Navarra, plural y compleja

Millán Gómez 

 

Navarra, por una u otra razón, ha ocupado un papel central en la actualidad informativa de esta semana. En primer lugar, Unión del Pueblo Navarro (UPN), hasta hace unos días marca del Partido Popular (PP) en la Comunidad Foral, selló oficialmente la ruptura del acuerdo con su hermano mayor, que databa de 1991. Por otro lado, eta volvió a acaparar la información con su atentado del jueves en la Universidad de Navarra, poco tiempo después de que la Policía detuviese al “Comando Nafarroa” abortando, así, los planes violentos de esta facción etarra. Sobre este último tema, lo único que hay que decir es que ojalá detengan hoy mejor que mañana a los responsables del enésimo atentado de eta. También, los medios de comunicación harían un gran favor a la causa si, por una vez, dejasen de especular sobre si esta acción es consecuencia directa de las detenciones antes mencionadas o si existen motivos de mayor peso. No especulemos, como bien dijo el Ministro del Interior. Eta atenta porque es el único medio con el que cuenta para mostrarse fuerte cuando más débil está. Punto y pelota, que diría mi hermana.

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Inmigración y voto en las elecciones del 9-M

Ignacio Urquizu 

Tras las elecciones generales del 9-M, el Partido Socialista decide introducir algunos cambios. Entre éstos, destaca la renovación en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, donde Jesús Caldera da paso a Celestino Corbacho. Este cambio implica un discurso distinto en materia de inmigración. Podríamos pensar que esto es producto de un desgaste electoral. Es decir, que la anterior política de inmigración resta votos al Partido Socialista. Pero, ¿es realmente así?

Si realizamos una simple regresión entre las ganancias y pérdidas electorales del Partido Popular por provincias y el aumento de inmigrantes entre 2004 y 2007 en estos lugares –ver Gráfico 1-, veremos que en aquellas circunscripciones donde más inmigrantes llegaron, más votos ganó el PP. No obstante, de datos agregados no podemos inferir siempre comportamientos individuales. Es decir, esto no implica que los votantes castigaran la política de inmigración del Partido Socialista. Pero esta relación estadística nos presenta un puzle intrigante.   

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Defensa apasionada de mi abuela (y otras personas mayores)

Aitor Riveiro

Desde pequeño la información meteorológica ha tenido una relevancia especial para mí. Quizá el único momento del día en el que en la cocina de la casa de mis abuelos se guardaba un silencio sepulcral era después del “parte”, cuando aparecía en Televisión (sólo había una, aún hoy lo parece) “El Hombre del Tiempo”. Recuerdo aquellas larguísimas previsiones que abarcaban varios días, informaban de los vientos con todo lujo de detalles y de las inimaginables, aún hoy para mí, olas de 5 a 7 metros, la marejadilla, la mar gruesa,… y el sempiterno Anticiclón de las Azores, que sigo sin saber qué demonios es.

Durante los larguísimos veranos de la infancia que pasé allí, Maldonado y Montesdeoca ayudaban a mi familia en sus labores diarias. Si al día siguiente iba a lucir el sol tocaba segar o, si la hierba ya estaba seca, empezar a empacar; si llovía, lo mejor era aprovechar la jornada para arreglar las uñas de los animales, inseminar alguna vaca,… El buen tiempo no significaba entonces lo mismo que hoy, porque un día lluvioso de mediados de julio podía devenir en un divertidísimo paseo en tractor por un campo embarrado (paseo para mí, que para mi tío era un curro).

Mis recuerdos de entonces son difusos, pero me ha quedado la manía de prestar atención a la información meteorológica, aunque sea de forma inconsciente. Quiero decir que no la escucho, pero la oigo, y que cuando “el (o la) del tiempo” dice algo que desentona, yo lo proceso. Por ejemplo, el domingo pasado, justo cuando salía de casa, con las llaves en la mano y la chaqueta a medio poner, a mitad de camino de la puerta, “la del tiempo” de TVE (¿existe otro?) dijo que el invierno “se había instalado definitivamente” en España. Con dos meses de antelación, ni más ni menos.

