Guridi
Durante mucho tiempo, los seres humanos, aterrados por las fuerzas que no entendían y sujetos al azar sus destinos, imaginaron que el azar era la voluntad de seres caprichosos, cuyas fuerzas y poderes les permitían manejar la naturaleza a su antojo. A esos seres les llamaron dioses. Y cómo el azar es incomprensible, las señales que los dioses mandaban a los mortales eran confusas y nadie se terminaba de poner de acuerdo acerca de qué significaban. Para atajar esas polémicas, a alguien se le ocurrió hacerse intérprete exclusivo de la voluntad de los dioses y, de paso, transmisor de sus poderes. Esas personas se llamaron gurús, brujos, sacerdotes o pontífices. La voluntad de los dioses se creía tan poderosa que gobernó naciones e imperios. Reyes, faraones, emperadores, tiranos y teócratas gobernaban “por la gracia de Dios” y sólo los dioses podían poner en cuestión su liderazgo. El resto de mortales acataban y se resignaban a no ser castigados por los caprichos del gobernante. Sigue leyendo →