Ya llueve menos

Millán Gómez

Zapatero ha dado un golpe en la mesa y este perezoso PP no se lo esperaba. La remodelación en el Gobierno deja a Rajoy en una situación diferente a la de hace unos días. A partir de ahora, le tocará bajarse al barro y luchar. Cuando más convencido estaban en el PP sobre el fin próximo de Zapatero, el líder del ejecutivo ha respondido con dos derechazos: la consecución de un apoyo estable con PNV y CC que le permitirá agotar la legislatura y unos cambios gubernamentales “mejores” y con “mayor proyección pública”, en palabras, a micrófono abierto, de María Dolores de Cospedal y Javier Arenas. Lo reconocen desde la oposición. Por lo tanto, algo habrá hecho bien el Presidente.

Zapatero se carga dos ministerios menores y varios compañeros de Gobierno desgastados otorgando mayor poder al siempre eficiente Rubalcaba. El nombramiento de un político de la talla de Ramón Jáuregui permitirá que a partir de ahora la comunicación del Gobierno mejore cualitativamente. Asimismo, los guiños a la izquierda con la llegada de Rosa Aguilar y Valeriano Gómez permiten a Zapatero presentarse ante el electorado más progresista como un político más cercano a la gestión de la primera legislatura. Sigue leyendo

Silbidos mediáticos

Millán Gómez

No entiendo el revuelo montado ante los ya habituales silbidos y gritos contrarios al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cada 12 de octubre cuando se celebra el tradicional desfile militar. A esta “fiesta” puede ir quien quiera y si se juntan varios talibanes con un fin más o menos premeditado pues pasa algo similar a lo del pasado martes. Nadie parece darse cuenta de que los que silban, aún siendo una minoría absoluta, se convierten en mayoría pues hacen ruido. Obviamente quienes guardan un respetuoso silencio no son protagonistas. Cuanta más cobertura se le ofrezca a estos sujetos más ganas tendrán de repetir su papel anual como boicoteadores de una supuesta fiesta con dudoso fundamento.

A buen seguro, si la actitud de estos individuos no apareciese en los medios de comunicación cada mes de octubre cesarían en su actividad, y digo actividad pues ya hay que tener poca vida social, familiar y laboral como para consumir un día de asueto en una jornada de crispación y boicot. Mal que les pese, Zapatero, tras este 12 de octubre, no está ni más lejos ni más cerca de perder La Moncloa. Está exactamente a la misma distancia que antes. Llama poderosamente la atención la facilidad con que estos personajes se convierten en protagonistas de la actualidad informativa e incluso héroes para alguna cadena de talante tibiamente democrático que exige en plena emisión en directo a su propio equipo de realización, desconociendo que estaban con el micrófono abierto, que emitan los abucheos. Hay que reconocer que han tenido su día de gloria. Cada uno tiene sus aficiones, como se puede comprobar, pero ¡qué triste son las de algunos!

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Lecturas

Millán Gómez

Y ganó Tomás Gómez. El rebelde. El insurrecto. El que fue capaz de plantarle cara al aparato federal socialista y al presidente del Gobierno. Casi nada. Finalmente, por un estrechísimo margen de poco más de medio millar de votos, Tomás Gómez se impuso a Trinidad Jiménez, lo que supone una sorpresa importante. También nos encontramos ante, quizás, el primer revés duro a Zapatero dentro de las filas socialistas desde que hace diez años un joven diputado se aupara al frente de la secretaría general del PSOE. No tiene por qué producirse a corto plazo algún cambio abrupto pero sí hay materia para reflexionar.

Trinidad Jiménez es una política modélica en muchos aspectos. Nunca suelta improperios ni ofrece titulares hirientes contra sus contrincantes. La ciudadanía la respeta mayoritariamente y está bastante bien valorada incluso en círculos políticos distantes. Los medios de comunicación, salvo excepciones, la aprecian. En la cercanía gana por su educación, su dulzura y su sonrisa perenne. Es fácil trabajar con ella. En definitiva, una mujer a la que es difícil llevarle la contraria porque ofrece empatía y saber estar.

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Después del 29-S

Millán Gómez

El pasado miércoles, como todos ustedes saben, se celebró una huelga general en nuestro país. Como ya es costumbre, las valoraciones antagónicas y el baile de cifras sobre el seguimiento han sido el denominador común. Los organizadores se mostraron encantados de la vida y hablaron de un seguimiento similar a la peregrinación a La Meca, millón arriba, millón abajo; y el Gobierno, en su papel de “víctima” de la huelga, calificó la convocatoria como “desigual” y de “efecto moderado”. Es de agradecer que el Ejecutivo no se ensañase con los convocantes y alabase el buen comportamiento general de los sindicatos. Aunque también hay que decir que en sus valoraciones hay una clara intencionalidad política parar arrimar el ascua a su sardina y buscar puntos de encuentro en la deteriorada relación con los sindicatos tras la aprobación de la polémica reforma laboral.

