Pobrecita habladora
Y no precisamente para los hospitales y los profesionales que trabajan en ellos. Bastante se hace con los medios que existen en la lucha contra esos ‘microbichos’ que, aparte de no verse, están, literalmente, en todos sitios. En las cocinas, en los teclados del ordenador, el móvil que nos acercamos a la cara y la arena de los parques en los que juegan los niños.