El niño que todos llevamos dentro

Frans Vandenbroek

¿Qué tienen en común una llamada de teléfono de alguien desconocido en el trabajo, la serie Friends y la tableta Archos 7? En verdad, nada. Pero siendo como soy más proclive a la ficción que a la verdad, dichos fragmentos del universo acabaron por imponerse a mi conciencia como manifestaciones de una misma realidad, síntomas de una misma afección cultural, o de una misma ilusión, si se quiere, entreverados en un patrón imaginario que me obligó a considerarlos en conjunto. La realidad a la que me refiero -la ficción que mi suspicaz mente ha tejido como realidad- se puede expresar de modo sencillo: infantilización, tanto social como personal, y tanto figurada como literal. Me explico.

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