Tirando un viaje a la Constitución

Barañaín

Una acepción de “viaje” que me gusta es la que alude a una  “acometida inesperada, y por lo común a traición, con arma blanca y corta”, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Aún prescindiendo del detalle del arma blanca, nada mejor define la decisión conjunta de Zapatero y Rajoy de cambiar  la Constitución Española para que acoja la limitación legal al gasto público. Decisión firme que han tenido a bien comunicar a los ciudadanos (y a los parlamentarios).

Hay una primera y obvia razón para la perplejidad: una de las frustraciones del proyecto político encabezado por Zapatero ha sido la de la reforma constitucional. Las razonables propuestas de cambio para dar un sentido al senado como cámara territorial y para actualizar el protocolo sucesorio de la monarquía se han estrellado contra el encastillamiento del PP que haciendo valer su papel imprescindible para dicha reforma ha preferido evitar que Zapatero se apuntara ese tanto de racionalidad. Más recientemente, cuando al calor del 15M ha vuelto a emerger el debate sobre el necesario cambio en la ley electoral, enseguida se ha esgrimido la dificultad casi insuperable de que PSOE y PP se pusieran de acuerdo en el asunto.

Sigue leyendo