Ardores guerreros

Carlos Hidalgo

Escribo mientras Santiago Abascal presume de estar ya en Ceuta, donde el líder de Vox, seguramente, haga una de sus representaciones marciales y se intente disfrazar de algo que nunca ha sido: un militar.

El vecino Reino de Marruecos tiene algunos problemas internos. Aparte de la pobreza y la desigualdad que lo atenazan desde hace demasiado tiempo, Marruecos también se enfrenta a una crisis económica y sanitaria, como el resto del mundo. Esto ha elevado la tensión en el reino alauita, con tímidas manifestaciones contra la corrupción que han sido enérgicamente reprimidas. Sigue leyendo

Islas de basura

Marc Alloza

«A menos que esté muy equivocado, esta invención resultará importante en el futuro», anotó el 11 de julio de 1907 Leo Baekeland inventor del plástico. Se puede decir que tuvo razón y tuvo la suerte de comprobarlo por sí mismo generando una nueva fortuna con su descubrimiento.

Se calcula que cada año se vierten del orden de 13 millones de toneladas plásticos a los mares. Dado que el proceso de degradación del plástico puede llegar a los 500 años, es posible que alguna de las fabricaciones de baquelita originales de Leo Baekaland siga surcando los mares contra viento y marea. Sigue leyendo

Vuelven el drama y la acción al PSOE

Carlos Hidalgo

Tras el desastroso resultado de las elecciones madrileñas para el PSOE-M, la federación más disfuncional de los socialistas vuelve a estar en proceso de reinventarse y, posiblemente, empeorar. Y a la vez, se abre el melón de las primarias en Andalucía, donde puede que Pedro termine de consumar su duelo contra Susana Díaz o ésta resista como líder del cada vez más marchito PSOE andaluz.

En el caso de Madrid, como suele ser lo habitual, el panorama es entre desastroso y desolador. El primer impulso del que fuera secretario general del PSOE-M, José Manuel Franco, fue no tomar ninguna decisión. De hecho, antes de la reunión de la ejecutiva regional, se filtraron a la prensa las conclusiones de ésta. Y es que desde que Franco era secretario general, las ejecutivas no sometían sus decisiones a votación sino que simplemente se discutían por encima, pero todas las decisiones se daban ya por tomadas. Sigue leyendo

En ausencia de…

Juanjo Cáceres

¿Lo escuchan? Es el silencio. El silencio que deja la marcha de Pablo Iglesias. Pero la voz que ahora se vuelve silente no es aquella que alertaba del fascismo, fácilmente sustituible por cualquier otra en un contexto de expansión del mensaje de la ultraderecha, sino aquella otra capaz de arrastrar millones de votos hasta convertir la democracia española en un sistema realmente pluripartidista. O aquella que advertía que la moción de censura y un gobierno de coalición de izquierdas eran el único camino para satisfacer los anhelos y necesidades de millones de personas tras una década de austeridad. Y sobre todo, lo que diferenciaba fundamentalmente esa voz de cualquier otra voz, era su efectividad, la capacidad de hacer realidad lo que se verbaliza y que no se quede solo un simple discurso o relato.

Afrontar los problemas que nos afligen sin esa voz va a ser mucho más complicado, más aun después de que el martes 4 de mayo el bloque de izquierdas sufriera en Madrid una derrota sin paliativos. Las consecuencias a largo plazo de esa derrota en esta fase aparentemente final de afectación de la pandemia -a la que quedarían tan solo 100 días más en nuestro país según el presidente del Gobierno- bien pueden ser inconmensurables. Sus efectos a corto plazo, en cambio, son fácilmente contrastables en experiencias como las vividas la noche del sábado al domingo en tantos rincones del país. No se explica solo por esta, pero esa secuencia que empieza con una gran victoria electoral de Isabel Díaz Ayuso y que prosigue cinco días después con un desparrame festivo, proclamando el rechazo frontal a seguir manteniendo las medidas de prevención de contagios, ilustra, con la misma intensidad que la marcha de Pablo Iglesias, el punto de inflexión en que el país entró el 4 de mayo. Sigue leyendo

