Objetivos del milenio y crisis económica

Marta

 

Los efectos de la crisis económica en los países desarrollados, entre ellos España, son evidentes y nadie duda de que estamos ante malos tiempos, lo que se refleja en el aumento del paro, por ejemplo. Sin embargo, también habría que pensar qué puede suceder con los países que están en vías de desarrollo, o aquellos que no parecen encontrarse en vías de nada bueno, como pasa en algunos casos en África Subsahariana.

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Working on a dream

Millán Gómez

 

La victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos supone un soplo de aire fresco para la política internacional. Además, en paralelo, consigue retomar el interés por la política de numerosos ciudadanos que se encontraban anestesiados, aletargados y que no ejercían su derecho al voto como consecuencia de una falta de credibilidad en sus mandatarios. Su triunfo incluso permite que desde el extranjero se visualice a Estados Unidos como un país más amable, abierto y tolerante que antes. Su condición de primer afroamericano que ocupará el cargo de mayor responsabilidad del mundo derriba barreras que hasta hace poco tiempo parecían poco menos que infranqueables. No sabemos en qué medida a los estadounidenses les ha afectado el color de piel de Obama a la hora decidir el sentido de su voto pero es evidente que muchos ciudadanos que hasta ahora se sentían fuera del debate político ahora se encuentran más cómodos. La gran victoria de Obama es la de conciliar y aunar votos cuyo procedencia es de lo más ecléctica. Su capacidad de integración está fuera de toda duda y es su gran bagaje.

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¿De Reagan a Roosevelt?

Pablo Beramendi

  

Tras una campaña en la que la raza apenas se mencionó, el país entero, con Bush y Rice a la cabeza, celebra ahora la llegada de Obama a la presidencia con referencias constantes a su raza. Paradojas aparte, los votantes americanos han dado a Obama un mandato claro. La victoria demócrata refleja importantes cambios en el mapa electoral del país y en la base de apoyo de los principales partidos. Los hispanos han dado a Obama el triunfo en Colorado, Nuevo Méjico, Florida e incluso Carolina del Norte. Obama gana también entre las mujeres por amplio margen, y sobre todo domina el voto de las nuevas generaciones: el setenta por ciento de los menores de treinta años votó por el candidato demócrata. Los votantes blancos de más edad aparecen divididos (en torno a un 45% de apoyo al ganador) mientras que los afro-americanos, movilizados como nunca, fueron casi unánimes (96%). La coalición del arco iris soñada por Jessie Jackson en los ochenta se ha materializado un cuarto de siglo después. La combinación entre una nueva demografía electoral (el 40% de los nuevos votantes son minorías que no tienen miedo a un presidente negro), una campaña casi perfecta, y una situación económica e internacional extremas lo han hecho posible. Lo que Palin llamo la “real America”, la del hombre blanco, inculto, cazador y ultra religioso, la América en la que afro-americanos e hispanos no votaban y reducían el juego político a una oposición entre las elites demócratas de la costa y las elites republicanas del interior, es hoy la América del pasado. Ya empezó a serlo con Clinton, pero el robo de Florida en el 2000 y la victoria por la mínima en el 2004 gracias al voto de los evangélicos de Ohio alimentaron de nuevo la idea de que los votantes clave son los de siempre. De ahí Palin, un error motivado por pensar que el terreno de juego no había cambiado desde 2004. El nuevo juego político cambia en parte por la propia campaña demócrata y se abre a muchos grupos que participan en masa y por tanto se convierten en nuevas claves para ganar. Afroamericanos, hispanos, y jóvenes, se unen ahora a las bolsas de trabajadores blancos en Pensylvania, Ohio, Michigan, y Wisconsin.

