Guridi
Madrid es una fruta madura, políticamente hablando. O cae del árbol del PP, o se pudrirá al sol de la corrupción, el clientelismo y el reparto de prebendas disfrazado de liberalización. Los partidos que aspiran a sacar al PP lo saben y no quieren dejar pasar la oportunidad, no sólo de acceder al poder, sino de librar a la ciudadanía madrileña de décadas de gestión caciquil, pestilente y ligeramente mafiosa.