caso estaría garantizado porque todo indica que va a seguir coaligado con el PP en la Alcaldía y sus diputados serían sin duda sometidos a todo tipo de presiones y ofertas lujuriosas para que imitaran a sus tres compañeros de Murcia. En realidad que el PP siga gobernando no representaría una pérdida y en todo caso, el mandato será por solo dos años. Ahora bien, me parece que sería extraordinariamente importante que Díaz Ayuso fuera desalojada del poder. En su corta singladura ha demostrado ser una pésima gestora, no tener el más mínimo escrúpulo y ser la lideresa natural de todo aquello de lo que el PP debería querer alejarse. A lo peor alguno en Moncloa anda calculando precisamente lo contrario: si Ayuso gana y sigue gobernando con Vox, el giro al centro de Casado se verá desautorizado en las urnas y el PSOE podrá presentarse a las próximas elecciones generales como el único partido constitucionalista y responsable. Sigue leyendo

¿Revertirá la vacunación para la covid-19 las desigualdades generadas por la pandemia?

Lluís Cambprubí

[Este artículo ha sido originalmente publicado en catalán en la revista Jovent. Lo he traducido pensando que les puede interesar]

Hay quien se pregunta si la vacunación masiva podrá también reducir o revertir algunas de las desigualdades generadas por la pandemia. Pero, para responder, antes habrá que repasar qué sabemos de las desigualdades sociales y la Covid-19.

Partimos de la definición habitual de las desigualdades sociales en salud como aquellas diferencias en salud injustas, evitables y socialmente producidas. En un primer momento se insistió en que la pandemia era una gran igualadora y que el virus no entendía de clases. Algo seguramente dicho de forma bienintencionada para remarcar la interdependencia, que era algo que nos afectaba a todos y que no habría soluciones de un solo grupo social.

Pero una vez se empezaron a tener datos, se pudo constatar lo que ya se había visto en anteriores epidemias: que en la Covid-19 existen desigualdades sociales en salud según los diversos ejes de desigualdad (clase, género, origen y estatus migratorio, edad…), y que los ejes además amplifican al sumarse. Sigue leyendo

Pandemia en transición

Juanjo Cáceres

A punto de cumplir un año del inicio del confinamiento, parece mucho mayor el tiempo transcurrido desde entonces. Lo recordaba el lunes, con motivo del 8M. Las actividades del 8 de marzo de 2020 se desarrollaron sin apenas percepción por parte de gran parte de la población de que un grave riesgo sanitario se cernía sobre nosotros y unos días más tarde todos nos veíamos confinados en nuestros domicilios, con los hospitales llenos y con la movilidad muy reducida. Lo que vino después, como se dice habitualmente, es historia, una historia atravesada por varios traumas de los que no hemos siquiera empezado a recuperarnos.

Un año después de todo aquello hemos comprobado las elevadas capacidades científicas y técnicas alcanzadas por la humanidad, que en un tiempo récord ha puesto sobre la mesa diferentes vacunas, ha empezado a producirlas y avanza, no sin dificultades, en un proceso de inmunización masiva. No son pocos los que lamentan los retrasos o el incumplimiento de unos calendarios de vacunación demasiado optimistas, sin tener en cuenta que nuestra capacidad de innovación científica no va acompañada de una misma capacidad de ejecución productiva. tras décadas de expansión de los servicios y de encogimiento de los sectores industriales. No obstante, la velocidad está siendo realmente de crucero y los que todavía exigen más y más, creo que no son del todo conscientes de hasta que punto han brillado realmente nuestras capacidades de innovación para dar con una respuesta inmunológica a la Covid-19. Sigue leyendo

Tercera ola

Carlos Hidalgo

¿Cómo lleváis la tercera ola? En cuatro días se cumplirá un año del primer confinamiento. Lo que empezó para nosotros en navidad como una nueva epidemia provocada por la falta de higiene en los mercados chinos, en apenas dos meses desembocó en repetir el mismo día una y otra vez durante todo un año.

Aun recuerdo como casi todo el mundo cumplió responsablemente con el confinamiento, se quedaba en casa y sólo salía para hacer compras, se aplaudía al personal sanitario a las 8 y los niños colgaban en los balcones carteles con arcos iris en los que ponía “todo va a salir bien”. Hoy, cuando todavía veo alguno de esos carteles se me hace un nudo en la garganta. Sigue leyendo

Más rápido que te quiero más rápido

Senyor_G

Esto no es sociología ni antropología, es básicamente algo personal, porque últimamente se pasa de la anécdota al todo con una velocidad pasmosa. Esa velocidad que nos consume y que nos impide disfrutar de las cosas que decimos que nos gustan. Ya hace tiempo que me di cuenta que lo que más le decía a mí hijo era rápido, rápido. En varias acepciones y formas, más sutiles y más veloces. Llegué a la conclusión de que le decía más rápido que te quiero, casi convencido. Y por algún sondeo que hice, sigue sin ser todavía sociología, no era el único. Sigue leyendo

¿Cómo no ser feminista?