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(E)lecciones

Ignacio Sánchez-Cuenca 

 

Uno de los vicios más odiosos que han introducido los periodistas en el lenguaje coloquial es que cualquier suceso se puede transformar casi de inmediato en algo “histórico”. Se producen máximos “históricos” en la Bolsa, destrucciones “históricas” de empleo, hay conciertos del tal Bruce Springstin (¿se dice así?) que pasan a la historia, también hay partidos de fútbol y bodas históricas, es histórico que España sea el único país del planeta en el que Gran Hermano ha superado diez ediciones, y por supuesto somos testigos de la historia tanto cuando ocurren calamidades como el 11-S, el 11-M o el colapso del sistema financiero, como cuando ocurren acontecimientos positivos y esperanzadores como la victoria de Obama. Con tanta historia, andamos todo el día buscando la noticia y muy orgullosos de vivir una época trepidante y plena de emociones “históricas”. Todos nos afanamos por estar en el momento y el lugar adecuados para poder contarlo después: que si París en Mayo del 68, que si Berlín en  1989… que si Chicago hace dos días escuchando el discurso triunfador de Obama.  Sigue leyendo

Una noche en vela

Aitor Riveiro

Forida, Florida y Florida. Son las 2:36, hora española, y lo único que se oye en televisión son sietes letras que han marcado el devenir democrático de Estados Unidos en los últimos 8 años.

En Florida se fraguó el más grande y peor ejecutado truco de magia de la Democracia. De tan grande que fue, y de tan mal ejecutado, el prestidigitador se llevó el gato al agua y nos la coló: Bush Jr. fue nombrado Comandante en Jefe.

Nunca entendí cómo el Partido Demócrata (PD) se dejó birlar las elecciones por el Partido Republicano (PR) de aquella manera ni cómo los demócratas se dejaron robar. ¿Cómo pudo Al Gore salir en televisión dando ganador a Bush Jr. cuando era evidente que no había ganado? ¿Cómo pudo el pueblo estadounidense mantenerse impávido ante ese gran desfalco?

En 2004 la cosa no fue distinta y el país fue escenario de lujo del segundo mayor robo de la Democracia. A la segunda, la ciudadanía tampoco despertó y Kerry tampoco dio la pelea. (A este respecto, el pasado domingo La2 de TVE ofreció un magnífico reportaje en ‘En Portada’).

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Cambio creíble… ¡y radical!

Padre de familia

 

¡Y tanto que es creíble el cambio que va a impulsar Obama en EEUU y el mundo entero a partir de ser elegido Presidente esta misma noche! Por fin pondremos punto y final a ocho años aciagos de una de las peores administraciones presidenciales de la historia de Norteamérica.

 

Han sido ocho años interminables llenos de conservadurismo moral (creacionismo), corrupción económica rampante (Enron, subprimes), imperialismo agresivo (Irak) y profunda ineficacia en política interior (Katrina). El mundo está mucho peor que hace ocho años y desde luego Estados Unidos ha perdido gran parte de su prestigio, atractivo y fuerza, militar, política e incluso económica.

 

Los Bush, Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz, Perle y compañía pasarán esta noche definitivamente al cubo de la basura de la historia. Se prepararon a conciencia y tuvieron todos los medios para imponer su agenda. Y aún así, fracasaron estrepitosamente en su doble objetivo de desequilibrar los balances de fuerzas tanto en política interna, tratando de que el Presidente alcanzara poderes casi omnímodos, como de cara al exterior, pretendiendo reemplazar la legalidad internacional acordada tras la Segunda Guerra Mundial por otra más a la medida de un poder imperial que no tuviera límite alguno que respetar.

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¿Qué hay de Bradley en Pennsylvania?

Antesala

 

Pennsylvania es conocida como «the Keystone State», que podría traducirse como «el Estado Piedra Angular». El apodo tiene un origen difuso, pero diversas fuentes tienden a atribuir el apelativo a la contribución esencial que este Estado ha tenido en el desarrollo económico, social y político del país. Allí se elaboraron la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos y durante años Philadelphia fue la sede de la Administración de la Commonwealth, de la que fue su centro neurálgico.  

