El momento de los kurdos (con permiso de Obama)

Barañain

No sé mucho de los kurdos. Sé que son un grupo étnico indoeuropeo que vive en las montañas del Kurdistán, repartido entre Siria, Turquía, Irán e Irak, que constituyen una numerosa minoría -más de  30 millones de personas, la mayor nación sin estado-, que mantiene una prolongada tensión contra la dominación de sus vecinos, entre ellos los árabes, y que aunque son mayoritariamente suníes (con minorías chiíe, cristiana y yazidíe, religión sincretista preislámica) nunca han dado mucha importancia a su credo. También sé que viven pobres y  carecen de acceso al mar, pero que sus tierras son generosas en petróleo -la mayoría de las reservas petrolíferas de Irak e Irán y la totalidad del petróleo sirio están en subsuelo kurdo-, y en agua, siendo esa potencial riqueza, sin duda, la causa de su desgracia.

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Acusadores y acosadores

Barañain

A cuenta del caso Noos y la posible presencia de la infanta Cristina ante un tribunal, anda el país especulando estos días sobre quién se saldrá con la suya, si el juez Castro o el fiscal Horrach, hasta ayer íntimamente unidos en la instrucción de numerosas causas -con la corrupción como elemento central-, y ahora duramente enfrentados en torno a la imputación de la hermana del Rey. En los medios, un tropel de expertos sobrevenidos pontifican sobre las razones de uno y otro y apuestan por la preminencia de la llamada “doctrina Botín” o de la “doctrina Atutxa” en la decisión que finalmente adopte la Audiencia de Palma: es decir, si se librará la Infanta porque la mera presencia  de la “acusación popular” es insuficiente para justificar la imputación o si, pese a ello, las características de alguno de los delitos que se juzgarán permitirán que continúe su particular calvario procesal. 

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PODEMOS: la mejor baza del PP (Tercera y última entrega).

Barañain

En las dos entregas anteriores he comentado la recepción acrítica de Podemos por una parte de la izquierda española, deslumbrada más por el gesto que por el contenido programático del partido emergente. Justo es reconocer las excepciones de quienes se han atrevido a llamar a  las cosas por su nombre: “Sus rasgos ideológicos iniciales combinan en mayores o menores dosis recetas extraordinariamente simplificadas de neopopulismo, antieuropeísmo, anti-partidismo y antisistema, así como un izquierdismo maximalista aplicado sin muchos matices a todas las causas”, escribía José Ramón Montero (“Podemos como laboratorio político”).

http://elpais.com/elpais/2014/06/11/opinion/1402474591_271003.html

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Del gesto al programa (Segunda entrega)

Barañain

 Cuando se trata de “Podemos”, en lugar de entrar en el análisis concreto de sus propuestas, parece que muchos se conforman con contemplar, entre fascinados y apesadumbrados, el “gesto” que supone su irrupción en el panorama político  como expresión de hartazgo. En el seno de la izquierda -al menos, de la que publica su opinión en prensa-, predomina una recepción acrítica del discurso de esta nueva formación. Es muy representativo de esta actitud lo que escribía el sociólogo José Antonio Gómez Sánchez  (“De repente, un extraño: Podemos”), que se preguntaba  analizaba la composición y motivaciones de sus electores y candidatos, como “el resultado de la crisis y, también, de la incapacidad de las élites de la Transición para crear una economía innovadora y competitiva”.  http://elpais.com/elpais/2014/06/02/opinion/1401733423_094855.html

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Pablo Iglesias en tres vídeos

Barañain

En una entrevista en  El Huffington Post  a  Teresa Rodríguez  – segunda de los eurodiputados de la lista de Podemos-,  preguntada por las críticas recibidas  por su formación,  decía echar de menos “alguna que tenga contenido político hacia el programa o la propuesta, de modo que podamos generar un debate social que interese a los ciudadanos”, rechazando, por aburrido para estos,  el “estilo de dialogar con insultos y descalificaciones”. Y para dar una muestra de su dialogante estilo concluía que sus críticos “tienen motivos para estar rabiosos, es aquello de ‘ladran, luego cabalgamos’”. Tratar de perros a sus críticos, cuando apenas empieza su andadura parlamentaria, no parece augurar la conducta civilizada de la que presume. Algo así hizo en cierta ocasión Aznar (“la oposición ladra su rencor por las esquinas”) y no será necesario  recordar aquí las críticas que mereció. 