Radicales libres

Arthur Mulligan

Tras las elecciones del 4-M en Madrid llega ahora el momento de que los sociólogos, politólogos y periodistas se aproximen para tratar de llegar a un acuerdo que explique razonablemente el por qué las cosas han sucedido así y no de otra manera, refinando las repataletas de primera hora tras conocerse los resultados del tipo de Monedero, insultando las capacidades mentales de los camareros con sueldos de 900€ o las de la Vicepresidenta Calvo, altiva y distante, para debatir sobre cañas, ex y berberechos, toda vez que el ruido de los cañones no sirve para nada después de transcurrida la batalla.

Reconozco que como espectador aficionado siento predilección por los más alambicados y creativos, los que introducen matices inesperados, pesos inconmensurables de pequeños detalles que contienen una adhesión espontánea del vulgo municipal y pecador pero de los que nada sabíamos ni podíamos saber porque huían de una localización cerebral para asentar sus reales en las gónadas, esas glándulas que comprometen en nuestro caso la reproducción de sentido. Sigue leyendo

Visto lo visto, pasemos al plan B

LBNL

Somos más felices, en general, aquellos a los que nos sale natural ver el lado positivo de las cosas, que lo suelen tener casi siempre; baste recordar aquello de Franco comentando “no hay mal que por bien no venga” cuando Carrero estaba todavía en el alero. Así que, fracasado estrepitosamente el plan A – tripartito de izquierdas en Madrid, pasemos al plan B que, en símil ajedrecístico, vendría a ser algo así como sacrificar la reina propia por un alfil contrario a cambio de quedar en mejor posición para ganar la partida a largo plazo. Lo cual es mucho decir viendo la euforia anoche de Génova y la depresión de la izquierda madrileña en general. Pero no es del todo descabellado viendo el rictus de preocupación en la cara de Casado cuando IDA se desgañitaba contra Sánchez en el balcón diciendo sandeces. Porque Ayuso y MAR siguen la estela de Trump y no comparten eso de que las elecciones se ganan en el centro y ahora van a estar super crecidos. Pero España no es Madrid por mucho que IDA pregone que Madrid es España. De los balcones de España no cuelgan banderas españolas como si lo hacen de los de Madrid y apenas ninguna otra región tiene la renta per cápita de Madrid.

Por otro lado, Ayuso ya gobernaba, como lo ha venido haciendo el PP en Madrid durante las últimas dos décadas y media, que se dice pronto, lo cual es todavía más sorprendente dada la persistente tendencia de los populares madrileños a acabar procesados o entre rejas por corrupción en el ejercicio de sus cargos. Y solo ha renovado el mandato por dos años. Así que más se perdió en Cuba. Y es muy posible que el fragor de la victoria anime a IDA y a MAR a profundizar en la senda de la “derecha sin complejos”, las cuales sin duda serán del agrado de sus acólitos en el noroeste de Madrid, la Moraleja y el barrio de Salamanca pero posiblemente no tanto entre muchos de sus votantes menos acomodados. Sigue leyendo

Montañas ventosas

Julio Embid

Hoy que se vota en las elecciones madrileñas no les voy a hablar de la Comunidad de Madrid, ni de Ayuso, ni Gabilondo, ni Monasterio ni de ningún otro. Me parece que ya se ha escrito suficiente, ya se ha hablado suficiente y ya se ha insultado por demasía. Espero equivocarme en el vaticinio, pero con unas elecciones en solitario en martes, la abstención será muy elevada y ganarán las derechas cómodamente. Porque en Madrid, los que van a votar, les votan más. La ciudadanía en las urnas tiene siempre la razón y a los cuatro años (o dos si convocan anticipadas) se volverán a repartir cartas. Y ojalá me equivoque.

