¡¡Mariano!!

Ignacio Sánchez-Cuenca 

 

Tras la segunda victoria consecutiva de Zapatero en las elecciones generales de marzo de 2008, el Partido Popular supo aprovecharse de la falta de reflejos del Gobierno ante los signos cada vez más evidentes de que la desaceleración económica era mucho más profunda de lo que se había previsto inicialmente. El Presidente se metió él solito en un tira y afloja absurdo con parte de la opinión pública y publicada a propósito del uso del término “crisis”. Tuviera o no razón, Zapatero parecía más preocupado por asuntos semánticos que por reaccionar ante las malas noticias económicas. Falto de una estrategia coherente, el Gobierno se dedicó a aprobar una serie deslavazada de medidas parciales que no consiguieron transmitir la sensación de un plan creíble de acción.

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La suerte moral y el juicio histórico, o más sobre la guerra civil y la responsabilidad

 Alberto Penadés  

 

La moral es una cuestión difícil, bien lo saben los filósofos. Que me perdonen éstos si saco de la memoria de mis años de estudiante un problema que me interesa para complicar un poco la cuestión de los juicios históricos, morales y jurídicos.

 

Se trata de la fortuna o suerte moral. La manera en la que la suerte interviene en el juicio moral  puede pensarse de dos modos. De una parte, existen acontecimientos más o menos fortuitos o arbitrarios que pueden determinar el valor moral del carácter de una persona, u orientar sus decisiones de manera que nos haga juzgarlas de uno u otro modo. A veces pensamos cosas como “qué habría hecho yo en caso de haberme encontrado en cierta situación terrible que ahora juzgo moralmente, cuando mi ausencia puede que haya sido arbitraria”. A los filósofos les gusta figurarse ejemplos como el de un nazi destinado a hacer carrera pero que decide emigrar a Sudamérica por motivos personales en 1933 (el ejemplo, creo recordar, es de Thomas Nagel). De otra parte, en un sentido más profundo, los juicios morales sobre actos individuales parece que dependen un poco de juicios, como si dijésemos, morales, sobre la vida de un individuo, su integridad, su lugar en el mundo… Y la conexión entre unos y otros puede ser fortuita, al menos en el sentido de imprevisible. Me explicaré. Según recuerdo, Bernard Williams plantea  lo que podemos llamar el problema de Gauguin: éste abandona su casa, dejando mujer e hijos en la pobreza, y se embarca hacia Tahití; allí se convierte en un maestro de la pintura. ¿Y si hubiera fracasado? Nótese que aquí el problema no es que podría haberse roto un brazo o ahogado en el mar, sino que el proyecto de convertirse en un pintor, de hacer prevalecer el genio, triunfar sobre las limitaciones propias e impuestas, mantener la inspiración, darse a conocer y ser reconocido, es algo cuyo fin estaba indeterminado, sin que por ello deje de ser responsable el autor. Si hubiera fracasado sería un borracho que abandonó a sus hijos, al llegar a ser Gauguin entendemos que había un motivo para hacerlo; nunca habría sido Gauguin sin el viaje a Tahití.

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El populismo y la crisis

Lobisón

En un reportaje publicado en El País el día 2, el profesor Gerardo della Paolera, presidente emérito de la Universidad Americana de París, se mostraba preocupado por las consecuencias políticas de la crisis global en América Latina: “Hay una fuerte relación directa entre la situación económica y el auge del populismo”, decía.

 

Nadie puede discutirlo después de ver a Rajoy manifestar su temor de que ZP aprovechara la crisis para regalarles dinero a sus amiguetes banqueros, su solidaridad con quienes trabajan en el ejercicio de su libertad —no se sabe lo que piensa de quienes trabajan porque no les queda otro remedio— y su repudio de los especuladores. Sin que por cierto nadie se diera por aludido en el PP valenciano, balear, murciano o madrileño.

