El desasosiego moral (2). Algunos apuntes deslavazados sobre Irak

 Permafrost

Sentirse moralmente desasosegado es casi como sentirse desaseado, con un tizne pegajoso que no quita ni el jabón lagarto de la abuela. Por tanto, dispuesto a desembarazarme de semejante incordio, he adquirido el kit de claridad moral neocon y me he abalanzado sobre el manual de instrucciones, deseoso de hallar solución para mis cuitas. Dicho manual de instrucciones, no obstante, pese a prometer una aplicabilidad universal del producto, sigue, ay, sin aclararme algunas dudas. Por estas fechas, en que se celebra (es un decir) el cuarto aniversario de la debacle iraquí, no puedo evitar rumiar el mismo desconcierto que me embarga desde hace tiempo.

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