Alfons Salmerón
A la Unión Europea, la victoria de Trump le ha pillado con el paso cambiado. Como si no se viniera venir. Al menos, en lo que a política internacional se refiere. Es como si nos hubiéramos quedado atrapados en el relato del Partido Demócrata, exclusivamente preocupados por lo que su victoria acarrearía en la impugnación de los derechos civiles conquistados en las últimas décadas, que no es poca cosa, dicho sea de paso. Sin embargo, lo que parece que no venía venir la Unión Europea era que la victoria de las élites oligarcas que Trump representa significaría una verdadera impugnación a la globalización que nos ha gobernado durante, al menos, los últimos treinta años, lo que hemos venido defendiendo como neoliberalismo.
La posición política de Trump respecto a la guerra de Ucrania no se puede entender fuera de ese marco. La Casa Blanca ha puesto el foco en su política interior, y en ese sentido, entiende que la estrategia atlántica de confrontación con Rusia le ha causado más perjuicios que beneficios, haciéndole perder la batalla por la hegemonía económica con China. El bloqueo occidental a Rusia como consecuencia de la invasión de Ucrania, ha obligado a Rusia a fortalecer sus lazos comerciales con el país asiático, permitiendo a China el acceso a los recursos naturales rusos. Sigue leyendo