Más allá de los bailes de cifras, preocupa la facilidad con la que la ciudadanía ha reconocido que tenía “miedo” a ser coaccionada por los piquetes. En un país democrático, situaciones de este estilo no deberían producirse. Vivimos en un Estado de Derecho desde hace más de treinta años. Los sindicatos tienen razones de sobra para protestar ante el Gobierno pero carecen de motivo alguno para tomarla contra quienes voluntariamente deciden no secundar la huelga. El comportamiento de quienes amenazan a los despectivamente llamados “esquiroles” es propio del fascismo. Hay que decirlo alto y claro. Y denunciarlo. Se han producido situaciones como la utilización de silicona en la cerradura de una tienda donde colgaba el cartel de “cerrado por huelga general”, lo cual demuestra empíricamente la capacidad intelectual de algunos. Situaciones de este tipo son inadmisibles. Aunque suene a perogrullada, que lo es, ante una convocatoria de huelga, los trabajadores tienen derecho a secundarla o mantener sus quehaceres laborales cotidianos. Así de simple. Mal que le pese a quienes defienden la democracia cuando les interesa políticamente.

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Responsabilidad versus inmovilismo

Millán Gómez

El PSOE sacará adelante los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE) tras un acuerdo con el PNV y, con ello, agotará muy probablemente la legislatura. Buena noticia para los socialistas y también para los nacionalistas vascos se pongan como se pongan las luminarias de guardia. El PSOE demuestra que tiene escasa capacidad de llegar a acuerdos con otras formaciones por causa de la crisis económica pero le resulta suficiente para pactar con los jetzales. Por su parte, la derecha nacionalista vasca consigue un botín suculento para el autogobierno vasco. Es obligación del Gobierno buscar acuerdos con otras formaciones y lo es también para el PNV y más cuando está en juego el autogobierno de Euskadi, la principal prioridad del ideario nacionalista. No se entiende dónde está el error. Ya hay que ser enrevesado para encontrar problemas donde no los hay.

Hay quien piensa que con este acuerdo el PSOE deja en una posición delicada al Lehendakari Patxi López. En este país ni el deporte nacional es el fútbol ni la fiesta nacional son los toros, lo que más gusta en España es criticar destructivamente. Eso sí, sin mover un dedo. La política es pacto y negociación y ambos partidos han sellado un pacto. Ni más ni menos. Buscarle peras al olmo en esta cuestión está bien porque se entretienen un rato cuando hayan terminado el sudoku del periódico. Pero nada más. Patxi López tiene un acuerdo con el PP para sacar adelante su programa en Euskadi pero eso no significa que en Madrid llegar a acuerdos con el PNV sea pecado. Es más, los propios socialistas vascos apoyaron las cuentas presupuestarias de Ibarretxe y los jetzales han hecho lo mismo, como perfectamente desconocen los “intelectuales” más destacados del panorama mediático.

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Así, tampoco

Millán Gómez

La crisis diplomática de Melilla se ha atajado ya hace unas semanas. Recordarán que en pleno agosto, en el paso fronterizo de Beni-Enzar, nueve mujeres policía españolas sufrieron el trato vejatorio por parte de ciudadanos marroquíes con la connivencia y el apoyo implícito de la autoridades marroquíes. Estas mujeres fueron atacadas verbalmente y su rostro fue publicado en carteles que trataban de denigrarlas e intentar, de este modo, que optaran por cambiar de destino para así apuntarse una victoria moral. No lo consiguieron. De hecho, ninguna de ellas pidió cambiar su puesto de trabajo para otro destino. Su actitud fue de una profesionalidad ejemplar e intachable.

Pues bien, ese político de digestión lenta llamado Mariano Rajoy se ha enterado ahora que allí había un problema de más o menos envergadura, quizás de menor importancia que la que le dio Esteban González-Pons y mayor de la que consideró el Gobierno central. Era pleno agosto y la mayoría de los políticos estaban de vacaciones. No hubiese estado de más una visita o alguna declaración más clara por parte de algún miembro del Gobierno. Por parte de la oposición, la actitud fue de gran demagogia ya que visitaron más Melilla en unos días que en varios años. Pons, Aznar y Rajoy se han ido sustituyendo para hacerse la foto y quedar ante los melillenses como los salvadores de las esencias patrias aunque cuando estuvieron en La Moncloa no movieron un dedo, como reconoció implícitamente Pons en una rueda de prensa en el mes de agosto.

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Unidad, silencio y trabajo

Millán Gómez

Tal y como era previsible, eta anunció un «alto el fuego» el pasado domingo. Así, sin adjetivar. En una nueva concatenación de subordinadas, la organización terrorista comunicó el cese de las «acciones armadas ofensivas», lo cual implícitamente contradice la vieja teoría etarra según la cual ellos responden a la «ocupación imperialista española». Frente al «alto el fuego permanente» de 2006, esta nueva tregua no transmite ningún concreción temporal. Esta diferencia denota una voluntad de «lavarse las manos» ante la opinión pública general y entre sus cada vez más ínfimos seguidores. Este «alto el fuego» llega casi medio año después de que la camaleónica Batasuna y la mal llamada izquierda abertzale reclamaran el fin de la violencia. A su manera, pero lo demandaron.