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Un gran paso adelante

Padre de Familia

 

El mismo título vale tanto para calificar la detención de Txeroki ayer como para valorar la Cumbre del G-20 del pasado fin de semana. Por supuesto la neutralización del jefe “militar” de ETA es un gran paso hacia la descomposición de la banda, especialmente dado su historial de radicalidad máxima y violencia extrema, porque todo parece indicar que es el responsable de los dos fallecidos en la T-4 y -directamente- del asesinato de los dos guardia civiles de Capbreton. Ahora bien, sería prematuro lanzar las campanas al vuelo: inmediatamente ha empezado a circular el nombre de su posible sucesor y de seguro tendremos que lamentar otras acciones de ETA antes de podernos librar definitivamente de esta lacra.

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Deconstructing Aguirre

Sicilia

Esperanza Aguirre, presidenta con mayoría absolutísima de la Comunidad de Madrid, es sin duda una de las más prominentes figuras del panorama político actual. Sin embargo, no descolla porque haya unanimidad respecto a ella, sino más bien por lo contrario. Levanta pasiones y es muy difícil encontrar a alguien a quien le pueda dejar indiferente.

 

Algunos de sus correligionarios ven en La Presidenta -como tituló, sin rebozo alguno, a su autobiografía- a una líder de presente y de futuro. Futuro que para más de uno tarda demasiado.

 

La paciencia y el decoro son dos útiles virtudes que ni a Esperanza ni a sus seguidores adornan. A Don Mariano Rajoy le recorre un escalofrío la espalda cada vez que La Presidenta le declara su incondicional lealtad. No debe haber olvidado los meses posteriores a marzo de 2008 ni el pre-congreso Popular que le prepararon entre una y otros.

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La utilización nacionalista del fútbol

Millán Gómez

 

Ayer se vivió un nuevo capítulo de la utilización del deporte como argumento político. De este modo, 165 futbolistas vascos y navarros (la mayoría de los medios hacían suyo el lenguaje nacionalista según el cual los navarros, por lo visto, también son vascos) firmaron un manifiesto, redactado exclusivamente en euskera, en el que declaraban que no disputarán el partido contra Irán de estas navidades si no juegan bajo el nombre de “Euskal Herria”. Los partidos navideños de selecciones autonómicas se han convertido, desde hace años, en costumbre. Así, grupos nacionalistas, en su mayoría, y grupos autonomistas o simplemente que les gusta el fútbol o se sienten más identificados con su comunidad que con España, en su minoría, acuden a estos partidos de exaltación identitaria. Las formaciones nacionalistas acuden raudos y veloces a hacerse la foto y, de paso, recaudar algún voto de camino al estadio.

 

El escrito viene apoyado por 165 futbolistas en activo y retirados de origen vasco y navarro. Todos los allí firmantes son naturales de algunos de los siete territorios que, según los nacionalistas vascos más integristas, forman “Euskal Herria”: Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Navarra, Navarra Baja, Labort y Sola, estas tres últimas ya en territorio francés. El concepto “Euskal Herria” es el utilizado por los nacionalistas vascos en su versión más reivindicativa y también por parte de la izquierda abertzale y la organización terrorista eta. La selección de Euskadi juega estos amistosos desde hace 70 años y nunca bajo la denominación de “Euskal Herria”, excepto el año pasado que disputó un encuentro ante Catalunya donde se vivió un auténtico mitin político.

 

Euskadi tiene las fronteras que dictamina la ley. Euskal Herria, entendida de un modo literal como “Pueblo Vasco”, incluso podríamos considerarla como una expresión romántica. El problema radica en que ha sido utilizada como trampa para mostrar las aspiraciones anexionistas de los más exacerbados nacionalistas vascos. Euskadi es una nación, desde el punto de vista político y cultural, y así lo he defendido siempre. También creo que debería ser prioridad del Gobierno Vasco fomentar el uso del euskera ante su desértica presencia entre una importante capa de la sociedad vasca. Eso sí, sin crear guetos ni barreras entre ciudadanos por cuestiones idiomáticas. También estoy radicalmente en contra de que por defender las supuestas siete provincias vascas a uno se le relacione, sin matiz alguno, con “el colectivo proetarra”, como hizo ayer el inefable Hermann Tersch en TeleEspe. Pero lo que no entiendo es el constante empleo del deporte como forma de hacer política, así como el victimismo, el empleo del chantaje como arma política y la insatisfacción eterna de los nacionalistas.