Hoy les quiero hablar de mi otra tierra, Aragón y concretamente su zona sur, la sierra del Alto Teruel y de las comarcas limítrofes con la Comunitat Valenciana como son el Matarranya, la sierras de Gúdar y de Javalambre y por supuesto, el Maestrazgo turolense, epicentro del carlismo, a mediados del XIX, debido a su aislamiento en comunicaciones y hoy una de mis zonas favoritas para pasear. Yo no vivo allí, que vivo en Zaragoza capital, pero a diferencia de otros que tampoco viven allí, no considero que mi derecho a pasear un fin de semana al año por esa zona sea más importante que el derecho a vivir dignamente de lunes a domingo allí como hacen sus vecinos. Sigue leyendo

Reflexiones compartidas

Carlos Hidalgo

Hoy en Madrid es la famosa jornada de reflexión, en la que se supone que se ha calmado el ruido y la furia de la campaña y debemos sopesar los pros y los contras de las diferentes candidaturas. Y hacer balance de lo que se lleva de legislatura y expresar qué queremos para el futuro.

Una de mis reflexiones es la preocupación porque la tensión política no deja de subir. Entre otras cosas porque la mentira campa tan descaradamente por los discursos, las actitudes y las atribuciones de intenciones, que hay votantes que odian personalmente a otros candidatos porque creen cosas que, como poco, son peregrinas y que, por lo general, son grotescas. Y he de decir que esto es especialmente evidente en el caso de Pablo Iglesias. Sigue leyendo

¿Da para un VOX de extrema izquierda?

Senyor G

Así a bote pronto a mí también me sorprende lo que se intuye en la pregunta, aunque sea yo quien la haga. Se supone que cuando uno escribe tiene que tener muy claro lo que va a decir pero, una vez más, no es el caso sino más bien una exposición de inquietudes e intuiciones. Allá vamos.

Noto cierta fragua de organizaciones y personajes que se me van mostrando con cierto desacomplejamiento respecto a ciertos temas que en las últimas décadas en España iban más ligados a las derechas que a las izquierdas, o a mis izquierdas por lo menos.

La pregunta del título daría para mucho ya solo en explicar las definiciones de algunas de las palabras que uso, como cuando le preguntaron a Unamuno si creía en dios. Pero hemos venido a debatir como se iba al 1,2,3 a jugar. No sé si hoy el único que se ha ido topando en algunos espacios, no grandes, no de mayorías mediáticas ni organizativas, donde se muestra una izquierda (a la izquierda del PSOE) desacomplejada en el tema nacional, crítica con ciertos feminismos con más apogeo mediático, reivindicación de la familia, no incómoda con la jerarquización orgánica pero posicionada desde las élites, vuelta a propuestas organizativas “duras” del pasado… Sigue leyendo

Derecha extrema

Juanjo Cáceres

Desde el primer minuto sabemos que Vox no es un partido que pueda homologarse al resto de partidos parlamentarios. Sus mensajes se sitúan mucho más allá de lo aceptable. Al menos más allá lo que hasta ahora hemos considerado que encajaba dentro de las fronteras éticas comúnmente aceptadas. Pero lo cierto que buena parte del objetivo de Vox ha sido poner a prueba esos límites, hasta el punto que el viernes día 23 abril se produjo un importante salto cualitativo, cuando Rocío Monasterio, durante el debate de la Ser, rechazó condenar las amenazas de muerte contra Pablo Iglesias, entre otros.

La tensión vivida en el debate y todo lo acontecido después ha abierto en canal la campaña y ha producido cascadas de mensajes cuestionando la tolerancia hacia Vox, su “blanqueamiento”, la relación que deben mantener con ellos el resto de partidos… Pero probablemente para la extrema derecha fue tan solo una prueba de estrés, un nuevo intento de romper las reglas más elementales de la confrontación política y de tensionar un clima social fuertemente perturbado ya por más de un año de pandemia. Quizás también un intento de seguir escorando hacia la extrema derecha a sectores cada vez más amplios del Partido Popular, cuya deriva quedó bastante en evidencia por el tuit emitido por el Partido Popular de Madrid: “Iglesias, cierra al salir. 4 de mayo”. Sigue leyendo