 

El mapa electoral de Pennsylvania en las últimas elecciones presidenciales refleja claramente las dos personalidades del Estado. Por una parte, el área metropolitana de Pittsburgh, al oeste, y el eje Philadelphia-Allentown-Scranton, al este, conforman dos áreas urbanas de gran pujanza económica. El partido demócrata es mayoritario en estas urbes, en las que la representación del partido republicano suele confinarse a sus periferias residenciales. El resto del territorio lo compone una vasta zona conocida despectivamente como «Pennsyltucky», por las similitudes paisajísticas y sociales con el ámbito rural de Kentucky. Allí son hegemónicos los republicanos.

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Camelos de Hogaño (I)

Andrés Gastey

 

Cada época tiene sus camelos.

 

Quienes elaboran y utilizan el lenguaje público van introduciendo subrepticiamente en él algunas frasecillas biensonantes. Como consecuencia de su uso repetido e irreflexivo, generan lugares comunes que conviene diseccionar. A menudo, este análisis lleva a la conclusión de que se nos coloca impunemente mercancía discursiva averiada.

 

Por poner un ejemplo histórico reciente, aludiré a un camelo que se vendió con mucho éxito durante nuestra Santa Transición: «no hay que confundir libertad con libertinaje». Esto solían proferir ciertos personajes encorbatados que aparecían en pantallas en blanco y negro, con bigotito fino, gafas oscuras y un pañuelo blanco que asomaba por el bolsillo de la pechera de su chaqueta. En realidad, lo que nos querían decir era lo siguiente: para ellos la libertad y el libertinaje sí eran lo mismo, y mucho ojo con exigir la primera, porque caeríamos nefandamente en lo segundo.

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¿Cambio para largo?

Pablo Beramendi 

 

John McCain necesitaba ganar el debate de ayer. Lo perdió. Nadie, ni siquiera los comentaristas republicanos de la CNN, cuestionaron el resultado del debate. Las encuestas entre votantes indecisos sugieren una ventaja de Obama de mas de veinte puntos en preguntas como “quien lo hizo mejor” y, lo que es más importante, quien crees que va a ser mas capaz de “gestionar la crisis financiera” y “solucionar los problemas de la economía”.  Los encuestados sitúan a Obama incluso por encima en liderazgo (diez puntos de ventaja sobre McCain en “quien crees que será un líder fuerte para el país”) y capacidad para gestionar la situación en Irak. McCain solo tiene cuatro puntos de ventaja cuando la pregunta se refiere a lucha contra el terrorismo. Obama ha adoptado una estrategia de bajo riesgo en ambos debates, si bien ayer rebatió con más fuerza y efectividad los intentos de cuestionar su criterio en política internacional. No le hace falta más. Con una ventaja de seis puntos consolidada en las encuestas nacionales y ganando terreno en los estados clave (Pennsylvania, Michigan, Wisconsin, New Hampshire muestran ya ventajas de mas de 10 puntos; Colorado, Ohio, Virginia y New Mexico muestran ventajas para Obama entre 4-5 puntos; en Florida la ventaja es menor, 3 puntos, pero con una tendencia creciente, en incluso en Carolina del Norte, con quince delegados en el colegio electoral que parecían propiedad privada de los republicanos, la situación es ahora un empate, con tendencia favorable para Obama). En ausencia de un acontecimiento excepcional que cambie la tendencia de fondo, parece cada vez más claro que habrá cambio de partido en la Casa Blanca y un incremento del poder demócrata en el legislativo. Un cambio brusco en dirección contraria, aunque posible, resulta cada vez menos probable.

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Siete proposiciones banales sobre Europa

Andrés Gastey 

 

1. Vamos mal. 

Cualquier reflexión en torno a la Unión Europea suele arrancar con un rapto lírico, y cuarto y mitad de mitología adquirida en un “todo a cien”. Es habitual una referencia a la antigüedad clásica y que, a continuación, se recuerden los horrores de los que nació la Unión, así como  el logro que ha supuesto la instauración en esta parte de nuestro continente de la paz perpetua entre quienes fueron durante siglos enemigos irreconciliables. Se glosan, acto seguido, los éxitos que han jalonado el crecimiento del proyecto europeo: la prosperidad, las ampliaciones, el mercado único, el Parlamento, el euro, Schengen…

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