Lobisón
Cuando un líder político tiene una intervención desastrosa, siempre cabe preguntarse en qué medida la responsabilidad es de sus asesores o del propio líder, que no se ha dejado aconsejar bien o no sido capaz de darse cuenta de que las malas compañías le llevaban al desastre. Un ejemplo reciente lo tenemos en el café con leche de Ana Botella. El autor del discurso dio la cara, y además supimos que le habían pagado demasiado bien, pero no sabemos por qué la señora Botella le compró el producto, aunque nos quepa la sospecha de que no vive en el mismo mundo que el resto de los mortales.