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Camelos de hogaño (II)

Andrés Gastey

Continuando con la crestomatía de camelos contemporáneos, me adentro hoy en aguas procelosas para hablarles a ustedes de la diversidad.

 

La vida es diversa. Nos gusta la diversidad, que cae tan cerca, ortográfica y conceptualmente, de la diversión. Asociamos la variedad, o las varietés, al entretenimiento, y decimos con convicción que en la variedad está el gusto.

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Hoy hace dos años. ¡Feliz cumpleaños!

TODOS LOS ARTICULISTAS DEL SEGUNDO AÑO DE DEBATE CALLEJERO

Aitor Riveiro
Dos años y todavía no hemos arreglado el mundo. Y mira que contamos en Debate Callejero con mentes preclaras, inteligencia colectiva para dar y tomar, comentaristas de lujo que saben de energía, política nacional, política internacional, geoestrategia, economía, sanidad, educación, demoscopia, literatura (de la buena y de la barata), fútbol y Rock&Roll. Pero nada, no hemos conseguido influir lo más mínimo en lograr que el planeta sea un lugar más apacible para seres humanos y demás fauna.
Sin embargo, no son dos años tirados por la borda o desperdiciados. En todo este tiempo hemos pasado (yo por lo menos) muchas más horas en Debate Callejero que en muchas otras páginas de Internet; he leído más en profundidad muchos artículos de este ‘blog’ que los reportajes de los mejores periódicos de este país; he aprendido más gracias a los comentarios que se hacen en DC que en muchas tertulias de radio o televisión.
Muchos gurús de la nueva era de la comunicación predicen para 2009 el final de eso que llaman la blogosfera en una suerte de ‘big crunch’ que acabará con la inmensa mayoría de los blogs de Internet. No creo que pase con Debate Callejero, donde lo importante no es la relevancia, tener muchas o pocas visitas, más o menos comentarios. Pero si pasara, sería una auténtica lástima y yo no sabría que hacer por las mañanas mientras desayuno.
Espero veros a todos aquí dentro de un año.

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La guerra civil, las responsabilidades individuales y una calle para Melchor Rodríguez

Alberto Penadés

 

Los fascistas no hicieron demasiados esfuerzos por ocultar sus crímenes, salvo tal vez en el caso de Gernika. Cuando al general Yagüe, que tiene calle en Madrid, le preguntó un periodista si era cierto que había fusilado a dos mil personas en Badajoz espetó un “no habrán sido tantos”. Incluso hay fotografías de las hileras de cadáveres. Y es al menos verosímil que Franco subrayara en público que no se detendría ante nada al ser preguntado si no habría que fusilar a media España para poder cumplir sus planes: “he dicho ante nada”.

 

Otros no han sido tan francos. Muchos de quienes se adhirieron al movimiento comunista internacional, supongo que la inmensa mayoría, necesitaban poder negar sus crímenes, en España como en la URSS. Así, lo más frecuente es que los asesinatos cometidos en la retaguardia republicana, además de combinarse con acusaciones pseudo-justificatorias que no se detienen ante el ridículo,  se atribuyan sobre todo a los anarquistas o a turbas incontroladas.  De todo eso hubo, naturalmente, pero también escuadrones de la muerte tan bien organizados como cabe esperarse, y con vínculos de obediencia con organizaciones políticas tan disciplinadas como el partido comunista. El ejemplo más extremo son las matanzas de Paracuellos.

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Objeción de conciencia: la última coartada

Barañain

Ha sido noticia días atrás el nacimiento en un hospital público sevillano del primer niño concebido al amparo de la Ley de Reproducción Asistida mediante un proceso de selección genética de embriones que permitirá salvar la vida, previo trasplante celular, a su hermano grave e incurablemente enfermo.

Los obispos se lanzaron en seguida al ataque, con la piedad y contención que les caracteriza, porque para lograr que viniera al mundo un ser genéticamente compatible con el hermano desahuciado y a salvo de su enfermedad, “se  ha privado de su derecho a la vida a  sus hermanos” en alusión a los embriones descartados. La respuesta obvia, de los afectados y de la inmensa mayoría de la gente es cuestionar esa moral que pretende anteponerse al legítimo interés de unos padres por salvar la vida de su hijo, del hijo realmente existente.

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