Lobisón
Si el calor africano y las borrascas atlánticas se han venido sucediendo en agosto sin tregua ni tendencia clara, hacer apuestas sobre lo que nos puede traer septiembre en economía resulta temerario. Pero hay algunos signos nuevos, aunque el primero era previsible.
Ya es oficial que las exportaciones alemanas al resto de la Eurozona han caído un 1,2% durante la primera mitad del año, y que tras el 0,5 de crecimiento del primer trimestre, Alemania se ha quedado en el segundo en un 0,3%, y todo apunta al estancamiento o a un ligero retroceso en lo que resta del año. El clima empresarial es malo, y el desempleo ha crecido.