José D. Roselló
No digan luego que no fueron cumplidamente avisados. A veces vamos como locos por librerías -o páginas de descarga- permitiéndonos indulgencias que luego pasan factura. Por mucho que, como la proverbial enésima copa, parezca en ese momento una idea excelente, hay obras que es imperativo evitar. Una cosa es la libertad, y otra el libertinaje. Véase este póquer de horrores, para ejemplo, edificación y, por qué no, a modo de advertencia sanitaria.