Lobisón
Pese al crecimiento de la esperanza de vida, y a la actual tendencia a prolongar la edad de jubilación, se diría que 76 años es una edad prudente para pasar al retiro. La pregunta sería más bien por qué no había tomado antes la decisión. El mal ejemplo de la reina Isabel II puede haber influido, pero se han reiterado los testimonios de que su idea era que los reyes no se jubilan. Como los papas, claro, pero una vez que se ha sentado el precedente en Roma ya se podían ver las cosas de otra manera.