LBNL

Es significativo que el término “feminista” siga siendo controvertido. Mientras las mujeres sigan sin disfrutar de igualdad en la práctica en todos los órdenes de la vida, seguirá siendo prioritario reclamar que puedan hacerlo. No ya tanto en el ámbito de los derechos, afortunadamente ya conquistados, como en el de la práctica. Pero no olvidemos que hasta la reforma del Código Civil de 1981, es decir, anteayer, la primacía legal del hombre sobre la mujer era la norma en nuestro país. Desde entonces, la igualdad ha ido conquistando parcelas – por ejemplo, acceso a las fuerzas armadas – y las mujeres han ido pudiendo ocupar una gran parte del espacio social – ministerios, judicaturas, fiscalías, quirófanos, cátedras, dirección de empresas, periódicos, taxis, autobuses… – superando numerosas trabas. Pero quedan muchos capítulos pendientes, incluida la igualdad salarial. Por no hablar de los prejuicios de gran parte de la población, muchas mujeres incluídas. Y de la realidad práctica de la falta de medidas efectivas para compensar los negativos efectos profesionales de la maternidad, particularmente ininteligible en un contexto de tan baja natalidad. Está muy bien que el gobierno se sume al 8 de marzo con entusiasmo pero más que manifestaciones – este año acertadamente prohibidas o reducidas – lo que urge es adoptar medidas.

El machismo está en retirada y, afortunadamente, la sociedad reacciona con fuerza ante sus coletazos, ya sean en forma de gravísimos feminicidios o violaciones o de declaraciones públicas extemporáneas como las que se filtraron durante la gala de los Goya. Cosificar a las mujeres por su apariencia física debe recibir la misma sanción social que utilizar la cojera, calvicie u orejas prominentes de un hombre para insultarle. Estamos en ello y bien está. Lo de la violencia machista es más complicado porque ya contamos con la legislación necesaria, como también para sancionar las violaciones y, desafortunadamente, las tragedias no amainan. Como no es factible poner un policía en cada esquina ni crear hogares protegidos para maltratadas por doquier, parecería que la solución debe venir de la mano de la educación cívica: menos titulares escandalosos y más trabajo a pie de calle. Para lo cual sería muy útil que nuestro país gastara en servicios sociales lo mismo que la media de la UE, que sigue, de lejos, sin ser el caso. Sigue leyendo

La igualdad no es un programa, es su posibilidad

Arthur Mulligan

En toda la doctrina propia de una iglesia prima no tanto el contenido intelectual sino el institucional. De modo similar, el término socialista no designa una persona que tiene esta o aquella concepción del mundo, definida por su contenido, sino una persona de una determinada mentalidad, la cual le predispone a adherirse a cualquier concepción prescrita por la autoridad.

Uno deviene socialista (tal y como sucede ahora con especial vigor) por el hecho de declararse dispuesto a aceptar en cada caso el contenido que la autoridad recomiende. Así pues, ahora es socialista todo aquel que acepte la indiscutible autoridad de quien ha liderado un cartel electoral con independencia de la elaboración de la doctrina-programa (algo que poca gente lee), un agregado histórico de generalidades, una suma de buenas intenciones respetables para el gran público y presentes en todo balance de gestión expresado en altos porcentajes de cumplimiento. Sigue leyendo

Pandemia y concentración de la riqueza

David Rodriguez

Ya disponemos de los datos sobre la evolución de las grandes fortunas mundiales durante el año 2020. Tal como suele suceder en época de crisis, no debería extrañarnos demasiado que la riqueza de las 20 personas que encabezan el ránking haya aumentado un 24% respecto al 2019, sumando un patrimonio conjunto de 1.44 billones de euros. A quiénes se les escape del entendimiento una cifra semejante, diré nada más que el PIB español de 2020 se ha quedado en 1.12 millones de euros. En el primer puesto de los grandes multimillonarios se encuentra Jeff Bezos, el dueño de Amazon, empresa que no se distingue precisamente por su amabilidad con los trabajadores, pero que se ha enriquecido a lo grande durante la pandemia. El patrimonio de este señor alcanza la cifra récord de 157.6 millones de euros.

En España, continúa a la cabeza Amancio Ortega, que sin embargo ve mermado su patrimonio, debido a que Inditex sí se ha visto perjudicada por la acumulación de confinamientos en todo el mundo. Así, su fortuna personal desciende un 10% y se ha de conformar con 55.500 millones de dólares, cuantía que equivale al 5% del PIB de toda España. Cuando veo la loable campaña de Atresmedia para aumentar la inversión en ciencia del 1.24% al 2% del PIB, no puedo evitar pensar que este incremento equivale a menos de la sexta parte del patrimonio de la persona más acaudalada del Reino. Sigue leyendo