Alberto Penadés
Las movilizaciones y el debate en torno a la continuidad de Cataluña en España las estoy siguiendo desde México, país en el que me gustaría quedarme tanto como para no tener que enfrentarme a este y otros problemas en el mío. No creo que basten estos pocos meses. Desde aquí envío a los callejeros una primera reflexión sobre el tema. Creo que emparenta, desde fuera de Cataluña, con el laicismo nacional que el Senyor G defendía hace unos cuantos días en este foro.
¿Por qué no pueden los castellanos, aragoneses, baleares, andaluces, gallegos y demás denominaciones de la ciudadanía española simplemente tomárselo con calma y animar a los catalanes a abrir un debate y un proceso de consulta democrática en condiciones transparentes? Personalmente, apoyo sin apenas reservas que se celebre la consulta; son las condiciones y la lectura de los resultados lo que estoy dispuesto a discutir de forma más correosa. ¿Por qué no podemos ser como los ingleses? La falta de seguridad en sí mismos de la mayoría de los españoles ante cualquier veleidad secesionista, no digamos un movimiento organizado, da mucho que pensar.