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De sueños y referentes

Millán Gómez

Como diría ese maestro llamado Gila, les voy a contar mi vida. Los más fieles recordarán mi artículo cuando falleció Carlos Llamas. Me he criado escuchando la Cadena SER en general y los deportes de esta emisora muy particularmente. El Larguero, Carrusel Deportivo y SER Deportivos han sido pieza indispensable de mis costumbres cotidianas hasta límites sorprendentes. Desde pequeñito he cenado a las nueve de la noche, ni un minuto más ni un minuto menos. Justo después de SER Deportivos. Pasadas las 20.25 dejaba los deberes escolares a un lado y escuchaba ya la desconexión local sobre la información relativa a Galicia. Y esto mismo lo puedo decir de El Larguero. Al igual que SER Deportivos Lugo que empieza a las 15.10. Mis padres me pedían que me acostase para estar fresco al día siguiente pero era incapaz de dormirme sin escuchar El Larguero. Por eso mismo, metía mi pequeña radio debajo de la almohada y escuchaba el programa de forma digamos clandestina. Yo creo que mis padres muchas veces se daban cuenta porque lo de disimular nunca ha sido lo mío pero veían que era una batalla perdida y que quizás cuando una persona tiene una motivación es mejor fomentarla. Así lo han hecho siempre. Durante los fines de semana he escuchado muchos días el Carrusel Deportivo entero, es decir, desde que empezaba hasta que finalizaba segundos antes de que los primeros acordes de la sintonía de El Larguero. Porque tú eres el mejor escuchando el transistor.

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Defensa animal e identidad

Millán Gómez

El Parlament de Catalunya ha decidido por mayoría absoluta prohibir las corridas taurinas en aquella comunidad autónoma. Después de años de debate, a partir de 2012 no se podrán celebrar corridas en las plazas catalanas. Todo ello, como era de esperar, ha provocado una gran controversia pues más allá del debate ético o más o menos a favor del derecho de los animales se ha suscitado un enfrentamiento que concierne a aspectos más identitarios y simbólicos que propiamente éticos. Así, por parte de la derecha política se ha querido ver como un nuevo capítulo en la supuesta aniquilación que el nacionalismo catalán con el apoyo explícito o implícito de los socialistas pretende realizar contra todo aquello que huela a España. En cambio, defensores de la práctica taurina y asociaciones antitaurinas han mostrado sus puntos de vista con un componente mayoritariamente ético y no tanto influido por la política propiamente dicha. Fuera de la clase política, no existe tal catarata identitaria como sí pretenden fomentar nuestros representantes soberanos.

Como en todo, hay opiniones para todos los gustos. La condición de gallego de un servidor dificulta su afición a los toros. En mi tierra tan solo se han celebrado ocho corridas taurinas durante el último año. Me aborrecen. Son una tradición anacrónica y humillante para el animal. Además, siento un profundo miedo por la integridad física del torero y del toro. No lo puedo evitar. Mi posición favorable a la prohibición no impide mi sentimiento de tristeza para quienes aman de forma bienintencionada esta tradición y lo sienten como propio. De todos modos, a la hora de tomar decisiones políticas debemos ser lo más objetivos posibles y obviar el componente sentimental que es intrínseco a la condición humana.

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Una década de Zapatero

Millán Gómez

Se cumplen diez años de la llegada de Zapatero a la secretaría general del PSOE. Cuatro años en la oposición durante la legislatura más conservadora desde la Transición y seis años ya en La Moncloa. Su aparición pública fue sorprendente y sirvió de revulsivo paro un partido que tras la victoria por mayoría absoluta de Aznar unos meses antes y, por consiguiente, la derrota de Almunia estaba sumido en su peor momento desde la llegada de la democracia. La derecha estaba crecida por su apoyo electoral y el socialismo estaba falto de un referente claro y con una notoria división interna. No en vano, se presentaron cuatro candidatos para liderar al PSOE: el favorito José Bono, Matilde Fernández, la populista Rosa Díez y el propio José Luis Rodríguez Zapatero.

Zapatero tiene bastantes virtudes pero una especialmente le ha servido para labrar una exitosa carrera política y no es otra que una confianza en sí mismo fuera de toda duda. Lo ha demostrado continuamente. Una autoconfianza que le ha permitido mostrar su valentía a la hora de tomar decisiones. Un ejemplo claro fue su decisión en 2004 de no aceptar ser presidente del Gobierno en caso de no ser la lista más votada. Más de uno se llevó las manos a la cabeza. Su apuesta por el autogobierno catalán, por el fin de eta a pesar de la crispación social y sacar adelante medidas progresistas como la legalización de los matrimonios sexuales han sido claros ejemplos de un reformismo valiente que sería imposible de comprender si quien las ejecuta no es alguien decidido y desacomplejado.

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