MagallanesÂ
En los albores de la humanidad el hombre intentaba sobrevivir en un entorno muy cruel. DebÃa dedicar casi la totalidad del dÃa a ello. Se veÃa amenazado por bestias feroces, por frÃos heladores, por calores asfixiantes, por inundaciones, sequÃas, vendavales, fuegos, terremotos y rÃos de lava. Como consecuencia de todas estas calamidades sufrÃa hambrunas. Surge entonces, además, la violencia entre las agrupaciones humanas por comer o beber los recursos escasos.  Es mucho más tarde, cuando ya ha conseguido cierta capacidad de supervivencia, cuando se da cuenta de que también hay enfermedades que le diezman desde dentro y cuya causa no es visible. Tanto en uno como en otro caso, el hombre pensarÃa que habÃa seres pensantes parecidos a él, pero mucho mas potentes, que eran enemigos y buscaban su aniquilación. Personaliza, por tanto, las fuerzas de la naturaleza convirtiéndolas en deidades e intenta aplacar su ira ofreciéndoles, primero su respeto o sumisión y, por si eso no bastara, sacrificios de cosas que cuesta arrancar a la naturaleza.