¿Se romperá¡ el PP? Con una coda sobre el oportunismo de Rosa Dí­ez

Ignacio Sánchez-Cuenca

 

 

Las peleas internas de los partidos a veces se llevan a cabo a la luz del público y dejan de ser internas. Es lo que está sucediendo con el Partido Popular desde que perdió las elecciones el pasado marzo. El carrusel de insultos, puyas, ironías, indirectas, maldades e insinuaciones en la derecha española está alcanzando las mismas cotas de mezquindad que las broncas de los programas de cotilleo. Todo es muy exagerado: tanto los berrinches como las efusiones emotivas. En este blog se ha comentado ya con mucha gracia todas las tonterías que se han dicho, por ejemplo, sobre María San Gil, la mujer referente por antonomasia. Personajes como Gustavo de Arístegui oscilan entre el ditirambo y el vituperio de Mariano Rajoy. Un día Rajoy es el más grande, al día siguiente ha perdido el norte. Fraga, convertido hoy en la voz de la moderacian, incordia a Esperanza Aguirre, quien no pierde ocasión de despreciar a Gallardón, quien alaba a Rajoy¦ y así en una rueda sin fin.

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