Lope Agirre
No podemos prescindir ni del sentimiento ni de la razón. Por el sentimiento nos vamos adscribiendo a la vida; la razón ayuda a moderarnos, a buscar el equilibrio tan necesario entre nosotros y los demás. Lo digo como lo siento, aunque nadie está o deberÃa estar exento de contradicciones: exceso de razón y defecto de sentimiento; exceso de sentimiento y defecto de razón. No sé qué es mejor.