LNBL
Que no Congreso. Me refiero, claro está, a la decisión de Alfredo Pérez Rubalcaba, Secretario General dimisionario del PSOE, de convocar un Congreso Extraordinario a mediados de julio para organizar su reemplazo. Digo bien organizar porque pese a haber batido por segunda vez consecutiva el récord negativo del PSOE en términos de cota electoral, el bueno de Alfredo considera que “su” partido necesita que controle su sucesión. Por responsabilidad, por supuesto, porque irresponsable sería, a sus ojos, que el partido pudiera quedar a la deriva, casi peor, caer en manos poco fiables a juicio de “los veteranos”, la generación que construyó una organización de gobierno sobre las cenizas humeantes de Pablo Iglesias (del otro, del de siempre), que coadyuvó a ese milagro democrático conocido por “la Transición” y sacó a España del aislacionismo en el que llevaba envuelta por más de un Siglo insertándola de lleno en Europa. Bla, bla, bla.