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Manifestación artificial

Millán Gómez

 

Este pasado lunes, el diario ABC dedicaba parte de su editorial y dos páginas del interior del periódico a la situación idiomática en Galicia. La información se centraba en la manifestación convocada el pasado domingo en A Coruña por la Mesa por la Libertad Lingüística en contra de la supuesta imposición de la lengua gallega. El análisis no podía ser más disparatado. Anunciaba a bombo y platillo burradas del calibre de que en Galicia la gente tiene miedo a hablar y que no dicen su nombre por temor, que sólo se editan libros en gallego y que los jóvenes de esta tierra tienen un conocimiento superficial de la lengua castellana. Así, para ir abriendo boca.

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Oponerse no vale para nada

Aitor Riveiro

Las leyes presupuestarias que cada año aprueban los parlamentos en las distintas administraciones del Estado son los más importantes, o eso se ha dicho siempre. Prueba es que, excepción hecha del Debate sobre el estado de la nación, los Presupuestos Generales del Estado y sus hermanos pequeños autonómicos reciben siempre una gran atención por parte de los medios de comunicación y los gobiernos dedican semanas a recibir los apoyos necesarios para sacar adelante sus cuentas.

Sin estas leyes la nación es ingobernable. Marcan las prioridades de los distintos gobiernos y, analizándolos, los ciudadanos podemos dilucidar cuáles son las intenciones reales de quienes deciden por nosotros en las instituciones públicas. Así, un presidente de una comunidad autónoma puede desgañitarse en un mitin alabando la política social de su ejecutivo o anunciando que, esta vez sí, la partida destinada a I+D+i pone a su región al nivel de los países más avanzados en la materia; pero cuando se echan cuentas, uno descubre la realidad.

Desde siempre se ha dicho además que el debate presupuestario es uno de los más propicios para hacer oposición. Son tantas las partidas y tanto el dinero a invertir que el partido que no gobierna tiene munición de sobra para atacar al contrario y para desenmascarar sus pecados. En tanto en cuanto que los presupuestos suelen tener una gran repercusión mediática (y real), es un momento óptimo para aquellos que, por diversas cuestiones, tienen muy difícil cumplir con su cometido de oposición.

Todo el mundo está de acuerdo. ¿Todos? ¡No! El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha decidido que para solucionar la crisis el partido que dirige no va a hacer oposición en aquellos lugares donde no gobierna. O eso nos quiere vender.

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¿Crisis del sistema educativo?

José Saturnino Martínez García

Cada vez que se habla de Educación en España es para señalar que la situación es desastrosa. Pero sin vivir en el mejor de los mundos posibles, la situación no es tan negativa como se dice.

Los nefastos resultados de PISA (comparación internacional de rendimiento educativo), no son tan nefastos. Lo que es penoso es que en España la mayor parte de los comentaristas de estos datos no sepan diferenciar entre número ordinal y número cardinal. Imaginemos un grupo de cuarenta personas que miden 1,72 cm. como media (y 0,1 cm. de desviación típica, es decir el 95,5% mide entre 1,52 cm. y 1,92 cm.) y encontramos a alguien que mide 1,715 cm. Nos escandalizamos y decimos que esta persona es un pigmeo, porque entre  las 40 del grupo, está en el puesto 20 de ranking de estatura… Esta estupidez es la que se sostiene continuamente con los datos de PISA (la puntuación media está en torno a 500 y la desviación típica de 100, la puntuación de España, según la prueba es de 488, 480 y 461). Además, ese supuesto pigmeo es hijo de padres con estatura menor a la media. Es decir, no se comenta tanto que España es el tercer país de la OCDE, tras Corea del Sur e Irlanda, en el que más ha mejorado el nivel educativo de la generación de los hijos en relación con el nivel educativo de los padres, y que cuando se corrigen los datos por las diferencias educativas y económicas, España mejora sensiblemente. Tampoco se dice que tenemos menos alumnos con nivel bajo de rendimiento en Ciencias, que países como Noruega, Francia, EEUU, Italia o Luxemburgo. Y si se afirma que parte de nuestro problema educativo es debido a nuestro atraso secular, son muchos, especialmente entre la derecha, los que piensan que se está echando la culpa a las familias. Pero obviamente esto no es cierto, pues los resultados educativos de los hijos en España son mejores que los de sus padres, lo que prueba el esfuerzo de las familias; eso sí, no tan buenos como para acabar con siglos de analfabetismo popular fomentado por la desidia del Estado y el elitismo de la Iglesia, que casi monopolizaba la escolarización en España hasta los 70.

