No es el fin del mundo

Mimo Titos

El voto irlandés contra el Tratado de Lisboa – contra la Constitución Europea rebajada – es sin duda una desafortunadísima pérdida de tiempo y energía, una nueva vuelta – y van varias – al casillero de salida, un insoportable deja vú, un sinsentido político… en fin, un auténtico e insoportable coñazo que monopolizará las páginas de opinión, tertulias radiofónicas y debates políticos europeos durante las próximas semanas y meses. Pero, contra lo que pudiera parecer, no es el fin del mundo.

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