LBNL
Hace menos de un mes, yo tenía un año menos, un Rey de los de toda la vida y un Secretario General contra el que despotricar sin límite a cuenta de lo que fuera. Y ahora en cambio, soy un año más viejo, me veo obligado a oponerme a la petición de un referéndum sobre la monarquía que heriría de muerte a la única Constitución democrática que tenemos y podemos tener por el momento y, encima, ya no puedo poner a Alfredo y su aparato a caer de un burro. No es que cualquier tiempo pasado sea mejor pero sí que este tiempo presente es de lo más incierto. El todavía Rey Juan Carlos tuvo algunos aciertos claros muy importantes (transformar cuatro décadas de dictadura militar en una democracia moderna) y bastantes más oscuros pero sabías a qué atenerte: demócrata, campechano, mujeriego, amigo de varios condenados por estafas varias… En cambio, Felipe es una incógnita. Alto, apuesto y simpático y muy profesional (las dos últimas cualidades me constan personalmente) pero… ¿sabrá ser un buen Jefe del Estado? Y qué decir de su esposa, ciertamente mucho más enigmática y potencialmente explosiva que su predecible suegra. No queda sino esperar.