Como en España no se vive en ninguna parte

Ignacio Sánchez-Cuenca 

Aunque es jueves y el blogmaster anda un poco espeso últimamente, créanme: soy el tal ISC, no Jelloun. El nombre que aparece arriba no es un error, es auténtico. De todos los lugares comunes que circulan en nuestro país, el que encabeza este artículo es con diferencia el más absurdo de todos ellos, y sin duda también el más nocivo. Se oye por igual a personas de la tercera edad que hacen un viaje de quince días a Dinamarca y descubren con pasmo e indignación que allí las lentejas no llevan morcilla, que a jóvenes que tras pasar un verano en Inglaterra afirman tan panchos que los ingleses son muy fríos. Por no hablar de los gafosos (algún día explicaré con calma qué es un gafoso), que se ríen de los Estados Unidos porque allí no tienen poetas de la penuria.

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