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El Gobierno salva los presupuestos

Millán Gómez

 

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) simbolizan anualmente los apoyos parlamentarios de los que goza el Gobierno central. El Ejecutivo socialista cuenta con mayoría simple y necesita el voto favorable de diputados de otras formaciones para sacar adelante las cuentas. Además, los PGE constituyen el principal acontecimiento del comienzo del curso político. Las cuentas para 2009 son, si cabe, más importantes que en ocasiones precedentes debido a la problemática situación económica que vivimos.

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Muy buenos días a todos

Ceferina 

Hace mucho tiempo que no aparezco por aquí a contarles algo, aunque les sigo leyendo todos los días, porque tengo una afición a este Debate Callejero que no creo que se me quite ya nunca. Me parece como si les conociera a todos ustedes, aunque hay algunas personas nuevas pero que después de escribir una temporada seguida, ya parecen como viejos conocidos, como ese señor don Lezo, o ese otro don Sicilia, o don Teoura. En cambio, hay otras que ya no escriben, como aquel señor tan simpático y que escribía tanto y tan bien, don Jon Salaberría, y desde luego don A Verlas Venir, que ya me enteré que tuvieron una pelea muy gorda y que don A Verlas se enfadó mucho. A mí me da mucha pena que esos señores ya no escriban, o doña Devagar, y con lo de las peleas parece mentira que se comporten ustedes como críos, casi nunca es nada tan importante como para romper una amistad o un sitio como este donde ustedes lo pasan tan bien y donde se aprende tanto, todas esas peleas se las acaba llevando el viento, sólo los chavales las guardan dentro como si fueran importantes. Pero ustedes ya no son chavales.

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España no se rompe; el PP sí

Millán Gómez

 

Esta semana se ha producido la enésima fractura en el seno del Partido Popular. El viejo fantasma de una supuesta desunión en la izquierda que agitaba la derecha antiguamente resulta ahora muy complicado de defender. La razón es bien sencilla: el PP está en la oposición y es en esta situación cuando los problemas florecen con mayor intensidad. Cuando una formación política ostenta el poder, las discrepancias internas se disimulan con mayor facilidad y siempre prevalece la sensación de que si son ellos quienes tienen la responsabilidad de gestionar los problemas de los ciudadanos será que no les irán tan mal las cosas.

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El pacto que no será

Barañain

Parecía que el ejemplo americano -la puesta en escena común de demócratas y republicanos frente a la crisis-, podía cundir entre nosotros. El pasado fin de semana se informaba de que el líder del Partido Popular sopesaba  muy seriamente la idea de ofrecer al Gobierno la firma de un gran pacto en política económica, para “infundir confianza”,  que incluiría la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2009, previa redefinición de los mismos.

El lunes, era el presidente Zapatero quien anunciaba su intención de convocar a Mariano Rajoy  para hablar de la crisis. Paralelamente, desde el Gobierno se volvía reclamar a Rajoy “sentido de Estado” al hilo de las descalificaciones recibidas tras la enfática declaración del Presidente sobre su confianza en la solvencia de nuestra sistema bancario. El martes, la prensa enfriaba cualquier optimismo. Al parecer, Zapatero y Rajoy hablarán de la crisis pero sin expectativa de pacto. Por el lado del Gobierno, Solbes se encargaba de definir las líneas rojas del presupuesto, lo “irrenunciable” del mismo, mientras que a Rajoy eran sus barones más combativos los que le habrían presionado contra cualquier veleidad colaboracionista.

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