Pentágonos

Julio Embid

Reconozco que casi me abrasé con el café cortado cuando leí la noticia de El Periódico de Aragón del pasado viernes 19-09-2025, titulada “170 metros ‘mortales’ en Zaragoza: dos asesinatos en dos bares en 151 días». En un párrafo final, completamente alarmista, se dice de manera literal: “Y las cifras de metros y de minutos todavía son más impactantes si se recuerdan tres homicidios que se cometieron en este mismo entorno del barrio Delicias, en la calle Don Pedro de Luna, en la avenida Madrid y en la calle Lastanosa en junio de 2022, en febrero de 2023 y en marzo de 2024, respectivamente. Junto a las muertes de la calle Antonio Mompeón Motos y de la calle San Rafael conforman un pentágono de 2,5 kilómetros de perímetro cuyo recorrido se completa en 35 minutos, según las mediciones de Google Maps. Es el pentágono de la muerte. Es el pentágono del crimen”.

El alarmismo en sucesos no es un asunto baladí: tiene consecuencias reales. El miedo condiciona la forma de vida. Hace que cerremos con llave. Si escuchamos constantemente, en televisiones y radios, que hay robos y ocupaciones en la playa, iremos inmediatamente a poner una alarma en nuestra segunda residencia en Cambrils o Sagunto, aunque cueste 49,99 al mes. Los nostálgicos del pasado dicen que antes no se cerraba con llave. Falso. En los 80 y 90, en Zaragoza y en el resto de España, había que poner a los coches un cepo metálico de los pedales al volante si se quedaban en la calle. Hoy no veo ninguno. Y en los parques crecían como rebollones las jeringuillas usadas. Hoy tampoco se ven. Desde luego, ni en 1965 ni en 1985 se vivía mejor que en 2025.

Las tasas de homicidios de Aragón y de España están entre las más bajas del planeta, en el mejor momento de la historia. Por comparar: en 2024 hubo en España (con 49 millones de habitantes) 348 homicidios. ¿Son muchos? En California (con 39 millones) hubo 1.666 en 2024, y es uno de los lugares más ricos del mundo. Y no quiero compararlo con países de América del Sur o África donde, independientemente de lo duro y conservador que sea su gobierno, las cifras son sensiblemente mayores porque la vida no vale nada. Entiendo que esto no consuele a los familiares y amigos de las personas asesinadas en una pelea de bar. Todas mis condolencias para ellos. Pero evitemos hablar del pentágono de la muerte y del pentágono del crimen al referirnos al barrio de Las Delicias.

Hay determinadas formaciones políticas que ganan creando alarma social y miedo. Me refiero, obviamente, a la ultraderecha. Y, por supuesto, hay determinadas formaciones que pierden con este estado de opinión: principalmente el centro derecha y el centro izquierda. No estoy en contra de que se informe de la realidad de los sucesos y se dé la edad y la nacionalidad de verdugos y víctimas. Como politólogo, también me gustaría, si fuera posible, que se añadiera su recuerdo de voto en las pasadas elecciones, su nivel académico, su decil de renta y si son aficionados al Real Zaragoza o no. Puestos a informar, que sea en todos los sentidos. Y que el Pentágono siga siendo únicamente la sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos que aparece en las películas.