Lobisón
La literatura de la crisis, apresurada y a menudo con erratas, la están haciendo la prensa y los medios, incluyendo esos titulares a veces incomprensibles que aparecen al pie de la pantalla en los informativos de televisión. Los disparatados atentados de Boston, con la caza de los sospechosos y los acusadores lamentos de los padres. El tiroteo en la puerta del palacio Chigi, del que se responsabiliza a un hombre con problemas mentales, como si las cabezas de Berlusconi, Grillo o los hermanos Tsarnaev fueran ejemplos de normalidad. Los suicidios —estadísticamente no significativos— que salpican las noticias de cada día.