Barañain
No sé mucho de los kurdos. Sé que son un grupo étnico indoeuropeo que vive en las montañas del Kurdistán, repartido entre Siria, Turquía, Irán e Irak, que constituyen una numerosa minoría -más de 30 millones de personas, la mayor nación sin estado-, que mantiene una prolongada tensión contra la dominación de sus vecinos, entre ellos los árabes, y que aunque son mayoritariamente suníes (con minorías chiíe, cristiana y yazidíe, religión sincretista preislámica) nunca han dado mucha importancia a su credo. También sé que viven pobres y carecen de acceso al mar, pero que sus tierras son generosas en petróleo -la mayoría de las reservas petrolíferas de Irak e Irán y la totalidad del petróleo sirio están en subsuelo kurdo-, y en agua, siendo esa potencial riqueza, sin duda, la causa de su desgracia.