Julio Embid
En el siglo XIV antes de Cristo, en Tebas, en la orilla oriental del Nilo, un faraón herético llamado Akhenaton decidió hacer una reforma religiosa y política de primer nivel, anulando los cultos al panteón egipcio compuesto por múltiples deidades como Amón (rey de los dioses), Horus (dios de la guerra), Osiris (dios de los muertos), Ptah (dios de la magia y la arquitectura) o Isis (la diosa madre). Todos estos dioses quedaban anulados por decreto-ley faraónico y a partir de ese momento sólo podría adorarse a un dios de nombre Atón, el dios solar. No hay más Dios que Atón y el faraón es su profeta. Este cambio del politeísmo al monoteísmo por primera vez en la historia de la humanidad, supuso un cambio mayor al de la retirada de merchandishing descatalogado de los otros dioses. Anulaba el papel de cientos de sacerdotes egipcios que tendrían que apuntarse al paro pues ya no podrían ejercer su oficio en los templos. Una desamortización a gran escala.