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La hora estelar de los oportunistas

Barañain 

Seguramente era inevitable que en un ambiente político tan degradado como el español la abdicación del rey Juan Carlos diera pie a una escandalera -no excesiva, desde luego, pero sí llamativa-, como la que contemplamos estos días. Un país más sosegado, menos propenso a la autoflagelación o al arrebato histérico, recibiría la sucesión en el trono como un signo positivo de normalidad institucional en un órgano clave como es la Jefatura del Estado. Sigue leyendo

Difícil panorama

 Barañaín

Una reciente declaración de Felipe González, que no descartaba una gran coalición como alternativa al resultado de la posible dispersión del voto tras las próximas elecciones generales, descolocó un tanto a los líderes actuales del PSOE. Entre otras cosas,  González también apuntó que la izquierda europea “no ha entendido bien ni la magnitud ni la dirección de la crisis», declaración que sin embargo no pudo desarrollar (y no porque  el expresidente se cortara -como si dijera “hasta ahí puedo leer”- sino por la torpeza de la periodista, sólo interesada en conseguir titulares efectistas). Tal reproche, sin embargo, no parece haber generado debate alguno en las filas socialistas.

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Segundas partes pueden ser mejores

Barañain

No es que uno sea un mitómano, pero formando parte de lo que se consideró la última generación del antifranquismo, cuya educación político-sentimental estuvo tan marcada por el  traumático final de la experiencia socialista chilena de Allende  en 1973 (me gustaría poder decir que “parece que fue ayer” pero es una eternidad el tiempo transcurrido) no podía resultarme indiferente la escena del traspaso de poder en Santiago de Chile del conservador Sebastián Piñera a la socialista Michele Bachelet, con Isabel Allende –flamante presidenta del senado- haciendo de maestra de la ceremonia.

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Navarra: rumba entre dos aguas

Barañain

No me refiero a la que  interpretaba el malogrado Paco de Lucía sino la que se empeña en bailar el PSOE en torno a la gobernabilidad de Navarra. Y llueve sobre mojado.

Tras  el último escándalo protagonizado por su consejera de Hacienda, la presidenta  Barcina, lejos de asumir responsabilidad alguna por lo ocurrido –tampoco  lo hizo cuando a ella misma  le pillaron cobrando dietas escandalosas de CajaNavarra-, ha sacado a pasear  el espantajo de ETA: ella no dimitirá, dice, “para impedir que se cumpla la hoja de ruta de ETA en la comunidad”.  Tampoco está por la labor de disolver y convocar elecciones.

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El PSC de Navarro devuelve los cumplidos al PSOE de Rubalcaba

Barañain

En el Consell Nacional extraordinario del PSC celebrado este último sábado se ha producido ya el primero de los efectos deletéreos de la Conferencia Política del PSOE del fin de semana anterior. Que no se hablara del tema catalán en ese cónclave socialista no quería decir que no se hubiera decidido ya dar un golpe de efecto que empezara a zanjar la crisis en la relación entre ambas organizaciones. Ya me temía lo peor viendo las lágrimas emocionadas de Pere Navarro ante los aplausos condescendientes del aparato socialista con ocasión del discurso de la andaluza Susana Díaz («te necesitamos, Pere») y cuando se enfatizaba, sin vislumbrarse la más mínima resistencia, que estaba descartada cualquier posibilidad de ruptura entre ambas organizaciones. ¡Y tanto que estaba descartada! ¡cómo que ya la única ruptura que iba a propiciarse  es la que afectara en su interior al PSC!

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